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¿SERÁN TODOS LOS SANTOS ARREBATADOS CUANDO EL SEÑOR VENGA? (F. B. Hole)

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¿SERÁN TODOS LOS SANTOS ARREBATADOS

CUANDO EL SEÑOR VENGA?

 

 

Todas las citas bíblicas se encierran entre comillas dobles ("") y  han sido tomadas de la Versión Reina-Valera Revisada en 1960 (RVR60) excepto en los lugares en que, además de las comillas dobles (""), se indican otras versiones, tales como:

 

LBLA = La Biblia de las Américas, Copyright 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation, Usada con permiso.

 

 

Nosotros respondemos esta pregunta con un decidido SÍ. Al hacerlo, sin embargo, somos conscientes de que no pocos creyentes fervientes responderían NO, y que esta afirmación contraria se hace con citas Escriturales que se supone que la apoyan, y se insiste en ella con un gran grado de habilidad argumentativa.

 

La controversia, no obstante, no es el objetivo de este artículo, sino más bien una sencilla declaración de algunas razones para la fe que está en nosotros en relación con este asunto.

 

Por todas partes y cada vez más, los hijos de Dios se están alineando en el lado de aquellos que creen que Cristo viene y viene pronto; de modo que la expectativa de un cumplimiento cercano de 1ª. Tesalonicenses 4: 13 al 18 es muy general:

"Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras."

 

No es de extrañar, por tanto, que la pregunta que tenemos ante nosotros sea debatida de manera vehemente; ella es, obviamente, de candente importancia en vista de la inminencia del regreso de nuestro Señor.

 

La Escritura ya mencionada es el pasaje especial que trae ante nosotros este tremendo acontecimiento, y las tres claras acciones de las que dicha Escritura se compone, son claramente discernibles:

 

1ª. "EL SEÑOR MISMO con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, DESCENDERÁ DEL CIELO."

 

2ª. "y LOS MUERTOS EN CRISTO RESUCITARÁN PRIMERO."

 

3ª. "luego NOSOTROS LOS QUE VIVIMOS, LOS QUE HAYAMOS QUEDADO, SEREMOS ARREBATADOS juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire."

 

El precioso resultado y la conclusión de esta acción triple nos son presentados en las palabras, "y así estaremos siempre con el Señor.

 

Las tres acciones son perfectamente claras. DESCENSO, RESURRECCIÓN, TRASLADO.

 

Los tres grupos participantes de esta gran operación triple son igualmente puestos de manifiesto de manera clara y explícita. Nosotros tenemos:

 

El descenso del SEÑOR MISMO.

 

La resurrección de los MUERTOS EN CRISTO.

 

El traslado de NOSOTROS LOS QUE VIVIMOS Y QUE HAYAMOS QUEDADO junto con los muertos en Cristo.

 

No hay lugar reservado alguno, ninguna condición calificadora, no hay pensamiento alguno acerca de alguna selección interior en ninguna de las tres acciones.

 

El Señor mismo.- No se trata de una emanación de Él, de una manifestación de Su poder como siendo efectuada aparte de Su presencia; de una diputación de seres angélicos, ni siquiera del arcángel mismo.

 

Los muertos en Cristo.- No se trata de algunos de los muertos en Cristo; de los muertos en Cristo que son de la iglesia, como siendo distintos de los santos que vivieron antes de que Cristo viniese; de los muertos de fidelidad excepcional, los "Elías" de la historia como siendo diferenciados de los "siete mil" cuya fidelidad consistió en la virtud (en sentido negativo) de no doblar la rodilla ante Baal.

 

Nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado – No se trata de algunos de nosotros, de presumiblemente unos pocos; de aquellos de nosotros que somos vencedores según Apocalipsis 2 y 3; de los que están 'velando', 'esperando a Cristo'. El pronombre personal "NOSOTROS" es el "nosotros" Cristiano, calificado y limitado por la sola y única condición, no por el hecho de velar y servir, sino porque vivimos y hemos quedado. [Nota 1]

 

[Nota 1] Que nadie pase por alto la importancia de velar y servir y vencer. Nosotros enfatizamos estas cosas más adelante en este escrito. Hablamos simplemente aquí de lo que la Escritura dice, y de lo que ella no dice.

 

Teniendo en cuenta estos hechos sencillos y obvios, nos atrevemos a caracterizar la importancia de cualquiera de estas calificaciones y reservas hechas al pasaje, como un procedimiento audaz y cuestionable — una contención que sólo se puede permitir oír si se puede demostrar que existe una revelación adicional y posterior del Señor a Su apóstol, que muestre claramente que el pasaje debe ser leído en cualquier manera limitada. Otras Escrituras aluden al 'Arrebatamiento', es decir, el arrebatamiento de los santos, pero este es el único pasaje que lo revela plenamente, y, por lo tanto, nosotros comenzamos observando que dicho pasaje no contiene indicio alguno de un arrebatamiento parcial o selectivo. Los que van a ser arrebatados son descritos en términos que abarcan a todos los Cristianos.

