EDIFICACIÓN ESPIRITUAL CRISTIANA EN GRACIA Y VERDAD

ANCLAJE DENTRO DEL VELO (The Christian's Friend)

INICIO / AUTORES y SECCIONES
J. G. BELLETT
J. N. DARBY
EDWARD DENNETT
W. W. FEREDAY
F. W. GRANT
L. M. GRANT
F. B. HOLE
WILLIAM KELLY
C. H. MACKINTOSH
F. G. PATTERSON
G. V. WIGRAM
W. T. P. WOLSTON
Escritos de otros Autores: A.E.BOUTER, E.N.CROSS, A.C. GAEBELEIN, F.WALLACE, N. NOEL...
ENLACES/LINKS

MOBI

EPUB

ANCLAJE DENTRO DEL VELO

Hebreos 6

 

Todas las citas bíblicas se encierran entre comillas dobles ("") y han sido tomadas de la Versión Reina-Valera Revisada en 1960 (RVR60) excepto en los lugares en que, además de las comillas dobles (""), se indican otras versiones, tales como:

LBLA = La Biblia de las Américas, Copyright 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation, Usada con permiso

VM = Versión Moderna, traducción de 1893 de H. B. Pratt, Revisión 1929 (Publicada por Ediciones Bíblicas - 1166 PERROY, Suiza).

 

De la revista "The Christian's Friend" : 1876.-

 

Al concluir el capítulo anterior, el apóstol había hablado de "los principios elementales de los oráculos de Dios" (Hebreos 5:12 – LBLA),y nuevamente dice aquí en Hebreos 6, "dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite." (Hebreos 6: 1-3).

 

Nosotros debemos recordar a quién estaba él escribiendo — a personas que, aunque profesaban ser ahora, y él dice (versículo 9), realmente Cristianos, eran las personas que habían estado familiarizadas con las doctrinas de la ley antes de ser ellos en realidad Cristianos, que habían oído acerca del Mesías, habían esperado al Mesías (otra palabra para Cristo), y por lo tanto, habían tenido sus pensamientos relacionados con Cristo, antes que el Espíritu Santo fuese enviado del cielo. Pero era una cosa muy diferente tener ciertos elementos acerca de Cristo, y tener "el Espíritu Santo enviado del cielo {*}, después que Jesús fue glorificado.

 

"El Espíritu Santo enviado del cielo" no es "nacer de nuevo", aunque nosotros nacemos de nuevo por el Espíritu Santo.

 

El apóstol alude aquí a cosas, todas las cuales estaban relacionadas con los primeros principios de la existencia de un Cristo. Un Fariseo los mantenía, si bien no era un creyente en absoluto; él creía que habría una resurrección de los muertos, etc. La gran mayoría de los Cristianos se detiene aquí. Pero el apóstol dice que es inútil detenerse aquí: él los haría ir "adelante a la perfección. Lo que él denomina "perfección" no está relacionado con la práctica o la conducta (excepto, de hecho, a medida que la verdad santifica), se trataba de ir adelante a una revelación plena de lo que había en Cristo; ello se refiere enteramente a la doctrina.

 

A continuación, él presenta una razón por la cual ellos debían ir adelante a la perfección. Si ellos estaban firmes en estas verdades, era inútil comenzarlas de nuevo; si ellos las habían abandonado, era "imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento." (Hebreos 6:6 – VM).

 

Todo lo que pertenecía al sistema Judío, pertenecía al "mundo antiguo"; cuando Cristo venga de nuevo será diferente (Hebreos 2:5). Es en este sentido que él habla de "los poderes (en Griego es la misma palabra para "milagros") del siglo venidero." El poder de Cristo liberará enteramente del dominio de Satanás, y estos milagros eran ejemplo de eso. Un Judío que había rechazado a Cristo en humillación, podía convertirse, y reconocer a un Cristo glorificado (del cual estos poderes (milagros) del siglo venidero dieron testimonio). Había un Jesús glorificado a ser presentado a los que habían rechazado a Jesús estando Él aquí. "Porque" él dice, "es imposible que los que una vez fueron iluminados, y gustaron del don celestial, y fueron hechos participantes del Espíritu Santo, y gustaron la buena palabra de Dios, y los poderes del siglo venidero, y después han caído en la apostasía, — imposible es renovarlos otra vez para arrepentimiento; habiendo ellos crucificado de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios, y habiéndole expuesto a la ignominia pública" (Hebreos 6: 4-6  VM) — si ellos rechazan estos "poderes" del Espíritu Santo, consecuente a la glorificación del Mesías — si ellos han visto y han sentido "los poderes" del "Espíritu Santo enviado del cielo" de Jesús glorificado, y luego se apartan, no hay ninguna otra doctrina para ser predicada, no hay para ellos ninguna restauración para arrepentimiento.

