EDIFICACIÓN ESPIRITUAL CRISTIANA EN GRACIA Y VERDAD

1.2 Cristo, Cabeza Sobre Todas las cosas (F. G. PATTERSON)

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Cristo, Cabeza Sobre Todas las Cosas

 

Sermones Acerca de la Iglesia de Dios

 

Sermón 1, Parte 2

 

F. G. Patterson

 

Todas las citas bíblicas se encierran entre comillas dobles ("") y han sido tomadas de la Versión Reina-Valera Revisada en 1960 (RVR60) excepto en los lugares en que, además de las comillas dobles ("") se indican otras versiones mediante abreviaciones que pueden ser consultadas al final del escrito.

 

El dominio universal sobre todas las obras de Dios es concedido al hombre del consejo de Dios, tal como lo encontramos en el Salmo 8. De modo que al primer hombre Adán, el hombre creado, le fue dado un señorío universal sobre esta escena, ya que ella provenía de las manos del Creador. Él perdió esto cuando cayó por el pecado. Nosotros leemos, "tengan ellos dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo, y sobre las bestias, y sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra" (Génesis 1: 26 – VM). Luego, en el Salmo 8, esto es concedido al "Hijo del Hombre", el hombre del consejo de Dios: "Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas y bueyes, todo ello, Y asimismo las bestias del campo, Las aves de los cielos y los peces del mar; Todo cuanto pasa por los senderos del mar" (Salmo 8: 5 a 8).

 

 

Indagaré ahora de qué manera Él toma posesión de todas las cosas. Él lo hace bajo cuatro títulos, a saber, como Dios, Creador de ellas; como Hijo, y heredero constituido de ellas; como Hijo del Hombre, según el Salmo 8, el Hombre del consejo de Dios; y como redentor de Su herencia, la cual había caído bajo el poder de Satanás a través de los deseos del hombre cuando cayó.

 

En Colosenses 1: 15, 16 leemos, "El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él". Esto se refiere a todas las obras de Sus manos, porque en la Escritura la creación de todas las cosas es siempre atribuida al Hijo de Dios (ver nota 1). Cuando las Personas de la Deidad son distinguidas en cuanto a la creación, Él es siempre el actor. Si consideramos Juan 1: 3, encontramos la expresión más válida de esto. Nada de lo que existe llegó a existir excepto por medio de Él. "Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho". Todas las cosas fueron hechas por Él y para Él, tal como vemos en Colosenses 1.

 

(Nota 1: No hay duda de que escrito está, "En el principio creó Dios", etc., pero allí la expresión es general; ella no presenta los detalles en cuanto a la actividad de las Personas de la Deidad. El Nuevo Testamento saca a relucir claramente la unidad de la Deidad en la Trinidad de las Personas; y allí obtenemos detalles.

 

Es extraño que en el credo, llamado el credo de los "Apóstoles", la creación sea atribuida al Padre. La Escritura la atribuye de manera uniforme al Hijo, cuando ella distingue las Personas en la Deidad. (Dicho credo reza, Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo Su único Hijo, etc.).

 

Luego Él es llamado el Primogénito o el Principio de todas las cosas, no en cuanto al momento en el tiempo cuando Él toma Su lugar en la creación, sino debido a la dignidad de Su persona. Si el Creador se digna tomar un lugar en aquello que exhibe la obra de Sus manos, Él debe necesariamente existir primero y ser el principio en ella, aunque Él aparezca el último de todo en la escena.

 

Ahora bien, si ustedes acuden al primer capítulo de la epístola a los Hebreos y al versículo segundo, encontrarán la misma verdad, con otra verdad añadida, a saber: Dios, "en estos postreros días, nos ha hablado a nosotros por su Hijo; a quien ha constituido heredero de todas las cosas, por medio de quien también hizo el universo" (Hebreos 1: 2 – VM). Aquí, nuevamente, la creación es atribuida a Aquel que ha sido constituido Heredero de todas las cosas.

 

Pero hay un tercer punto que ustedes encontrarán en el Salmo 8: "¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos;… ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;

Todo lo pusiste debajo de sus pies", etc.

 

Pues bien, con respecto a la pregunta que ustedes encuentran en el versículo 4 de este Salmo, ¿Qué es el hombre?", encontrarán que esta pregunta es hecha tres veces en el Antiguo Testamento. En Job 7: 17 y 18 leemos, "¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas,… Y lo visites todas las mañanas, Y todos los momentos lo pruebes? "La pregunta en este capítulo surge de esta forma. Job, al igual que muchos, está luchando bajo la disciplina de la mano de Dios. ¡Dios está manteniendo a Job bajo Su mano por ello! Y Job está acongojado bajo Sus tratos, implorando a Dios que lo deje en paz ¡hasta que trague su saliva! (Job 7: 19). Él habla en la angustia de su espíritu y pregunta, en la amargura de su alma, "¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas, Y para que pongas sobre él tu corazón, Y lo visites todas las mañanas, Y todos los momentos lo pruebes?" Él derrama su queja a Dios, deseando conocer cómo era que el Dios poderoso ponía Su corazón sobre tan pobre gusano como era el hombre, "cuyos cimientos están en el polvo, que son aplastados como la polilla". (Job 4: 19).

 

En el Salmo 144 tenemos la misma pregunta, "¿Qué es el hombre?" Aquí es el remanente piadoso de Israel que clama a Jehová en los postreros días, alegando la insignificancia del hombre — de sus enemigos — como un terreno para los rápidos juicios de Su mano y para la liberación de ellos de sus opresores, los cuales están prosperando alrededor. Ellos claman a Él, "¿Qué es el hombre?" ¿Por qué perdonarlos; por qué no ejecutar el juicio, y librar así al pueblo de Tu mano?