 

Apliquemos ahora otra prueba a esta pregunta. Existen, como hemos aseverado, otras Escrituras que aluden a la venida del Señor por Su pueblo, diferenciada de Su venida con ellos en gloria – tales como Juan 14:3, 1ª. Corintios 15:23, y 1ª. Corintios 15: 51 y 52. Hay también otras partes de la verdad de Dios que tienen relación con ella, de modo que la venida del Señor por Su pueblo se convierte en un caso de ajustar lo que uno ha aprendido en cuanto al Arrebatamiento, con otra verdad claramente revelada. La verdad de Dios es semejante a un arco completo y perfecto, en el cual cada piedra es de tal forma que se corresponde con sus piedras similares, y encaja con ellas, en ambos lados. Ahora bien, ¿cuál es la forma correcta para esa piedra en el arco de verdad que llamamos 'el Arrebatamiento'? ¿Debería ser cortada a límites estrechos y ser confinada a un número selecto de creyentes muy fieles, los cuales llegan a un estándar de santidad, cuyo grado es conocido sólo por Dios? O por el contrario, ¿está relacionada con la gracia de Dios más que con nuestra fidelidad y, por tanto, lleva impresa sobre ella la expansividad de esa gracia, y abarca a todos los hijos de Dios?

 

Vamos a resumir nuestras respuestas a esas preguntas bajo cuatro encabezamientos.

 

"Los que son de Cristo"

 

Acudamos, en primer lugar, a 1ª. Corintios 15: 23 y 24. El gran tema de este capítulo es la resurrección y no el arrebatamiento, pero ya que, como hemos visto en 1ª. Tesalonicenses 4, la resurrección de los santos — la primera resurrección — no es sino preliminar al arrebatamiento, este versículo está relacionado evidentemente con nuestro tema.

 

El apóstol basa aquí su razonamiento sobre el gran hecho establecido de la resurrección de Cristo. Él muestra que dicha resurrección es un hecho que lleva en sí mismo una promesa de la futura resurrección de los hombres, pero cada hombre en su orden propio.

 

Él enumera el orden.

 

1. CRISTO, las primicias

 

2. "los que son de Cristo", en Su venida.

 

3. "Luego el fin"—cuando la muerte, el postrer enemigo, será destruida. En relación con la resurrección de los muertos impíos, los asuntos son dejados indefinidos, ya que el gran tema de este pasaje es la resurrección de los santos.

 

La descripción de los que ocupan el segundo orden o lugar es, no obstante, muy precisa y clara. Se los describe como, "los que son de Cristo."

 

Nuestra primera observación es que, nuevamente allí, no hay indicio alguno de algo parcial. En Su venida, los que son Suyos resucitarán, nada más y nada menos. No se enseña aquí ninguna resurrección selecta, y por consiguiente, ninguna resurrección parcial.

 

Pero además, leyendo 1ª. Corintios 15:23 a la luz del contexto, y especialmente del versículo 45 al 49 del capítulo, nosotros deducimos que en la expresión "los que son de Cristo" hay más que el pensamiento de posesión. Está también el pensamiento de comunidad de identidad de vida y naturaleza.

 

Lean cuidadosamente los versículos 45 al 49. Adán y Cristo son contrastados. El primer Adán es un alma viviente, pero natural y terrenal. Como hombre caído, él se reproduce en muchas generaciones, pero siempre conforme a esa ley original de creación expresada en esas palabras Hebreas repetidas diez veces en Génesis 1, y que la Versión Reina-Valera 1960 traduce como: "según su género", " según su naturaleza", "según su especie." No hay evolución alguna a un orden más elevado y diferente. El hombre del siglo 20 no es sino el hombre del siglo 1, según su especie, naturaleza, género,  es un alma viviente, pero es, no obstante, natural y terrenal.

 

Cristo, el postrer Adán, es "espíritu vivificante", es decir, un espíritu dador de vida. Él es espiritual, el Señor es del cielo y, por consiguiente, es celestial, y los que son Suyos son según Él es. ¡Oh verdad maravillosa! Hay identidad de vida y naturaleza. Ellos son también celestiales, y en la resurrección, en Su venida, van a traer la imagen del Hombre espiritual y celestial.

