EDIFICACIÓN ESPIRITUAL CRISTIANA EN GRACIA Y VERDAD

"El Temor del Señor" (H. J. Vine)

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12:14 min.

"El Temor del Señor"

 

H. J. Vine

 

Todas las citas bíblicas se encierran entre comillas dobles ("") y han sido tomadas de la Versión Reina-Valera Revisada en 1960 (RVR60) excepto en los lugares en que además de las comillas dobles ("") se indican otras versiones mediante abreviaciones que pueden ser consultadas al final del escrito.

 

"Vive siempre en el temor del SEÑOR", es una palabra saludable y necesaria. (Proverbios 23: 17 – LBLA).

 

La gracia de Dios ha hecho mucho por nosotros; nos ha salvado, nos ha justificado gratuitamente, nos ha redimido y nos ha reconciliado con Dios, y nosotros hacemos bien en responder a la exhortación, "Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia". (Hebreos 12: 28).

 

Este temor del Señor no es el temor servil que caracteriza al supersticioso. Es una confianza reverente acompañada por el aborrecimiento del mal. "El temor del SEÑOR es aborrecer el mal. (Proverbios 8: 13 – LBLA). "El temor del SEÑOR es limpio, que permanece para siempre. (Salmo 19: 9 – LBLA). Donde este es mantenido la presencia del Señor es una realidad y un gozo.

 

La presencia del Señor está con la asamblea hasta que Él venga a tomarnos para estar con Él en la casa del Padre. Él nunca deja o abandona a los Suyos.

 

'Él con Su iglesia ha estado siempre;

Su amorosa benignidad, ¡oh, cuán buena!

 

Sin embargo, una cosa es que Su presencia esté con nosotros, y otra cosa es estar en un estado tal como para reconocerla, y para disfrutar de la santa paz y la bienaventuranza de ella. "Para que ninguna carne se gloríe delante de Dios" (1ª. Corintios 1: 29 – VM), pero el descanso, la edificación, y el consuelo del Espíritu Santo son conocidos allí de manera experimental. Aquí yace el secreto de la verdadera prosperidad, como lo demuestran los tempranos registros de la asamblea en el libro de los Hechos, leemos, "Así pues la iglesia tuvo paz por toda la Judea y la Galilea y la Samaria, y fue edificada; y andando en el temor del Señor, y en el consuelo del Espíritu Santo, se iba aumentando". (Hechos 9: 31 – VM). Cuando estas condiciones están ausentes todo lo contrario de esto está presente. Disensiones acerca de doctrinas, grupos, tradiciones, principios o dogmas distintivos, líderes, junto con un celo jactancioso por la verdad, están muy extendidos, y no resultan ni en consuelo ni en prosperidad, sino en escuelas de opinión, celos, disputas, contenciones y divisiones. Que el Espíritu no sea contristado, y el juicio propio sea mantenido en la presencia del Señor y en el temor del Señor, entonces estas cosas huirán del campo como una bandada de aves antes del amanecer.

 

Es conmovedor leer que un motivo presentado por el cual las súplicas de nuestro Señor Jesucristo fueron oídas, fue debido a Su piedad o porque Él temía. (Hebreos 5: 7). ¿Quién podría afirmar que está en la senda de la voluntad de Dios más que Él? ¿Quién anduvo en la verdad y fue tan celoso de ella como Él? ¿Quién amó el bien y aborreció el mal como Él? No obstante, Él estuvo en el temor del Señor todo el día. "Guárdame, oh Dios", Él oró, "porque en ti he confiado". (Salmo 16: 1); y también, "Dentro de mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti". (Salmo 119: 11 – VM). Si nosotros colocamos los Salmos acrósticos 111 y 112 lado a lado, vemos de qué manera los que pertenecen a Cristo toman carácter de Él. El primero habla de Cristo y el segundo de aquel que confía en Él. El primero finaliza diciéndonos que "El principio de la sabiduría es el temor del SEÑOR" (Salmo 111: 10 – LBLA); el segundo comienza hablándonos de la bienaventuranza o felicidad del "hombre que teme al SEÑOR, que mucho se deleita en sus mandamientos". Salmo 112: 1 – LBLA). En el tercer versículo de uno la justicia de Cristo "permanece para siempre"; en el tercer versículo del otro se dice lo mismo de la justicia del creyente, y eso debe ser así porque Cristo es su justicia. Dios hizo que Él sea la justicia así como la sabiduría del creyente.

 

El Espíritu capacita al remanente verdadero para mantener esta actitud de corazón y mente otorgada divinamente. Gracia les es dada para seguir lo que es bueno. En los momentos finales del período actual ellos siguen la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que sinceramente tienen al Señor ante sus corazones. (2ª. Timoteo 2: 22). Él mismo y Su amor han ganado sus afectos, y con "corazón puro" invocan al Señor. Así ellos mismos ratifican ser de la asamblea que Cristo está edificando sobre la revelación que el Padre les ha hecho de Él, el Hijo del Dios viviente. (Véase Mateo 16).

 

Los del remanente al final de los días del Antiguo Testamento mostraron las mismas características. No se nos dice que ellos se dedicaron a reedificar o corregir algo. Pero un profundo y verdadero avivamiento fue de ellos. A los insustanciales no les importaría la compañía de ellos, porque no tendrían corazón para el tema que los llenaba de alegría inefable. Leemos, "Entonces los que temían al SEÑOR se hablaron unos a otros, y el SEÑOR prestó atención y escuchó, y fue escrito delante de El un libro memorial para los que temen al SEÑOR y para los que estiman su nombre. Y ellos serán míos — dice el SEÑOR de los ejércitos — el día en que yo prepare mi tesoro especial" (Malaquías 3: 16, 17 – LBLA).