 

Pero cuando vamos al Salmo 8 ustedes encuentran que es el Espíritu de Cristo en el Salmista el que hace la pregunta, ""¿Qué es el hombre?", etc. Afrentado y rechazado por los hombres — y por Israel — Su queja sube a Jehová, y Él pregunta desde Su humilde lugar de rechazo, "¿Qué es el hombre?" Y nosotros obtenemos la respuesta de la gracia a todo ello, en el hombre en Cristo, conforme a los consejos de Dios; y por tanto, tenemos también lo que Dios es, porque tenemos a Dios revelado en gracia en Él — descendiendo a la muerte, por la gracia de Dios para conectar la criatura con su Creador.

 

Cristo era este Hijo del Hombre — puesto sobre todas las obras de la mano de Dios — como Adán, el hombre creado, había estado al principio en el dominio de la escena que él perdió, cuando fue desviado por Satanás, y cayó. Así lo encontramos en  esta pregunta formulada tres veces, aunque en una relación muy diferente, en el Antiguo Testamento; y la respuesta a la pregunta en el Salmo 8 es sacada a relucir en maravilloso desarrollo, desplazando al primer hombre por el segundo, al primer Adán por el postrero, tres veces en el Nuevo Testamento. (Véase Hebreos 2; Efesios 1; 1ª. Corintios 15).

 

En Hebreos 2: 6 ustedes encuentran citadas las palabras del Salmista, en la medida en que se cumplen — el final del Salmo está realmente por venir. Es también conmovedora la manera en que el escritor de Hebreos no dirá, David "testificó en cierto lugar, diciendo", etc. ¡Cuán bien él supo que uno mayor que David estaba allí! Él escribe, "Uno en cierto lugar testificó, diciendo: ¿Qué es el mísero hombre, para que tengas memoria de él, y el hijo del hombre, para que le visites? Le hiciste un poco inferior a los ángeles; le coronaste de gloria y honra, y le pusiste sobre las obras de tus manos; todas las cosas has sujetado debajo de sus pies" (Hebreos 2: 6 a 8 – VM). Luego él explica, "Porque en sujetar a él todas las cosas, nada dejó que no esté sujeto a él. Pero ahora no vemos todavía todas las cosas sujetas a él, pero vemos a Jesús [este "Hijo del Hombre"], el cual fue hecho un poco inferior a los ángeles a causa del padecimiento de la muerte,   coronado con gloria y honra; para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todo". "Todo": esta es la palabra, no meramente "todos [es decir, todo hombre]" (Hebreos 2: 8, 9 - JND).

 

Él gustó [o, experimentó] la muerte en toda su amargura, no solamente para la gloria de Dios, la cual la demandaba; y para destruir el poder de Satanás, el cual había conseguido el poder de la muerte sobre el hombre; y por los pecados de Su pueblo, si Él iba a llevar a muchas almas a la gloria, — sino también por toda la herencia como Su título para bendecirla. Cada brizna de hierba, cada hoja de los árboles, ¡Él ha muerto por ellas! Él toma Su herencia, con toda su carga de culpa, y muere para redimirla toda — gustando [o, experimentando] la muerte por ella, "por la gracia de Dios". Este es un pensamiento mucho más amplio que abarca mucho más que a los santos, aunque ellos están incluidos en ello.

 

El hermoso mundo, hermoso donde la mano del hombre no lo ha estropeado, o su pie no lo ha hollado; aquello que salió de la mano de su Creador en toda su variedad de belleza viviente, mostrando la obra de Sus manos en todas sus luces y sombras — ha sido comprado por la sangre de Cristo. Redimido ya por sangre de manos del enemigo, todavía tiene que ser redimido por poder. El ojo de la fe se vuelve a lo alto y Le ve a Él en el trono de Dios, con el título a todas las cosas en Su mano, como Dios Creador de ellas, como Hijo y Heredero de ellas, y ¡como Hombre! Más aún, como ¡Aquel que gustó la muerte para ello! Él tomó la maldición que estaba sobre la escena; y viene el día cuando no quedará ningún vestigio de la maldición. Los espinos y cardos de Adán (Génesis 3: 18), y la falta de fertilidad en el caso de Caín (Génesis 4: 12), darán lugar a la tierra dando fruto (Salmo 67: 6), y el espino y el abrojo dando lugar al arrayán y al ciprés (Isaías 55: 13). Él lo heredará como Su Heredero Redentor. Él gusta la muerte y después va a lo alto, donde Dios Le ha "coronado con gloria y honra".

 

Por tanto, Él es allí "Cabeza sobre todas las cosas" en un título cuádruple: Creador, Hijo y Heredero, Hijo del Hombre, y Redentor. Él espera allí a los coherederos (Su esposa para aquel día de gloria) y cuando todos estén reunidos, Él pondrá de manifiesto Su gran poder, y atando a Satanás, lo poseerá todo, y nosotros seremos coherederos de ello con Él. Ese intervalo se caracteriza por la presencia del Espíritu Santo morando aquí abajo.

 

F. G. Patterson

 

 Traducido del Inglés por: B.R.C.O. – Abril 2019.-

 

Otras versiones de La Biblia usadas en esta traducción:

 

JND = Una traducción literal del Antiguo Testamento (1890) y del Nuevo Testamento (1884) por John Nelson Darby, traducido del Inglés al Español por: B.R.C.O.

VM = Versión Moderna, traducción de 1893 de H. B. Pratt, Revisión 1929 (Publicada por Ediciones Bíblicas - 1166 PERROY, Suiza).


Título original en inglés:
"Blackrock Lecture 1.2. Christ, Head Over All things, by F. G. Patterson 
Traducido con permiso

Versión Inglesa