 

A la luz de esto, qué riqueza de significado es revelada en esa última cláusula del versículo 23, "los que son de Cristo, en su venida." Cuando Cristo venga, Él resucitará a los que Le pertenecen, no meramente porque ellos son Su posesión, sino porque son también de Su vida y naturaleza. Él posee mucho, los ángeles de Su poder, por ejemplo, de los cuales no se podría hacer esta última declaración.

 

Consideren aún un poco más lo que esto significa. Supongamos que en una esquina de un gran taller de ingeniería se encuentra un montón de limaduras de metal. Varias carretillas cargadas de ellas han sido descargadas allí de manera casual, sin tener en cuenta su naturaleza, y el resultado es que limaduras de acero y plomo se encuentran completamente mezcladas. ¿Quién puede desenredarlas ahora? Aun si una docena de hombres se pusieran a trabajar con sus dedos, se demostraría que ello sería una tarea desesperada y angustiosa.

 

Pero, ¡alto! Existe un método muy simple de separación. Permitan que un poderoso imán eléctrico viaje en dirección del montón hasta que esté directamente sobre él. Ustedes saben lo que sucederá. Las limaduras de acero, sintiendo la fuerza de su atracción, comenzarán a moverse y se elevarán atraídas por el imán. Las limaduras de plomo permanecerán en la tierra, inertes como antes.

 

Pero, supongan que en el curso de semanas las limaduras han sido a menudo saturadas con agua — ¿qué sucede entonces? Pues entonces, el agua que puede haber lavado las limaduras de plomo hasta que ellas brillen con más intensidad, ha herrumbrado las de acero hasta el punto que no brillan más. Ahora bien, ¿se verá alterado, o revertido, por esta situación, el proceso con el imán? ¿Serán atraídas las limaduras brillantes y serán dejadas atrás las herrumbradas de acero? Absolutamente no. Hay una cierta identidad, o afinidad, de naturaleza entre el imán y el acero, que ninguna herrumbre superficial puede erradicar, y entre el imán y el plomo hay una falta total de tal afinidad que ninguna brillantez puede compensar. La naturaleza, y no la condición de la superficie es el factor decisivo.

 

"Los que son de Cristo, en su venida." Él, el Imán celestial, ejercerá Su poder de resurrección, y los que son de Él, de Su vida y naturaleza y, por tanto, Su posesión, oirán Su voz y resucitaran para estar con Él para siempre. Cada uno de los millones resucitados será 'acero verdadero', si es que podemos decirlo así, aunque no todos, de ninguna manera, se habrán librado de contraer un buen poco de la herrumbre de este mundo contaminante mientras pasan a través de él. Ninguna persona mundana estará allí. Al igual que el plomo, ellas permanecerán inmóviles hasta el fin. Ellas pertenecen al tercer rango u orden, y no al segundo.

 

Nosotros afirmamos, entonces, que esta corta frase en 1ª. Corintios 15:23, implica la resurrección de todos los que son de Cristo en Su venida, y que la suposición de un arrebatamiento parcial viola esta maravillosa revelación de comunidad de vida y naturaleza entre Cristo y los Suyos, tal como es presentada en 1ª. Corintios 15: 45 al 49.

 

Para evitar un malentendido, destacamos nuevamente que la declaración de 1ª. Corintios 15:23 se hace acerca de la resurrección y no del arrebatamiento, pero en vista de que el arrebatamiento de los santos es el acto que da los últimos toques al plan de Dios en cuanto a la resurrección, estos dos acontecimientos no pueden ser disociados. Tampoco se puede sostener seriamente, que en Su venida, el Señor tratará con Sus santos que viven sobre principios diametralmente opuestos a los que operan con respecto a los santos que duermen. Si hay selección de los unos, entonces debe haber de los otros o viceversa.

 

"La redención de nuestro cuerpo."

 

En segundo lugar, podemos citar ciertas Escrituras que se refieren a la venida del Señor por Sus santos sin mencionar explícitamente el arrebatamiento. Las alusiones que ellas hacen a este gran acontecimiento son, sin embargo, de gran valor, ayudándonos a determinar su naturaleza. Tales escrituras son:

 

Romanos 8:23 "Nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo."

 

Romanos 13:11 "Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros."

 

Efesios 1:13 y 14 "En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria."

 

Efesios 4:30 "Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención."

 

1ª. Tesalonicenses 5: 8 al 10 "Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él."

 

2ª. Tesalonicenses 2:13 "Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad."

 

1ª. Pedro 1: 5 y 13 "[vosotros] que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero." "Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado."

 

Que estos pasajes sean leídos cuidadosamente con su contexto, y haciendo esto se verá:

 

1º. Que cada uno contiene una alusión a la venida del Señor como la esperanza del santo y, por decirlo así, el gran final del recorrido al cual él se está moviendo.