 

Él está considerando el caso de Hebreos desistiendo de la profesión de Cristianismo y regresando al Judaísmo — aquello para lo cual había (excepto para la fe) todo tipo de incentivo. Ellos ya no tenían un Mesías visible, un templo, los sacrificios, un altar; ellos habían renunciado a todas estas cosas, y (había gozo, sin duda, en creer) ellos no tenían nada tangible en lugar de ellas. Estos poderes del "Espíritu Santo enviado del cielo" estaban como ratificatorios del evangelio, pero no había ningún Cristo, en una tercera condición, para ser aún presentado. Como una nación, ellos Le habían crucificado una vez; ahora (él dice) que Él está glorificado, y que estas pruebas han sido aportadas, ¿van ustedes a crucificarle de nuevo?

 

No había ninguna tercera condición. "Un terreno que ha embebido la lluvia que muchas veces viene sobre él, y produce hierbas útiles para aquéllos a causa de quienes es labrado, recibe bendición de Dios: mas si lleva espinos y abrojos, es rechazado, y cerca está de maldición; cuyo fin es el de ser quemado" (Hebreos 6: 7, 8 – VM); toda la lluvia que podía venir del cielo se perdía en este terreno, y se quedaba tal cual estaba, producía espinos y abrojos.

 

Ser "partícipes del Espíritu Santo, no es convertirse, sino solo lo que Simón el Mago esperaba obtener (Hechos 8: 18, 19). Con él no se trató de conversión; él quería comprar este poder ejercido de manera sobrenatural. Saúl estuvo "entre los profetas" (1º. Samuel 10: 10, 11). Él fue hecho partícipe (no en un sentido correspondiente al Nuevo Testamento, sino en un sentido correspondiente al Antiguo Testamento) del Espíritu Santo. También Balaam, un hombre completamente impío. El Señor "vino al encuentro de Balaam", y " puso palabra" en su boca. (Números 23).

 

Yo no puedo regresar a estos elementos antiguos, dice el apóstol, Y deseo guiarlos hacia adelante; pero si ustedes los han rechazado, "es imposible", etc.

 

Y luego él añade, a pesar de haberles presentado este terrible cuadro, "Empero, amados míos, esperamos con confianza mejores cosas de vuestra parte, y que acompañan a la salvación, aunque hablamos de esta manera." (Hebreos 6:9 – VM).

 

Hay una expresión (quizás la más difícil de la totalidad) que sería bueno mencionar de paso, la de gustar "la buena palabra de Dios." Parece ser algo real. Pero es justo lo que nosotros tenemos en la parábola — un hombre "oye la palabra, y al momento la recibe con gozo", pero no tiene" raíz en sí" (Mateo 13: 20,21). Los sentimientos de una persona pueden ser conmovidos, (al igual que las mujeres que seguían a Cristo, haciendo lamentación y llorando, y a las cuales Él dijo, "Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos" – Lucas 23: 27, 28), el corazón puede ser influenciado por ciertas verdades tanto como la cabeza, y puede no haber ninguna obra de Dios en la conciencia. Ni el corazón natural o la cabeza natural tienen algo que ver con ello; puede haber tanto sentimiento como conocimiento, y nada de Dios en absoluto.

