EDIFICACIÓN ESPIRITUAL CRISTIANA EN GRACIA Y VERDAD

¿CÓMO PODEMOS EVITAR EL SECTARISMO? (L. M. Grant)

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Todas las citas bíblicas se encierran entre comillas dobles ("") y  han sido tomadas de la Versión Reina-Valera Revisada en 1960 (RVR60) excepto en los lugares en que, además de las comillas dobles (""), se indican otras versiones, tales como:

 

BTX = Biblia Textual, © 1999 por Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.

TA = Biblia Torres Amat

VM = Versión Moderna, traducción de 1893 de H.B.Pratt, Revisión 1929 (Publicada por Ediciones Bíblicas - 1166 PERROY, Suiza)

 

¿CÓMO PODEMOS EVITAR EL SECTARISMO?

 

 

El Sectarismo es una mala hierba venenosa natural que brota en el jardín de todos. Si nosotros ignoramos la auto-disciplina de desarraigarla, sólo se fortalecerá y causará un problema espiritual inaudito. Sus señas son fácilmente reconocibles, aunque, por lo general, nosotros la discernimos más fácilmente en el jardín ajeno que en el nuestro, ¿por qué? porque básicamente se trata simplemente de egoísmo, y a ninguno de nosotros nos agrada ser considerados egoístas, especialmente si somos realmente egoístas. Si nosotros no fuésemos realmente egoístas, no deberíamos preocuparnos en absoluto acerca de las personas que piensan que lo somos. Ya que la verdadera respuesta al sectarismo se encuentra en reconocer al Señor Jesús como el Centro de todos los consejos de Dios. La creación no se centra en mí, ni tampoco alrededor de la compañía, o grupo de creyentes, en la cual yo encuentro comunión, ni siquiera se encuentra alrededor de la verdadera iglesia de Dios, el cuerpo de Cristo. Ella se centra alrededor de la Persona misma del Hijo de Dios. La verdadera ausencia de egoísmo, por lo tanto, le da a Él el lugar supremo de honor y dignidad, y no busca honor para sí de ninguna manera.

 

Pero hay ciertas esferas en las cuales el sectarismo surge con demasiada frecuencia, y la respuesta a estas es presentada hermosamente en la Epístola de Pablo a los Efesios. Meditar profundamente acerca de ese libro encantador servirá, ciertamente, para ayudarnos a evitar los peligros insospechados del sectarismo. Estas esferas son las de:

 

(1) La posición doctrinal de la iglesia de Dios

 

(2) Nuestra actitud hacia otros Cristianos

 

(3) Nuestras acciones, con respecto a otros Cristianos.

 

 

(1) ¿Cuál es la doctrina con respecto a la iglesia de Dios?

 

Efesios 1, 2 y 3 declara esta doctrina en términos inequívocos. La iglesia de Dios es el cuerpo de Cristo, el cual incluye a todos los creyentes que están en todo el mundo (Efesios 1: 22, 23). En el Antiguo Testamento, los Judíos estaban estrictamente separados de los Gentiles, pero ahora, en Cristo Jesús, tanto los creyentes Judíos como los Gentiles han sido reconciliados en un cuerpo por virtud de la cruz de Cristo (Efesios 2: 13-16), es decir, toda enemistad entre ellos ha sido quitada totalmente y Dios los ha hecho uno en Cristo Jesús. Durante los tiempos del Antiguo Testamento esto era un misterio oculto en Dios, que los Gentiles habrían de ser coherederos, miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de Su promesa en Cristo por medio del evangelio (Efesios 3: 4-6). Esto ya no es más un misterio, sino que ha sido revelado plenamente, especialmente a través del apóstol Pablo. No fue un asunto fácil para los creyentes Judíos reconocer una verdad tan maravillosa como esta, tal como vemos en la renuencia de Pedro incluso a ir al hogar de un Gentil cuando Dios le habló en Hechos 10: 13-15. Vean también Hechos 10:28, y Hechos 11: 1-3. Pero si nosotros no aceptamos esta verdad maravillosa actualmente en este día de la gracia de Dios, nosotros mismos nos colocamos en una posición sectaria.