 

2º. Que el carácter impreso sobre la venida del Señor en su relación con los creyentes, no es el de juicio, o ley, o mérito, sino que es expresado en palabras tales como "redención", "salvación", "gracia."

 

Este es un punto de importancia primordial y es, por tanto, digno de un cuidadoso examen. La primera de las Escrituras arriba citadas puede ser tomada como representativa de las demás. "Nosotros", es decir, los hijos de Dios, teniendo las primicias del Espíritu, "también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo."

 

La alusión a la venida del Señor en este pasaje es totalmente inequívoca. La primera parte de la epístola a los Romanos ha sentado las bases para ello. Se descubre que el Cristiano es un hombre justificado de su culpa, y libre del dominio del pecado y de la condenación, por medio de la cruz de Cristo, la cual lo disoció de Adán para que pudiese estar en Cristo; y el Espíritu de Cristo es visto estando en él.

 

Con respecto a su alma, a su espíritu, una redención plena le ha alcanzado, y sólo queda, entonces, que en la venida del Señor su cuerpo será también redimido, para que liberado, espíritu, alma y cuerpo, él pueda entrar "a la libertad gloriosa de los hijos de Dios." Esta redención será efectuada mediante la transformación del cuerpo de nuestro estado de humillación, en conformidad al cuerpo de gloria de Cristo (Filipenses 3: 20 y 21). Al leer estos dos versículos, observe que el Señor Jesucristo lleva a cabo esta gran obra cuando Él viene desde el cielo, no como Juez, ni como Mediador, sino como Salvador.

 

Ahora bien, enfaticemos esa palabra REDENCIÓN. Ella nos presenta, en una palabra, el carácter que está impreso, a través de toda la Escritura, sobre la venida del Señor por Su pueblo. Posterior a esta venida está el tribunal de Cristo y Su aparición gloriosa. Responsabilidad, galardón o pérdida, y juicio, están estampados claramente sobre estos dos acontecimientos. Esta es una distinción que debe ser tenida siempre en cuenta.

 

Ahora bien, nosotros afirmamos, sin temor a la contradicción que, en todas partes en la Escritura, la redención está relacionada con la misericordia y no con el mérito. La redención tiene que ver con la gracia de Dios y no con la fidelidad del hombre.

 

Se trata, por lo tanto, de un hecho de importancia decisiva, y es que lo que alcanzan los santos en la venida del Señor por ellos, según 1ª. Tesalonicenses 4: 16 y 17, es la redención de sus cuerpos. Ello da perfectamente por seguro que la resurrección de los santos que duermen, la transformación de los santos que viven y el arrebatamiento de ambas clases para estar para siempre con el Señor, es un acto de gracia y no un acto de juicio. No es de extrañar que cuando se contempla el aumento de la apostasía del postrer tiempo, Judas habla de la venida del Señor, que es la verdadera vía de escape para los santos, como de misericordia. "Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna." (Judas 21).

 

Queda ahora el hecho de aplicar los hechos anteriores a la pregunta que está ante nosotros. Cuando el Señor Jesucristo viene como Salvador a redimir los cuerpos de Sus santos, ¿se extenderá esta misericordia suprema a todos, o sólo a unos pocos de mayor vigilancia y de mayores logros que los demás? ¿Qué forma se debe dar a esta piedra llamada 'Arrebatamiento' en el arco de la revelación divina, si ha de estar de acuerdo con esta verdad? ¿Es posible que Dios nos brinde redención en cuanto a nuestras almas, sobre el terreno de Su gracia, y luego, en cuanto a nuestros cuerpos, la conceda sobre el terreno de lo que nos merecemos, de nuestros méritos — por lo cual,  el fracaso en cuanto a la vigilancia y cosas semejantes, puede aplazar la redención de nuestros cuerpos por mucho tiempo, y hasta ocasiones de las cuales el Espíritu no da indicio alguno?

 

Nosotros respondemos resueltamente—ello no es posible. Enseñar un arrebatamiento parcial o selectivo sobre el terreno de nuestra fidelidad, es enseñar que Dios comienza la redención sobre el principio de la "gracia", y la finaliza sobre el principio de las "obras", y esa enseñanza es, en su esencia, el error de los creyentes Gálatas [Nota 2]. Bien podemos formular la pregunta que Pablo les pidió que respondiesen: —"¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?  (Gálatas 3:3).

 

[Nota 2] El hecho de que no hemos presentado injustamente el caso en las declaraciones anteriores es evidenciado por el hecho de que un destacado exponente del arrebatamiento selectivo usa palabras como estas: — 'El Arrebatamiento, o Rapto, es un acto de juicio…. Eso no puede acaecer en el Día de la Gracia el cual retira del mundo los testigos de la gracia, no se trata del último acto en 'este Día', sino del primero de 'aquel Día': el arrebatamiento cae en la esfera del juicio, y es así una recompensa o galardón según las obras, no un privilegio unido a la gracia'. (De: El Arrebatamiento, escrito por D. M. Panton. Las letras en Itálica son del autor.

