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Todas
las citas bíblicas se encierran entre comillas dobles ("") y han sido tomadas
de la Versión Reina-Valera Revisada en 1960 (RVR60) excepto en los lugares en que, además de las comillas dobles (""),
se indican otras versiones, tales como:
LBLA = La Biblia de las Américas, Copyright 1986, 1995,
1997 by The Lockman Foundation, Usada con permiso
RVA = Versión Reina-Valera 1909 Actualizada en 1989 (Publicada
por Editorial Mundo Hispano; conocida también como Santa Biblia "Vida Abundante")
Inspiración de las Escrituras
El Designio Divino
LEVÍTICO
Escasamente un libro en el Antiguo Testamento consiste tanto de
las expresas palabras de Jehová, de igual manera, ninguno da evidencia más plena del designio divino desde el comienzo hasta
el fin. Un gran tema gobierna al igual que en Éxodo; pero se trata de acercarse a Dios en el santuario, no de la redención
como en el libro anterior. El título que nosotros empleamos, al igual que la mayoría de ellos, es impreciso si es que es del
todo apropiado; porque a partir de su naturaleza, el sacerdocio y los que lo componen son aquí esenciales y prominentes, no
los Levitas que figuran aquí sólo un poco. Los Judíos no intentan títulos distintivos, sino que nombran los libros a partir
de la primera palabra en cada uno.
Es Jehová hablando, no las Diez palabras desde la oscuridad en
la cumbre del Sinaí, sino desde el tabernáculo de reunión en medio de Su pueblo, para establecer las condiciones de la relación
de ellos con Él. Por eso Su nombre con relación a Israel es usado a través de todo el libro, y sólo en los últimos capítulos,
a partir del capítulo 18, nosotros tenemos ocasionalmente "vuestro" o "tu" Dios añadido a ello, o conectado con ello. Por
lo tanto, ni una sombra da lugar al sueño de un Elohista, mayor, o menor, o de cualquier modo. Es Elohim en relación con Su
pueblo, y por consiguiente, "Jehová" llama, habla, y manda a través de todo el libro. Incluso el episodio histórico desde
el capítulo 8 al 10 tiene total y solamente el carácter relacionado con Jehová, e igualmente el más breve en Levítico 24:10
hasta el final del capítulo. Pero es lo más falso e ilógico hacer que este hecho dependa de un escritor especial; ya que el
escritor, aunque dando predominancia uniforme a "Jehová", lo identifica a Él tan ciertamente con "tu" o "vuestro" Elohim.
El acceso a Jehová es, entonces, el designio de este libro, así
como la redención es el designio del Éxodo; acceso a Él en el santuario, como individuos o como Su pueblo, según la ley. No
sólo se definen los medios, que demandaban sacrificio y ofrenda, con los sacerdotes debidamente instalados, sino los deberes
y el estado del pueblo, al igual que sus privilegios, con los de la familia sacerdotal. Sigue a continuación la ruina que
la desobediencia y la apostasía deben conllevar; con todo, Él, en juicio, recuerda la misericordia y el pacto con sus padres,
pacto anterior a la ley y dependiente en las promesas. Asimismo, el voto de dedicación de las personas, bestias, o tierra
resultaría, ante el fracaso de Israel, en los derechos de Jehová, cuando Cristo como Sacerdote y también como Rey ordenará
todo para Su gloria. Ni Moisés, ni ningún otro simple hombre, dejado a sí mismo, fue capaz de un designio tan profundo, y
de carácter evidentemente profético; pero si Moisés fue inspirado para presentar lo que Jehová habló a través de todo el libro,
todo es claro y santo y verdadero. El Racionalismo puede imputar alejamiento de la integridad original u otras faltas sugeridas
por la pequeñez de la mente del hombre; los que lo hacen deben atenerse a las consecuencias delante de Él, el cual es su Autor.
Examinemos los detalles tal como ellos son.