 

Las cosas a las que el apóstol se refiere, como se ve en estos creyentes, no eran "los poderes del siglo venidero", sino el fruto verdadero, útil para Aquel por el cual la tierra era labrada. "Dios no es injusto", él dice, "como para olvidarse de vuestra obra y del amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido, y sirviendo aún, a los santos" (Hebreos 6:10 – LBLA); «yo espero que ustedes no recaigan (o, no caigan en la apostasía - VM)», "Y deseamos que cada uno de vosotros manifieste hasta el fin la misma diligencia, para la plena seguridad de vuestra esperanza." (Hebreos 6:11 – VM). Estaba allí la prueba de vida, y aquello que Dios no desconocería (Él nunca reconoció meramente la cabeza y el corazón); sería una especie de anomalía desesperada el hecho de decir «yo reconozco estos frutos» y sin embargo desconocer a la persona que los llevara; y él desea además que ellos muestren una confianza plena e indivisa en el Señor, y acerca de ellos mismos.

 

Hay tres cosas de las que se habla en la Escritura — en primer lugar, "la plena certidumbre de fe" (Hebreos 10:22); en segundo lugar, "la plena certeza de la esperanza" (Hebreos 6:11); en tercer lugar, "una plena seguridad de comprensión" (Colosenses 2:2 – LBLA). La "plena certidumbre de fe" reposa sobre el testimonio de Dios. Dios me dice que la sangre de Cristo limpia de todo pecado, y yo descanso sobre ese testimonio. Hay más que esto en "la plena certidumbre de fe"; mi alma cuenta con una Persona que ha hecho una promesa (véase Hebreos 6: 12-20). Por eso es que hay descanso en Dios (algo muy diferente de meramente creer un testimonio), y, además, hay una mirada "dentro del velo." Esta plena certidumbre de fe está fundamentada en lo que es perfectamente inmutable, no en alguna cosa producida aquí, y que podría ser susceptible de cambio. Al entrar en eso dentro del velo, el trono de Dios debe ser hecho vibrar ante mi esperanza. La fe reposa sobre un testimonio que ha salido a la luz; pero ella me lleva a lo alto, y la esperanza cuenta con Aquel que está allí. La "plena seguridad de comprensión" va un paso más allá. No solamente yo tengo un Objeto sobre el cual mi corazón y mi conciencia descansan, sino que ellos se ocupan de los consejos de Dios; «entienden»; yo puedo decir, «Es conforme a Dios hacer esto y hacer eso.»

 

Cuando hablamos de "esperanza", nosotros debemos recordar que no se parece en nada a la esperanza humana (como si la cosa fuese incierta). En lenguaje común yo podría decir, «tengo la esperanza de que esa persona venga mañana», cuando eso sería extremadamente incierto. No es así con la "esperanza" en las cosas divinas. Todo lo que se quiere decir es que lo que se espera no está presente: "Si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos" (Romanos 8:25), porque ciertamente viene.

 

"No seáis indolentes." (Hebreos 6:12 – VM). Hay una cierta diligencia (o, solicitud) característica; de otro modo nosotros iremos al mundo a cada paso. Nosotros tenemos que vérnosla con la carne y el diablo (el cual anda alrededor buscando a quien devorar – 1ª. Pedro 5:8). Además, tenemos que acudir a Dios. Sea que nosotros consideremos a Dios, a la carne, o a Satanás, siempre es la diligencia (o, solicitud) lo que caracteriza a la fe. El diablo será diligente si nosotros no lo somos. "Así que, hermanos, sed tanto más diligentes para hacer firme vuestro llamado y elección." (2ª. Pedro 1:10 – LBLA). La vida es mostrada en acción. Yo no puedo decir de un hombre que nunca se mueve, «Él está vivo.» Satanás está en la senda, y la cosa que nos protege de Satanás es la diligencia (o, solicitud); sin ella, tropezaremos y seremos derrotados. Satanás no puede tocar la nueva naturaleza (1ª. Juan 5:18); por eso, las tentaciones vienen a ser realmente cribas, y muestran si la fe está en nosotros (Lucas 22: 31, 32). "No seáis indolentes, sino imitadores de aquellos que, por medio de la fe y la paciencia, heredan las promesas." (Hebreos 6:12 – VM).

 

Nosotros tenemos necesidad de paciencia. Toda esta criba (este tamiz) nos purificará. De lo contrario (allí donde no hay paciencia y fe), ello demostrará que no hay un ancla verdadera dentro del velo, y la nave irá a la deriva.