 

Una iglesia gloriosa, sin que tenga mancha ni arruga, ni cosa semejante

 

Hemos considerado, hasta ahora, la pregunta del título de este artículo, desde un punto de vista más o menos individualista. Consideremos ahora, en tercer lugar,  el asunto tal como tenemos derecho a hacerlo, en relación con aquello que Dios ha establecido de naturaleza colectiva: es decir, la iglesia. Cada creyente debería reconocer que, más allá de los privilegios y responsabilidades que son suyas a título individual, está el hecho de que él es parte de un cuerpo colectivo establecido por el propio Señor, con privilegios y responsabilidades en esa calidad colectiva. La epístola que más se extiende acerca de este aspecto de la verdad es la epístola a los Efesios.

 

La epístola Efesia tiene mucho que decirnos con respecto a "la iglesia": es decir, la asamblea de los llamados a salir fuera, — los llamados a salir del mundo para Cristo, entre el día de Pentecostés, cuando el Espíritu bautizó a los creyentes en un solo cuerpo, y el Arrebatamiento que pone fin al período actual. En la epístola se habla de la iglesia bajo la figura de un templo, un edificio bien coordinado (Efesios 2: 20 al 22); como un cuerpo, el cual es el cuerpo de Cristo (Efesios 1: 22 y 23; Efesios 2: 12 al 16); y como una esposa (Efesios 5: 25 al 27).

 

Aquí, entonces, el creyente es considerado como una pequeña parte de un gran todo; y ese todo no es una mera colección de unidades, una organización, sino más bien un organismo.

 

Consideren este asunto atentamente, porque se ha de temer que, con respecto a ello, muchos Cristianos se dan el gusto de pensar de manera vaga y descuidada, — si es que piensan en ello en absoluto. La iglesia es, entonces, un cuerpo de una naturaleza orgánica, de modo que el cuerpo humano puede ser mencionado como una figura de ella.

 

Permitan una ilustración. Un colegial regresa de sus juegos balanceando una bolsa de canicas. Ellas son muchas en número, y son diferentes en tamaño y cantidad. La mayoría son de la clase más común, algunas son de vidrio brillantemente coloreado, aquí o allá hay una que ha sido cortada de sanguinaria (especie de ágata, de color de sangre), y una, quizás, su principal tesoro, es una ágata verdadera. La bolsa de gran capacidad las mantiene a todas juntas y las forma en una cierta 'unidad' artificial. Demasiados Cristianos consideran la iglesia como una organización mediante la cual la masa diversa de creyentes individuales es mantenida unida, según el modelo de esa bolsa de canicas.

 

El pensamiento divino es muy diferente. La iglesia es un edificio "bien coordinado"; cada parte ajustada y en conexión estructural. Es un cuerpo "(estando bien ajustado y unido por la cohesión que las coyunturas proveen)" (Efesios 4:16 – LBLA). La figura es aquí aún más intensa. No se trata meramente de unidad estructural, sino de unidad orgánica. Al igual que la vida misma, la sangre fluye a través de cada parte del cuerpo humano, y la cabeza es la sede de toda instrucción y de todo control. Finalmente, la iglesia va a ser presentada a Cristo por Él mismo como una esposa a su marido, "sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada." (Efesios 5:27 – LBLA). Después del arrebatamiento, y después que los santos han pasado individualmente ante el tribunal de Cristo, esta presentación tendrá lugar antes de la aparición en gloria (Apocalipsis 19: 6 al 9).

 

¿Cómo concuerda la idea de un arrebatamiento parcial y selectivo con esta gran verdad? No concuerda en absoluto. Dicha idea sería bastante consistente si la iglesia fuese semejante a esa bolsa de canicas mencionada anteriormente. Habría sido bastante fácil, para el muchachito, introducir su mano y sacar la ágata, la sanguinaria (especie de ágata, de color de sangre), o incluso las canicas de vidrio, y dejar las pobres canicas ordinarias atrás. Pero sacar de la estructura la más fuerte o la más ornamental de las "piedras vivas", o los miembros más vigorosos o más útiles del cuerpo, dejando atrás, en ambos casos, nada más que un despojo mutilado, es un procedimiento impensable, incluso si nosotros no tuviéramos la clara certeza, ya citada, de que cuando Cristo se presente la iglesia a Sí mismo, ella estará entera, completa, y sin mancha.