El libro comienza con la base de todo acceso a Jehová, sacrificio
y ofrenda. Como Su objeto no es el primer hombre sino el Segundo, Él comienza con el Holocausto (cap. 1), la oblación u ofrenda
de presente (cap. 2), y la ofrenda de paz, o sacrificio de las paces (cap. 3), y sólo entonces comienza con la ofrenda por
el pecado y la ofrenda por la transgresión (o culpa) (sacrificios expiatorios) (caps. 4 a 6:7), con las leyes de cada uno
(Levítico 6: 8 - 7). Tal es la institución divina: cuando viene la aplicación, así como con los sacerdotes (Levítico 8:14,
etc.), precede la ofrenda por el pecado, o como con un leproso precede la ofrenda por la culpa (Levítico 14:2). ¿Quién sino
Dios pudo ordenar así? Las tres primeras oblaciones son igualmente ofrendas encendidas de olor grato a Jehová. Ellas representan
la excelencia positiva de Cristo como ofrecido sobre el altar, un hombre santo en la vida y en la muerte, y para comunión;
ellas forman, en conjunto, la primera comunicación de parte de Jehová. Las ofrendas por el pecado siguen a continuación en
Levítico 4, con una transición de carácter mezclado en Levítico 5: 1-13, después de lo cual hasta Levítico 6:7 tenemos plenamente
la ofrenda por el pecado, o sacrificio de la expiación de la culpa; y las regulaciones, que tratan principalmente con el asunto
de comer o no comer, son presentadas hasta el final del capítulo 7. Desde la ofrenda por la culpa en Levítico 5:14 hay no
menos de siete comunicaciones distintas pero relacionadas, de parte de Jehová.
En los capítulos 8 y 9, se presenta la institución de Aarón y sus
hijos para el sacerdocio. Encontramos aquí otro testimonio, y si es posible uno más resplandeciente, de la excelencia única
de Cristo. Ya que sólo el sumo sacerdote, tipificando a Cristo y debidamente ataviado, fue ungido sin sangre (Levítico 8:
10-12), y al mismo tiempo, el tabernáculo con todas las cosas que estaban en él. Aquel a Quien Aarón señalaba tenía derecho
a la energía del Espíritu en persona y herencia; y Él es Heredero de todas las cosas. Ningún mortal habría pensado jamás,
o hubiese hablado jamás, así de él mismo; sólo Jehová que fue Quien inspiró a Moisés. También sus hijos, debidamente ataviados,
necesitaban el sacrificio de expiación; y ya que Aarón era personalmente un pecador como ellos, todos pusieron sus manos sobre
la cabeza de la víctima (Levítico 8:14), y Moisés puso de su sangre sobre el altar, y, acto seguido quemó la grosura sobre
el altar, y el resto del cuerpo lo quemó fuera del campamento. Después, el carnero del holocausto fue debidamente ofrecido;
pero la sangre del carnero de las consagraciones fue puesta por Moisés, primero sobre la oreja derecha de Aarón, sobre el
dedo pulgar de su mano derecha, y sobre el dedo pulgar de su pie derecho, y luego sobre sus hijos similarmente. Después que
el resto de aquel rito fue completado, Moisés tomó del aceite de la unción y de la sangre, y la roció sobre Aarón y sus vestiduras,
y sobre sus hijos y sus vestiduras juntamente con las de él. En el octavo día apareció la gloria de Jehová (Levítico 9), la
clara prefiguración de lo que será para Israel cuando Él se sentará y gobernará en Su trono, no sólo para el cielo, sino que
será manifestado para la tierra. Levítico 10 es la perturbadora historia del fracaso inmediato del sacerdocio, aun Eleazar
e Itamar fueron perdonados sólo por intercesión. A continuación están los capítulos que se refieren al discernimiento de animales
(alimentos) limpios e inmundos (Levítico 11), y el trato sacerdotal con las contaminaciones naturales (Levítico 13 y 14),
u otras contaminaciones que son ocasionales (Levítico 15).
Viene después, el trascendental Día de la Expiación (Levítico 16),
el ayuno del año sagrado, del cual todo dependía para los sacerdotes y para el pueblo, actuando el sumo sacerdote para ambos
al acceder a Dios. Es verdaderamente extraño percatarse de qué manera puede algún creyente dejar de reconocer que sólo Jehová
pudo haberlo diseñado, no sólo para aquel tiempo presente, sino como un día profético de la primera venida de Cristo y Su
obra, e incluso de la aún no cumplida segunda venida cuando se aplique al perdón y a la restauración espiritual de Israel.
La interpretación del Nuevo Testamento es inequívoca, más particularmente en Hebreos 9. La bendición Cristiana se identifica
con Aarón y su casa, en virtud del único sacrificio por ellos en el santuario. Cuando el sumo sacerdote sale será la aplicación
del macho cabrío expiatorio (LBLA) (o, suerte para Azazel - RVR1960), pero para el pueblo arrepentido será sobre el terreno
de la suerte por Jehová. Considerar a Azazel, el macho cabrío vivo enviado asociado con el macho cabrío muerto, como un demonio
o un genio malvado, es una perversión monstruosa, sea ella de los ritualistas o de los racionalistas, ciegos a la eficacia
plena de la obra expiatoria de Cristo y a las esperanzas de los Judíos. Los dos machos cabríos representan a un solo Cristo
ofrecido a Jehová para propiciación y sustitución. Pero, ¿quién podría haber previsto de antemano la verdad?