 

Luego él se ocupa en mostrarles (si bien habrá tentaciones, y por lo tanto, la necesidad de fe y paciencia) cuán fuerte e infalible es el ancla. "Dios hizo promesa a Abraham, puesto que no podía jurar por otro mayor, juró por sí mismo, diciendo: Ciertamente bendiciendo te bendeciré, y multiplicando te multiplicaré. Y así, después de haber esperado Abraham con paciencia, obtuvo la promesa." (Hebreos 6: 13-15 – VM). Pero él no lo obtuvo toda de una vez; hubo un pequeño fracaso (es decir, en cuanto a Ismael), justo cuando él había descendido a Egipto, al principio, cuando hubo hambre en la tierra, y (mientras Sarai estaba en la casa de Faraón – Génesis 12: 14-16), había adquirido ganado, y riquezas Egipcias en abundancia. (Agar era una mujer Egipcia). Un hombre puede obtener lo que satisface a la naturaleza, y puede parecer que sigue adelante muy cómodamente, cuando está lejos de Dios. Pero él no tenía un altar en Egipto. Cada camello y cada buey que recibía debiese haber quebrantado su corazón, y ello le hecho sentir dónde estaban él y su mujer.

 

Nosotros leemos que Saúl, "esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía a Gilgal, y el pueblo se le desertaba… Y ofreció el holocausto. Y cuando él acababa de ofrecer el holocausto, he aquí Samuel que venía… Entonces Samuel dijo:… no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado… Mas ahora tu reino no será duradero." (1º. Samuel 13). Saúl no había tenido paciencia. Una persona puede seguir fingiendo la fe, y las obras de la fe, durante largo tiempo.

 

En Jacob hubo fe verdadera en las promesas (aunque él no podía confiar en Dios acerca de ellas). Él usó medios profanos para asegurarlas, así como uno podría usar medios profanos para hacer la obra de Dios; pero Dios no le quitó la promesa, sino que lo ejercitó y lo castigó; de modo que al final él tuvo que decir, "Los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida", etc. (Génesis 47:9). Es una escena atribulada y angustiante de ejercicio y tristeza.

 

Nosotros tenemos necesidad de paciencia. La fe es mostrada en la senda, y Dios la pondrá a prueba, mientras se cuenta con Él para el poder de cumplir las promesas, así como para la fidelidad para asegurarlas. Y Jacob tuvo que aprender esta lección. Al final, cuando José desea obtener la bendición de su padre para Manasés en lugar de Efraín, el anciano cruza sus manos, y dice, «No así hijo mío, no así.» Dios cumplirá Su propósito.

 

Y fíjense además de qué manera él sostiene nuestra fe (Hebreos 6: 16-20). Él pone a Abraham aún más a prueba diciéndole que ofrezca a Isaac en holocausto, y luego Él lo confirmó mediante juramento. Dios ejercita nuestra paciencia; pero mientras Él ejercita nuestra paciencia, Él da "un fortísimo consuelo" a aquellos que son ejercitados. Antaño, el arca "del Pacto de Jehová iba delante de ellos durante la jornada de tres días, para buscarles lugar donde descansasen." (Números 10:33 – VM). Ellos no debían descansar en el desierto; aun así había un pequeño respiro en el camino. Y hay este refrigerio en el camino para fortalecer y alentar a los que están en el camino.

 

El gran Heredero ya ha sido coronado con gloria y honra (Hebreos 6: 19, 20). Tenemos así nuestra esperanza confirmada de una manera en la que Abraham, Isaac, y Jacob no la tuvieron. Se trata de una esperanza celestial, porque "penetra hasta dentro del velo"; y es una esperanza segura y firme, porque Jesús ya entró allí (como nuestro precursor), y, además, por el Espíritu Santo que descendió. "Muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron", etc. (Mateo 13:17); pero nosotros tenemos incluso más que eso, tenemos "el Espíritu Santo enviado del cielo" (1ª. Pedro 1:12), el testigo de la glorificación de Jesús, y "las arras (la garantía) de nuestra herencia (Efesios 1: 13, 14). Nuestro consuelo es fuerte. Pero hallaremos que nosotros tenemos necesidad de paciencia. (Hebreos 10:36).

 

Traducido del Inglés por: B.R.C.O. – Noviembre 2018.-

Título original en inglés:
ANCHORAGE WITHIN THE VEIL
Traducido con permiso

ENGLISH VERSION
ENGLISH VERSION