 

Sin que tenga mancha, es decir, sin defecto de cualquier clase. Ni arruga, es decir, ningún signo de vejez o decadencia, "ni cosa semejante", es decir, ningún otro defecto de cualquier naturaleza imaginable. ¿Podría el lenguaje ser más poderoso o más vehemente? Cuan imposible es hacer concordar estas expresiones con la idea de que sólo individuos seleccionados, de entre los muchos que componen la iglesia, van a ser arrebatados por el Señor a Su presencia cuando Él venga. En ese caso, de hecho, Él se presentaría a Sí mismo fragmentos mutilados, en vez de una iglesia sin mancha, ni arruga, ni cosa semejante.

 

Nosotros creemos, entonces, que la verdad en cuanto a la iglesia prohíbe la lectura, en 1ª. Tesalonicenses 4: 16 y 17, de cualquiera de tales calificaciones como siendo las que demanda la teoría de un arrebatamiento selectivo.

 

"En un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta."

 

En cuarto lugar, regresemos a 1ª. Corintios 15: 50 al 52: Estos versículos siguen inmediatamente a continuación de los versículos que se refieren a la raza humana del primer Adán, y a la raza celestial del postrer Adán, a los cuales se ha atraído ya la atención, y están estrechamente relacionados con ellos.

 

Este es un pasaje de suma importancia para nuestro tema, ya que, primeramente, declara con gran exactitud el procedimiento relacionado con la primera resurrección; y, en segundo lugar, se refiere explícitamente a ese procedimiento en relación con los santos vivos, proporcionando un detalle que no es mencionado en 1ª. Tesalonicenses 4: 16 y 17, a saber, que nosotros, los que vivimos, seremos transformados en cuerpos de gloria antes de ser arrebatados para estar con el Señor. Esta transformación de una condición de "carne y sangre" a una condición de incorrupción e inmortalidad, es el tema principal de este pasaje.

 

Tengan en cuenta el contexto: — Cristo resucitado es las primicias, o garantía, de toda la resurrección (1ª. Corintios 15:20). En la venida de Cristo, los que son de Cristo resucitarán (1ª. corintios 15:23). Ellos resucitarán en un cuerpo de incorrupción, de gloria y de poder, en cuerpos espirituales (1ª. Corintios 15: 35 al 44). Ellos llevarán la imagen del Hombre celestial, del Señor, el cual es del cielo, en vista de que son de Su linaje, participando de Su vida y Su naturaleza (1ª. Corintios 15: 45 al 49). Pues bien, algo es necesario si "nosotros", los santos que vivimos, hemos de compartir en el reino incorruptible de Dios, lo cual será la porción de los santos resucitados. De ahí la revelación de 1ª. Corintios 15: 51 y 52). "He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

 

Nosotros citamos las palabras en su totalidad porque el pasaje es uno e indivisible, aunque su continuidad se ve algo discontinuada por el hecho de haber sido dividido, en nuestras Biblias, en dos versículos en un punto donde ocurre una coma.

 

En dicho pasaje, unas pocas cosas importantes se destacan claramente: —

 

1. El pronombre "nosotros" es usado en el sentido Cristiano más amplio.

 

2. Todos nosotros seremos transformados, no meramente unos pocos seleccionados.

 

3. Nosotros seremos transformados instantáneamente — en un momento, en un abrir y cerrar de ojos.

 

4. Todos nosotros seremos transformados instantáneamente en la misma ocasión — es decir, a la final trompeta.

 

Aquí tenemos, entonces, un pronunciamiento tan claro como es posible, acerca de este trascendental asunto. El arrebatamiento, es decir, el acto de tomar y llevar a lo alto a los santos en su condición transformada, no es mencionado. Pero el hecho de que se trata de la transformación preparatoria para el arrebatamiento, hace que sea cierto que lo que se declara aquí acerca de la transformación, es igualmente verdad acerca del arrebatamiento. Y lo que se nos revela es, que TODOS los santos vivos serán transformados INSTANTANEAMENTE en cuerpos glorificados, LLEGADO UN CIERTO PUNTO PRECISO DE TIEMPO — LA FINAL TROMPETA . Ellos NO serán transformados y arrebatados en parcialidades.

 

Aquel punto preciso de tiempo será el momento de victoria manifiesta — una victoria dada a nosotros incluso ahora, no por nuestra fidelidad, sino por nuestro Señor Jesucristo. Ella será alcanzada, entonces, sobre el mismo terreno — no como una recompensa, o galardón, por unas supremas fidelidad y vigilancia, y por consiguiente, la porción de unos pocos, sino como una muestra de la gracia y del poder del Señor Jesús.

 

Esta Escritura, repetimos, niega claramente cualquier idea de transformaciones y arrebatamientos parciales tal como se enseña hoy en día.