 

Cualquiera compañía Cristiana profesante que se reúna en cualquier otro terreno que no sea el de un cuerpo de Cristo es sectaria. Cualesquiera doctrinas que nosotros sostengamos deben ser doctrinas aplicables a todo el cuerpo de Cristo, ya que si nosotros adoptamos doctrinas que son aplicables sólo a nuestro grupo particular, nosotros estamos sobre un terreno sectario, pues esas doctrinas nos separan, en esencia, de los demás miembros del cuerpo de Cristo. El hecho de adoptar un nombre denominacional es contrario a la Escritura; sus resultados son divisivos y, por consiguiente, sectarios. Algunos justificarían una posición semejante diciendo que tales divisiones promueven una rivalidad saludable, estimulando a los creyentes a trabajar más duro por la causa de ellos. ¿Es saludable la rivalidad entre los santos de Dios? ¿Es bueno trabajar más duro por nuestra propia causa que trabajar sencillamente para Dios? ¿Hubo rivalidad entre Pedro, Pablo, Santiago, Juan y Timoteo? Semejante rivalidad involucra en sí misma sectarismo; una energía egoísta para lograr cosas para una sección especial de la iglesia.

 

Esta fuera de toda duda que nosotros no podemos juntar hoy en día a todos los santos de Dios desde todas las divisiones que han tenido lugar, y practicar la unidad que una vez existió en la iglesia temprana. Pero nosotros podemos reconocer aún la base única de toda reunión verdadera, es decir, el un cuerpo de Cristo, y reunirnos en sencillez sobre esa base, sin reclamar ser el cuerpo de Cristo. Si este es honestamente el único terreno de reunión que reconocemos, este no es un terreno sectario. Que nosotros no deseemos nada más que esto.

 

(2) ¿Tenemos nosotros una actitud sectaria?

 

Es tristemente posible sostener una posición Escritural, reclamando reunirse con los santos de Dios sobre el terreno del un cuerpo de Cristo y, a la vez, manifestar una actitud sectaria. Aunque nosotros defendemos la doctrina del un cuerpo de Cristo, esto no nos exime de una actitud de amor y de cuidado hacia los demás creyentes que pueden no tomar esa misma posición. De hecho, nosotros hemos de amarlos precisamente de igual manera que amamos a los que están más cerca de nosotros. En otras palabras, lo único que es correcto es tener una actitud no sectaria en todo tiempo. Efesios 3: 17-19 nos habla claramente sobre esto, a los efectos de que, "habite Cristo en vuestros corazones, por medio de la fe; a fin de que, estando arraigados y cimentados en amor, podáis comprender, con todos los santos, cual sea la anchura, y la longitud, y la altura y la profundidad— y conocer el amor de Cristo, que sobrepuja a todo conocimiento; para que seáis llenos de ello, hasta la medida de toda la plenitud de Dios." (Efesios 3: 17-19; VM). Esta es la actitud de amor que se extiende a todos los santos en todas partes. Obviamente ese amor no siempre se puede expresar en la aprobación de los modos de obrar de los demás, pero el amor genuino es aquel que desea la más pura de las bendiciones para cada uno de ellos. De este modo, esta es una actitud no egoísta, no sectaria.

 

Tristemente, lo opuesto se ve en Lucas 9:49, cuando Juan dijo al Señor, "Maestro, hemos visto a uno que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros." Obviamente esta es una actitud egoísta, sectaria, que el Señor tiene que corregir diciendo amablemente, "No se lo prohibáis; porque el que no es contra nosotros, por nosotros es." ¿No estamos nosotros agradecidos de que la obra del Señor está siendo llevada a cabo por quienquiera que sea? Nosotros debemos ser cuidadosos de guardarnos contra considerar que nuestro grupo o compañía es la única que puede contar con la aprobación del Señor. Por supuesto que es correcto permanecer en un lugar de doctrina no sectaria en el cual el Señor nos ha colocado, pero es un error permitirnos a nosotros mismos una actitud sectaria en aquel lugar. Por otra parte, podemos estar agradecidos de observar que hay Cristianos que sí manifiestan una actitud no sectaria, aunque ellos puedan encontrarse en una posición sectaria. En tales casos, la actitud de ellos es mejor que la posición de ellos.

 

(3) ¿Y qué acerca de las prácticas sectarias?