Esto es seguido a continuación por comunicaciones para guardar
a sacerdotes y al pueblo de deshonrar a Jehová, en el asunto de la sangre, y especialmente contra el comerla (Levítico 17);
contra la impureza en las relaciones naturales (Levítico 18); en la mantención de santos modos de obrar y santas prácticas
apropiadas, lejos de la profanidad (Levítico 19); y especialmente, en aborrecimiento de las abominaciones paganas y contra
natura (Levítico 20): todo, como conviene a un pueblo en santa cercanía a Jehová, y separado de los pueblos para ser Suyos.
Levítico 21 insiste sobre una santidad aún más elevada por parte de los hijos de Aarón, y especialmente del sumo sacerdote,
en la perspectiva de su acceso al santuario; y Levítico 22 añade aún otras descalificaciones aunque transitorias. Después,
el pueblo es unido a los sacerdotes en la precaución contra una ofrenda defectuosa, y se reclama la debida atención a la prescripción
de Jehová en cuanto a los tiempos, etc.
Levítico 23 presenta las Fiestas en las cuales, especialmente en
las mayores, Jehová reunía a todos los varones a Su alrededor como centro de ellos. Aquí, el carácter profético está aún más
marcado que en el gran Día de la Expiación; ya que en ello hay una clara secuencia histórica, de modo que es lo suficientemente
fácil distinguir las fiestas cumplidas de las que quedan por cumplir cuando el Señor regrese en poder y gloria. Ahora bien,
¿Quién podría ser competente para estas cosas? Jehová solamente, Quien habló a Moisés con respecto a estas "fiestas solemnes"
para acercarse a Él mismo.
El Día de Reposo (Sabbath) tiene esta especialidad de ser revelado
antes de las Fiestas propiamente dichas, tal como se cumplirá al final de ellas, cuando el verdadero 'sabadismo' ya no 'permanecerá'
más sino que será una realidad para el pueblo de Dios (Levítico 23:3). Sólo este se repite semana a semana.
La Pascua es el fundamento de toda bendición ya que prefigura a
Cristo sacrificado (1 Corintios 5:7), encabezamiento, o principio, de meses (Levítico 23:5).
En secuencia inmediata está el Pan sin Levadura por siete días,
la fiesta que nosotros celebramos ahora, no con la vieja levadura ni con levadura de malicia y de maldad, sino con el pan
sin levadura de sinceridad y de verdad (1 Corintios 5: 6-8).
Después viene la Gavilla Mecida en el día siguiente después del
día de reposo (Sabbath), el claro tipo de Cristo resucitado de los muertos; para Quien, por consiguiente, no había ofrenda
por el pecado o de expiación, sino Holocausto y oblaciones con libación por esa razón (Levítico 23: 9-14).
Y la Fiesta de las Semanas sigue a continuación, siete semanas
completas desde el día del la Gavilla Mecida, o cincuenta días hasta la mañana después del séptimo día de reposo (Sabbath).
Se trata de Pentecostés con sus dos Panes para Ofrenda Mecida de flor de harina, pero con levadura: no se trata de Cristo
ahora, sino de los que son Suyos, y por eso la levadura. Aquí, por tanto, no sólo tenemos un holocausto, con oblación y libación,
sino una ofrenda para expiación. Ya que el hecho de negar que el viejo hombre está en los creyentes es tener la vista corta;
el gozo de ellos es que por medio de la muerte de Cristo el mal está anulado para la fe. Esta nueva oblación para Jehová tiene
Su prescripción adjunta, a saber, no segar o espigar por completo los rincones del campo, sino dejar para el pobre y el extranjero
lo que quedare. Es una provisión para los que han de seguir a las almas que creen ahora, durante el final de esta edad (o
siglo) (Levítico 23: 15-22).
Se anuncia, a continuación, un nuevo mensaje de Jehová a Moisés.
Es un nuevo testimonio, un memorial al son de Trompetas. Esta nueva Fiesta, al igual que las que le siguen, están todas en
el mes séptimo; y esta, en su primer día. Es Jehová llamando a Su pueblo antiguo desde su sueño - desde sus "sepulcros" como
Ezequiel lo llama figurativamente (Ezequiel 37: 1-14). Comparen con Isaías 26:19, Daniel 12:2. El llamamiento Cristiano ha
pasado; el llamamiento Judío comenzará y continuará entonces. La gracia está preparando un pueblo para Jehová en la tierra,
al igual que ahora, bajo el evangelio, está preparando un pueblo para el cielo.