 

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Resumamos ahora lo que hemos recabado de la Escritura.

 

1. El Arrebatamiento no es un acto de juicio sino el acto supremo de la gracia. Es el toque final de la gran redención que es en Cristo Jesús.

 

2. Mediante este arrebatamiento, el Señor tomará a Sí mismo, desde el cielo, a Sus celestiales — los que son de Él, de Su naturaleza, y esto no permite el pensamiento de que se hace una selección. [Nota 3]

 

[Nota 3] Es un hecho que después del arrebatamiento, el Espíritu de Dios resucitará a otros santos, algunos padecerán el martirio y serán resucitados posteriormente (véase Apocalipsis 20:4). Esto no repercute, en lo más mínimo, en contra de lo que afirmamos, a saber, que cuando Cristo viene, Él arrebata a todos los que son Suyos hasta aquel momento.

 

3. El Arrebatamiento no es exactamente el arrebatamiento de la iglesia, ya que todos los creyentes, desde el principio, serán indudablemente incluidos, pero la iglesia será arrebatada. Ella es un organismo vivo y suponer que sólo unos miembros serán tomados, violenta esta verdad de la Escritura.

 

4. En las grandes Escrituras que se refieren a la venida del Señor a buscar a Su pueblo tales como: Juan 14:3, 1ª. Tesalonicenses 4: 15 al 17, 1ª. Tesalonicenses 5: 9 y 10, 2ª. Tesalonicenses 2:1, no se presenta indicio alguno de un tal 'arrebatamiento parcial' como se sugiere, y una de tales Escrituras, a saber, 1ª. Corintios 15: 51 y 52 — lo niega, tal como lo hemos visto explícita y formalmente.

 

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Somos totalmente conscientes de que hay Escrituras que, a primera vista, puede parecer que niegan lo que nosotros hemos presentado. La misma cosa se podría decir de prácticamente cada verdad de la Escritura. Un pasaje o pasajes, pueden ser presentados, que sin son leídos superficialmente parecen negarlo. Uno de estos pasajes en relación con nuestro tema es Hebreos 9: 27 y 28: "Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan." Él aparece por segunda vez para salvar "a los que le esperan." No obstante, el contexto muestra que la alusión es aquí al Sumo Sacerdote de Israel que entró al Lugar Santísimo con la sangre del sacrificio, y al pueblo que está afuera esperando Su reaparición, la cual les daría la certeza de que la expiación había sido hecha. En todas partes, en la epístola a los Hebreos, encontramos estas alusiones a tipos del Antiguo Testamento, y contrastes con esos tipos. Esta Escritura no se refiere en ningún modo exclusivo, o incluso preciso, al arrebatamiento. Ella trata con Su aparición en términos generales que cubrirán al remanente fiel de Israel, el cual espera a Cristo cuando la iglesia ya no está en la tierra. Es cierto, obviamente, que todo Cristiano espera a Cristo, aunque a menudo con poca inteligencia, o comprensión, en cuanto a Su venida.

 

Otros pasajes pueden ser citados de los Evangelios: Mateo 24 y 25, y otros similares. Se afirma, por ejemplo, que las diez vírgenes insensatas de Mateo 25 representan a Cristianos que no velan y que son dejados atrás. El versículo 12 de Mateo 25 demuestra que eso no es así. El Señor no responde «Yo solía conoceros, pero os he olvidado» como las teorías Arminianas pueden sugerir, tampoco responde «Yo os conozco, pero a causa de que no habéis velado yo rehúso reconoceros por ahora», como sugerirían estas teorías de un arrebatamiento parcial — sino que Él responde sencillamente "No os conozco." Ellas nunca fueron, propiamente hablando, Suyas. De los Suyos Él dice "Yo las conozco." (Véase Juan 10:27). Las vírgenes insensatas tenían una profesión exterior pero ningún vínculo real con el Señor — ellas eran meras profesantes.

 

De hecho, casi toda Escritura mencionada para apoyar la teoría de un arrebatamiento selectivo, y para refutar el arrebatamiento de todos los santos, en un panfleto como el que se menciona en la nota 2 de este escrito, es tratada sobre el principio erróneo de adjudicar a creyentes verdaderos las solemnes advertencias y amenazas exhortadas contra los meros profesantes del Nombre de Cristo.