 

Puede ser que nosotros tomemos una posición Escritural y tengamos una actitud que parece no sectaria y, con todo, incurramos en prácticas que son sectarias. O es muy posible tener una posición genuinamente no sectaria y un espíritu genuinamente no sectario, y con todo, tener una real dificultad para discernir lo que es una verdadera práctica sectaria y actuemos conforme a ella. Esto es particularmente así debido a la confusión que ha sido causada en la Cristiandad por las innumerables divisiones. Porque esto no es un asunto meramente personal, sino que es un asunto que afecta la reunión de los santos de Dios.

 

Pero es refrescante volver a Efesios 4 para encontrar lo que es la práctica no sectaria. Nuestro andar debe ser digno de nuestro llamamiento (Efesios 4:1). Debemos procurar diligentemente guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Entonces, a cada creyente individual le es dada gracia conforma a la medida del don de Cristo (Efesios 4:7). Aunque se mencionan dones públicos especiales - apóstoles, evangelistas, pastores y maestros - se ve que estos tienen el propósito de equipar a todos los santos para la obra del ministerio, para que todos trabajen juntos para edificar la iglesia de Dios, con el objeto de llegar, finalmente, a la unidad de la fe, y al conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios 4:13).

 

De este modo, cada creyente debería estar preparado para ser un siervo para con todos los santos, no sólo para con aquellos con los cuales él pueda tener el privilegio de reunirse regularmente. Por lo tanto, no seamos sectarios en nuestro servicio, sino que procuremos, mediante los medios correctos, la bendición de todo el cuerpo de Cristo. Asimismo, al hablar la Palabra de Dios, que todo siervo se cuide de entregar lo que es aplicable a toda la iglesia de Dios, no solamente a un grupo selecto, ya que ello sería sectarismo.

 

En la reunión de la asamblea

 

En el día actual, como hemos observado, han aumentado las dificultades con respecto a ser preservados nosotros del sectarismo en las reuniones de los santos de Dios. Por ejemplo, ¿podemos nosotros aceptar a cualquier Cristiano profesante al partimiento del pan independientemente de qué doctrina él pueda sostener, o si él está involucrado en un mal moral? El verdadero creyente debe responder inmediatamente que si sus doctrinas son fundamentalmente falsas, o su práctica es moralmente mala, nosotros deberíamos rehusar aceptarlo. Rechazarlo no es sectario, sino obediencia a la Escritura (2 Juan 9-11: 1 Corintios 5:11).

 

Un Cristiano puede estar identificado en comunión con otros que son culpables de falsa doctrina o mal moral. Mientras él mantenga esto, ¿puede cualquier verdadera asamblea de Dios recibirle al partimiento del pan? Algunos pueden decir que ustedes son sectarios si no lo hacen. Pero la Escritura dice, "No queráis, pues, ser cómplice de las obras infructuosas de las tinieblas; antes bien, reprendedlas." (Efesios 5:11 - TA). Asimismo, "Salid de en medio de ellos, y separaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré." (2 Corintios 6:17 - BTX). Obedecer la Escritura es, ciertamente, no sectario.

 

Sin embargo, hay otros casos de una naturaleza menos seria. Algunos de estos se arreglan fácilmente, mientras otros presentan más dificultad. Esto significa que los santos de Dios deben ser conducidos a la presencia del Señor a buscar discernimiento en cuanto a cada caso, a orar por sabiduría y gracia para actuar para Él en realidad de fe y amor. Algunas veces podemos ser acusados de sectarismo cuando, en realidad, es el amor de Dios que nos mueve en el deseo de la más pura bendición de algún individuo. Por otra parte, nosotros podemos pensar que estamos siendo fieles al Señor cuando somos realmente duros y sectarios. En esto, como en cada aspecto de la vida Cristiana, cuán grandemente necesitamos que la gracia pura de Dios nos preserve y nos guie.

 

De todas estas cosas, no obstante, lo peor es una posición doctrinal sectaria, ya que ella es la base para una actitud sectaria y una práctica sectaria. Aun así, si nosotros aprobamos una posición no sectaria, seamos todos más diligentes en mantener una actitud no sectaria y prácticas no sectarias.

 

L. M. Grant

 

Traducido del Inglés por: B. R. C. O. - Noviembre 2010.-

Título original en inglés:
HOW CAN WE AVOID SECTARIANISM?, by L. M. Grant
Revista "Truth & Testimony" Año 2002

Publicado por: Chapter Two
Fountain House, 3 Conduit Mews
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