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Todas las citas bíblicas se encierran entre comillas
dobles ("") y han sido tomadas de la Versión Reina-Valera Revisada en 1960 (RVR60)
Inspiración de las Escrituras
El Designio Divino
JUECES
¿Está este
libro menos marcado por el dedo de Dios? Aquí no se trata de negligencia sino de fracaso en aumento, y de grave abandono de
Jehová; y Boquim sucede a Gilgal, así que Él los entregó en manos paganas. No obstante, ello da testimonio que Su oído está
abierto al clamor de ellos, y libertadores son levantados en respuesta. Es el libro que trasciende a todos los demás en cuanto
a avivamientos de parte de Dios, cuando Su pueblo apelaba a Su misericordia para ser sacado de su miseria de sus pecados vergonzosos.
Históricamente y moralmente, el libro sólo podía estar donde está; el designio divino es exactamente adecuado a los hechos.
Desde Jueces
1:1 hasta Jueces 3:7 es una introducción, así como desde Jueces 17 hasta el final es un apéndice oscuro, no obstante necesario.
La muerte de Josué no impidió la bendición de Jehová cuando Judá acudió a Él, y para Simeón también. La temprana historia
de Otoniel se repite (Véase Josué 15). No obstante, todos ellos, al igual que Benjamín, fracasaron en cuanto a la energía:
también lo hicieron Manasés, Efraín, Zebulón, Aser, Neftalí, y Dan. Ello tampoco fue sentido, hasta que el ángel de Jehová
(Jueces 2) subió desde Gilgal a Boquim con la terrible palabra de que Él no echaría la raza maldita a la cual ellos habían
perdonado. De este modo, ellos se hundían más y más bajo, cuando cada libertador moría. Las lágrimas no pueden hacer la obra
de la fe. El mal estaba adentro y contra Jehová. La humillación vino de los paganos que estaban afuera, en vez de un juicio
propio por la Palabra.
El primero
que los oprimió fue Cusan-risataim, rey de Babilonia, hasta que el Espíritu de Jehová obró en Otoniel, y la tierra reposó
por cuarenta años. Vino después el dominio del Moabita Eglón, hasta que Aod fue levantado, y la tierra reposó por ochenta
años. Samgar siguió a continuación para liberación de manos de los Filisteos (Jueces 4). Nuevamente, Jabín de Hazor oprimió
poderosamente a Israel por veinte años, cuando Débora fue usada por Dios para someter el Cananeo por medio de Barac; y ellos
cantan la alabanza de Jehová en la noble oda de Jueces 5.
Tras un
nuevo mal, Jehová entrega a Israel en mano de Madián; pero cuando ellos clamaron a Él, Gedeón fue levantado para ser un salvador.
Pero ¡qué lecciones de fe para hacer fuerte al débil en Jueces 6, 7 y 8! Aun así, el pueblo nunca estuvo en un estado moral
más bajo. Y ello salió a la luz así, abiertamente, cuando Gedeón murió; y la retribución cayó sobre Abimelec y los hombres
de Siquem (Jueces 9).
Después,
tal como leemos en Jueces 10, vino Tola, y Jair con sus treinta hijos; pero cuando Israel se sumergió en la adoración de no
solamente otros dioses, sino de los dioses de los Filisteos y los Amonitas, Jehová los entregó en manos de esos pueblos vecinos;
y el clamor de ellos surgió, y Su alma se angustió por la miseria de ellos. Jefté (Jueces 11), el despreciado, llegó a ser
el líder de ellos, sobre quien estaba el Espíritu de Jehová; y Amón fue sometido. Pero los altivos hombres de Efraín (Jueces
12), a quienes Gedeón respondió gentilmente (Jueces 8), encontraron un juez más severo en el Galaadita; después del cual vinieron
Ibzán, Elón y Abdón (Jueces 12).
Una reincidencia
peor trajo un castigo severo y más cercano de parte de los Filisteos. Aquí, por tanto, el libertador fue un Nazareo: separación
a Jehová era la condición de misericordia adecuada. Sin embargo, Sansón era bastante débil moralmente, y su obra fue más individual,
y más bien de destreza física, que en cualquier caso anterior. Su fuerza consistía en mantener el secreto de Jehová; y cuando
él renunció a él vilmente, él llegó a ser como otro hombre por un momento, perdió su visión, hasta que Dios visitó la vanagloria
de los Filisteos con un desastre, mediante sus manos, mayor en su muerte que las victorias de su vida (Jueces 13 al 16).
El relato
de Micaía en Jueces 17 y 18, no está en orden cronológico, pero se presenta aquí después de la historia, para poner en descubierto
la anarquía en asuntos religiosos que prevalecía en los días de los jueces; al igual que el relato en Jueces 19 al 21 nos
permite ver la espantosa desmoralización en aquellos días, y las calamidades que ello trajo sobre Israel, cuando Benjamín
casi fue extinguido como tribu. ¡Cuán maravillosa la gracia que sacó provecho de la vergüenza de ellos, tanto en juicio propio
de parte de Dios, como en recuperación del afecto fraternal! ¿Quién sino Él mismo podía levantar, o habría levantado, así
completamente el velo de sobre Su pueblo para siempre?
William Kelly
Traducido del Inglés por: B.R.C.O. - Agosto 2010.-
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