 

Así como era el tipo del Antiguo Testamento (véase Éxodo 12:38 y Números 11:4), así también fue el antitipo del Nuevo Testamento. Temprano en la historia de la iglesia, la "grande multitud de toda clase de gentes" (creyentes verdaderos y profesantes) llegó a ser demasiada manifiesta, y por eso es que, en las epístolas del Nuevo Testamento, tenemos muchas preguntas y advertencias escudriñadoras diseñadas para remover la conciencia de muchos meros profesantes: — por ejemplo: tanto 1ª. Corintios como Hebreos se refieren a Israel, con sus multitudes cayendo en el desierto debido a la incredulidad, como una advertencia de lo que podría suceder a aquellos que están en una relación exterior con Dios si se carece de la fe vital. (Véase 1ª. Corintios 10 y Hebreos 3 y 4). Si las personas asumen el terreno cristiano, Dios las acepta, en valoración propia, para los propósitos de Su juicio santo, y las condena por su propia boca, como el mal siervo de Lucas 19:22.

 

Esta es una llave para la comprensión de mucha Escritura, y una confusión innecesaria es introducida si ello no se discierne.

 

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Por último, enfaticemos que hay una consideración de gran seriedad para todo creyente verdadero, relacionada con el tribunal de Cristo y con el reino milenial venidero. Si el arrebatamiento es el acto de gracia finalizador y culminante, dicho acto, no obstante, lleva directamente a cada santo individual a estar de pie ante el tribunal de  Cristo — el cual es el final del recorrido y el lugar de la gran rendición de cuentas acerca de su responsabilidad — y, en última instancia, lo lleva al reino, que es el lugar y la temporada cuando y donde las decisiones de aquel tribunal serán mostradas. En ese tribunal nosotros recibiremos según lo que hayamos hecho mientras estuvimos en el cuerpo (2ª. Corintios 5:10), lo que puede significar recibir una recompensa o sufrir pérdida (1ª. Corintios 3: 14, 15). A ese reino, nosotros podemos obtener amplia y generosa entrada o a la inversa (2ª. Pedro 1:11)

 

¿Cómo nos irá a cada uno de nosotros en aquel día? La respuesta depende enteramente del carácter de nuestras vidas aquí, de nuestro servicio y padecimiento para y por Cristo, y de la medida en la cual nuestros caracteres son formados conforme a Él.

 

Este tema escudriñador trasciende el alcance del presente artículo. Lo mencionamos como un contrapeso necesario para nuestras mentes, al considerar lo que es completamente de la gracia. Nosotros necesitamos mantener la verdad completa en un equilibrio ecuánime.

 

Nosotros creemos que aquellos que enseñan diligentemente un arrebatamiento parcial y selectivo, tienen los mejores deseos e intenciones. Sintiendo intensamente la baja condición práctica de la mayoría de los hijos de Dios, ellos desean alguna verdad que sobresalte para sacudirlos de su actual apatía, y casi aterrorizarlos para que abracen una vida de consagración y celo y vigilancia; y en lo que han presentado, ellos creen que han hallado el incentivo necesario.

 

Pero, ¿lo han hallado? NO. La verdad con respecto al tribunal de Cristo y al reino venidero, si es mantenida en su relación correcta es, de hecho, un incentivo poderoso para la consagración, pero no es, ni puede ser, su motivo principal. Mucho menos puede una perspectiva tan errónea del arrebatamiento ser algo por el estilo. El único fundamento posible sobre el cual la consagración Cristiana puede descansar es la GRACIA. Solamente la gracia proporciona poder motivacional. Ninguna ley, ningún temor a incurrir en penalidades, sino nada más que la gracia nos enseña de qué manera vivir. Tito 2: 11 al 13 lo expresa, "Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo."

 

Entonces, por la gracia que le ha salvado, lector Cristiano — gracia que colocará la piedra en la cúspide de la obra, posándole a usted en gloria, con Cristo y semejante a Él, en el momento bienaventurado del arrebatamiento — le instamos a despertar del sueño y del letargo y, al igual que Caleb, siga fielmente a nuestro Señor (Deuteronomio 1:36). Como un incentivo adicional, le recordamos que toda su carrera aquí va a ser escudriñada ante el tribunal de Cristo, con la correspondiente recompensa o pérdida en el reino venidero. ¡Usted tiene solamente una vida para vivir! Sea serio.

 

Pero que la gracia sea la comida y la bebida de su corazón para que usted pueda, como Elías, tener fuerza para su senda de peregrinaje al lugar de reunión designado. Téngalo usted por seguro: si cuando el Señor Jesús aparece en gloria Él viene con TODOS Sus santos (1ª. Tesalonicenses 3:13), Él no arrebatará a menos que a TODOS cuando Él venga previamente por ellos.

 

F. B. Hole

 

Traducido del Inglés por: B.R.C.O. – Febrero 2015.-

Título original en inglés:
WILL ALL THE SAINTS BE CAUGHT UP WHEN THE LORD COMES? by F. B. Hole
Traducido con permiso

Versión Inglesa
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