En el décimo día está el día de la Expiación, cuando Israel, ya
no más en incredulidad sino en arrepentimiento, afligirá sus almas, y no mezclará ninguna de sus obras con Su obra, por largo
tiempo despreciada, ahora comprendida y honrada. Se trata de la aplicación de la cruz de Cristo a sus almas, sintiendo profundamente
sus pecados y Su gracia.
El día quince da comienzo a la Fiesta de las Enramadas o Tabernáculos,
celebrada a Jehová durante 7 días: un ciclo completo para ellos cuando habite la
gloria en la tierra de ellos (Salmo 85:9), tal como nosotros lo tenemos al guardar
la fiesta del Pan sin Levadura. Solamente que sigue a continuación un octavo día, que señala a la gloria en resurrección relacionada
entonces, las cosas celestiales del reino con las terrenales. Comparen con Juan 3:12; Efesios 1:10; Colosenses 1:20.
Pues bien, ¿quién fue capaz de un esquema de tratos divinos tan
vívido, tan completo, tan de suma importancia, desde el principio? Considérenlo desde el propósito de reposo expresado en
la promesa del día de reposo (Sabbath), hasta aquel día que mostrará al Heredero de todas las cosas centrando en Él mismo
todo lo creado, celestial y terrenal, no sólo reconciliado con Dios mediante Su sangre, aplicado entonces en poder, y nosotros
mismos reinando con Él, estando ya reconciliados por fe, así como Israel lo estará "en aquel día" unida con todas las naciones
y nunca más en enemistad. Cristo es Aquel a Quien todo se vuelve: si es recibido, vida, paz, santidad, bendición, con acceso
a Dios y a Su gloria; si es rechazado, ira e indignación, tribulación y angustia, cuando la vanidad de las cosas presentes
y la exhibición carnal del hombre ya no pueda esconder la verdad. ¿De qué se podrían valer los imaginarios Elohistas o Jehovistas
para armar un plan tan maravilloso? Todo es sencillo, y tan sólo así, si Jehová habló a Moisés, y Moisés escribió acerca de
Cristo. ¿Y quién, o qué, son los que lo niegan de forma blasfema? Porque Él ha testificado de ello.
Levítico 24 proporciona el solemne contraste de Israel conforme
al propósito y tal como ellos son a través de su incredulidad. En un aspecto resplandece la luz del Espíritu a través del
Sumo Sacerdote durante la hora oscura de su sueño profundo (o estupor); y los doce panes, con el incienso puro, están sobre
la mesa para que Aarón y sus hijos lo coman como un memorial (Levítico 24: 1-9). En el otro aspecto, vemos el estado real
bajo "El hijo de una mujer israelita, cuyo padre era egipcio" (Levítico 24:10 - RVA), blasfemando el Nombre y maldiciendo.
"Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos" fue el clamor de ellos (Mateo 27:25); así como Campo de Sangre (Acéldama)
es la tierra de ellos hasta la fecha. Así llevan ellos su pecado (Levítico 24: 10-23).
En Levítico 25 tenemos el año de reposo (Sabbath) de la tierra
cada séptimo año, y el santificado año del Jubileo, el año cincuenta proclamado en el día de la Expiación. ¡Qué enternecedores
regulaciones en vista de la trompeta que guiará al pueblo de Jehová, largamente renegado por sus pecados, a la tierra que
Él hará que sea de ellos! porque es Su tierra, tal como Él lo demostrará contra los más poderosos enemigos. Que se cuiden
los Gentiles que se entrometen. Así como esto es profético, así lo es Levítico 26. Israel hizo y adoró ídolos; Israel se rebeló,
despreciando la cercanía de ellos a Jehová; Israel arrostró Sus castigos; Israel trajo desolación sobre sus ciudades, y desolación
a su tierra. Pero lejos, en el exilio, ellos confesarán su iniquidad y aceptarán su castigo de parte de Jehová, el cual recordará
Su pacto con sus padres y se acordará de la tierra de ellos. La misericordia se gloriará triunfante sobre el juicio (Santiago
2:13 - RVA); y el fin de Jehová es que Él está pleno de tierna compasión y es misericordioso.
El último capítulo (Levítico 27) introduce nuevamente al sacerdote,
pero según la estimación de Moisés. Puede haber votos de personas o bestias (no del primogénito, que ya es de Jehová), de
casa o de tierra; pero si, por medio del hombre, todo fracasa, o se pierde, los derechos de Dios permanecen. Todo se había
perdido delante de Dios, cuando Cristo no tuvo más valor ante los ojos Judíos que el precio de un esclavo. Aun así, Él recuperará
todo para ellos, habiendo glorificado a Jehová en todo. ¿Es este un libro humano?
William Kelly
Traducido
del Inglés por: B.R.C.O. - Agosto 2010.-
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