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Todas las citas bíblicas se encierran entre comillas dobles ("") y han
sido tomadas de la Versión Reina-Valera Revisada en 1960 (RVR60) excepto en los lugares en que, además de las comillas
dobles (""), se indican otras versiones, tales como:
VM = Versión Moderna, traducción de 1893
de H.B.Pratt, Revisión 1929 (Publicada por Ediciones Bíblicas - 1166 PERROY, Suiza)
Inspiración de las Escrituras
El Designio Divino
1 SAMUEL
La sabiduría de Dios no es menos evidente en estos cuatro libros (1 y 2 Samuel y 1 y 2 Reyes), los cuales son parte
del mismo designio. Ellos comienzan con el fracaso del sacerdocio, tan claramente como el pueblo había fracasado tanto en
el desierto como en la tierra. "Por fuerza propia no prevalecerá ninguno." (1 Samuel 2:9 - VM). Desde que entró el
pecado, y la muerte por medio de él, sólo la gracia aprovecha, tal como en el caso de Ana (1 Samuel 1 y 2), y ello es expresado
en su oración a modo de cantico, y por el hombre de Dios proféticamente a Elí, en el marcado cambio incluso del sacerdote
fiel andando delante del Ungido de Jehová para siempre. Así fue presagiado el Rey en gracia soberana, antes que el corazón
malo de incredulidad se cansara de Jehová y tuviera "un rey … como tienen todas las naciones." Hasta aquí, el sumo sacerdote
era "el ungido." Pronto estaría allí el Rey ungido ante quien los sacerdotes andarían, lo cual encuentra su cumplimiento completo
en el Señor Jesús.
La Palabra de Jehová llama, entre tanto, a Samuel, a quien Él se revela para todo Israel (1 Samuel 3); y el arca, de
la que se abusó por egoísmo, pasa a los Filisteos (1 Samuel 4). Pero si esto fue Icabod para el pueblo y los sacerdotes, el
enemigo y su ídolo fueron obligados a inclinarse delante de los juicios vindicatorios de Jehová, sólo que demasiado contentos
de enviar de regreso el arca con la ofrenda por la culpa de ellos (1 Samuel 5 y 6). Si los hombres de Bet-semes se permitieron
una curiosidad profana, un golpe aún más severo aconteció a aquellos que debían haberlo sabido mejor. El arca es llevada a
Quiriat-jearim, y permanece allí veinte años. Ella nunca regresa al antiguo orden, y sólo entra en su debido lugar cuando
el hijo de David levanta en paz la imagen de la gloria, la cual aún espera al pueblo bajo el Mesías y el nuevo pacto. Cuando
Israel se lamentó, Samuel los llama al arrepentimiento y los reúne en Mizpa donde sus oraciones se elevan debido a una reunión
en contra de los Filisteos, quienes fueron echados a la frontera de ellos (1 Samuel 7). Pero si bien Samuel juzgó en fe, él
no pudo hacer que sus hijos fueran jueces más allá del nombre, cuando Israel, rebelándose contra ellos, se rebeló también
contra Jehová (1 Samuel 8); y Él, dejando de lado la indignación de Samuel, les dio un rey en Su furor y se los quitó en Su
ira, tal como dice Oseas (Oseas 13:11). Este episodio ocupa hasta el final del libro; pero dentro de él, está el relato de
aquel que fue hecho tipo del verdadero Amado, Su rey, para sentarse en Su santo monte de Sión. Saúl fue el escogido, más alto
que cualquiera del pueblo, conforme al corazón de Israel (1 Samuel 9), saludado como rey, por todos excepto por algunos perversos
(1 Samuel 10), y logrando una victoria aplastante sobre los Amonitas (1 Samuel 11). Samuel, reconocido por haber sido fiel,
les advierte acerca de la responsabilidad de ellos, pero les asegura su intercesión continua (1 Samuel 12); mientras que a
Saúl, después de dos años, se le oye convocando a "los hebreos", como un pagano, se podía decir, que no creyera que ellos
eran el pueblo de Jehová (1 Samuel 13), y ofreció el holocausto en su desobediencia. Jonatán obró con Dios, su padre Saúl
obró sólo estropeando la victoria e impedido sólo por el pueblo de hacer de Jonatán la víctima de su superstición (1 Samuel
14). Samuel le dio a conocer, después de su nueva desobediencia en cuanto a Amalec, que Jehová lo desechó del trono de Israel
(1 Samuel 15).
En Samuel 16, Jehová toma la iniciativa, y hace que el hijo menor de Isaí sea ungido por el profeta. Él es buscado,
mientras tanto, para apaciguar con el arpa al rey atormentado por un espíritu malo. Sigue, a continuación, su victoria sobre
Goliat en 1 Samuel 17, con el amor de Jonatán, y el odio celoso de Saúl, Merab dada a otro, Mical dada a él como un lazo,
pero sólo demostrando que Jehová está con David, quien escapó de las manos homicidas del rey (1 Samuel 18 y 19). En el capítulo
20, Jonatán, lento en creer la mala voluntad de su padre, renueva su pacto con David, quien se convierte ahora en un exiliado
y recibe del sacerdote, el pan de la proposición y la espada de Goliat. Esto trae muerte sobre los hijos de Aarón en mano
de Doeg (1 Samuel 21 y 22) y brinda la ocasión para muchos Salmos de lamento y alabanza, cuando David se oculta en Keila,
Zif, y En-gadi (1 Samuel 23 y 24). La insensatez de Nabal es tan clara como la fe de Abigail en 1 Samuel 25. Pero si la generosidad
de David pone en vergüenza a Saúl en Haquila (1 Samuel 26), su fe se quebranta en 1 Samuel 27, y un intervalo, que de ningún
modo es para su alabanza, sigue a continuación en Siclag. Saúl busca a la adivina de Endor, cuando apareció el alma de Samuel,
no su espíritu familiar, y le habla del inminente destino funesto (1 Samuel 28). David es rechazado como un aliado por los
príncipes Filisteos, y regresa para encontrar a Siclag quemada, y a su familia y a sus hombres cautivos (1 Samuel 29), pero
derrota a los merodeadores Amalecitas, mientras los Filisteos hieren a Israel, a Saúl, y a sus hijos en Gilboa (1 Samuel 31).
William Kelly
Traducido
del Inglés por: B.R.C.O. - Agosto 2010.-
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