 

Grande fue el deleite que este remanente encontró en sus meditaciones acerca de "SU NOMBRE", pero mayor fue el deleite del Señor en ellos.

 

Es la feliz ocupación de la asamblea deleitarse en lo que Él es, aunque Él benignamente permite que ella conozca qué complacencia Él encuentra en ella. El espíritu de la asamblea falsa, Babilonia, dice, "Yo estoy sentada como reina" (Apocalipsis 18: 7); el espíritu de la asamblea verdadera, visto en el remanente dice, "¡Él es del todo amable!" (Cantares 5: 16 – VM). Donde Él está, toda la asamblea está; donde Él es desplazado por la exaltación de la iglesia, o del hombre, o de cualquier otra cosa, la asamblea no existe. Es Cristo y la asamblea, no la asamblea y Cristo. En todas las cosas la preminencia es de Él. Y con toda razón dice el remanente, 'Nuestro deseo es hacia Él' (compárese con Cantares 7: 10 – LBLA, donde leemos, "yo soy de mi amado, y su deseo tiende hacia mí"). Este es el ejercicio santo de la esposa verdadera en la presencia del Señor. Ella reverencia a su esposo (podría leerse como 'teme a su marido', Efesios 5: 33 – JND), si bien ella sabe que su marido la ama como Él mismo la ama.

 

Sintiendo, pero no siendo absorbidos por el fracaso alrededor de ellos, cuán brillantemente resplandece la gloria del Infalible, del Inmutable, delante de los corazones felices del remanente que "temían al SEÑOR", pues se hablaron unos a otros, y lo que Él es — Su Nombre—fue el tema santo de ellos — ellos estimaban SU NOMBRE. Leemos, "Entonces los que temían al SEÑOR se hablaron unos a otros, y el SEÑOR prestó atención y escuchó, y fue escrito delante de El un libro memorial para los que temen al SEÑOR y para los que estiman su nombre". Malaquías 3: 16 – LBLA). Y Este es el tema de los que invocan al Señor con un corazón puro actualmente (2ª. Timoteo 2: 22 – LBLA); y eso en un sentido aún más profundo que en los días de Malaquías, puesto que la plena revelación de Dios nos ha sido dada a conocer desde entonces en Él. Este es también el tema del Espíritu Santo, así como lo es de las Santas Escrituras inspiradas por Él. "Cuando él venga", dijo el Señor Jesús, "me glorificará". (Juan 16). Qué tema tan inagotable de gloria y amor proporcionado para nuestra manera de vivir y nuestra meditación.

 

'Ningún asunto es tan glorioso como Él,

Ningún tema nos afecta tanto.'

 

Qué temporadas de refrigerio y edificación fueron, y son, las porciones preciosas de aquellos que temen al Señor y estiman SU NOMBRE. ¿No ha probado esto el lector? ¿No ha probado también la sutil soberbia religiosa y los procesos que privan al corazón de tales temporadas? Entonces, ¿no seguiremos nosotros en el futuro con propósito de corazón la senda del primer amor, la senda del Espíritu, y la senda de la esposa?

 

¡Él pronto vendrá! ¡LA ESTRELLA RESPLANDECIENTE DE LA MAÑANA en breve brillará!

 

Los que han oído el testimonio de Él mismo en las asambleas están listos en verdadero amor para darle la bienvenida. A Él "el Espíritu y la Esposa dicen: Ven". (Apocalipsis 22: 17). ¡Qué bienvenida Le espera! ¡Qué contraste con la primera venida! ¡Ah, grande y glorioso será Su gozo cuando Él nos arrebate para presentarnos a Él mismo!

 

'El Esposo y la esposa

Son vistos siempre en gloria,

Y el amor está satisfecho.'

 

Él vendrá y resplandecerá eventualmente como el Sol de justicia en la perspectiva de la bendición milenial, terrenal. (Malaquías 4). Una estrella puesta en relación directa con la tierra puede ser más grande que el sol. El sol se ve más grande debido a su cercanía. Una estrella lejana, más allá del sistema planetario llamada 'el rey de los cielos' es mil veces más grande que el sol, y está un millón de veces más lejos de la tierra. Ciertamente la Estrella Resplandeciente de la Mañana, el Esposo celestial, implica mayores glorias que el Sol de justicia para la tierra; sin embargo todo se centra, en este caso, en nuestro glorioso Salvador, en Una y la misma Persona; pero, relativamente hablando, un conjunto de glorias más vasto Le rodean como Estrella resplandeciente de la Mañana que como Sol de justicia, aunque ambos son realmente gloriosos. Para el remanente terrenal al final del Antiguo Testamento, en la perspectiva de un día futuro, se dice, "Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el SOL DE JUSTICIA, y en sus alas traerá salvación". (Malaquías 4: 2). Al verdadero remanente en las asambleas, se dice al final del Nuevo Testamento, "YO JESÚSsoy la raíz y el linaje de David, la ESTRELLA resplandeciente de la MAÑANAvengo en breve". (Apocalipsis 22: 16 a 20). Mientras tanto, la última palabra emitida por el Espíritu es, "La gracia del Señor Jesucristo sea con TODOS LOS SANTOS" (último versículo de la Biblia, Apocalipsis 22: 21 - JND).

 

Conscientes de esta gracia, y de la presencia del Señor con nosotros, hemos de andar en el temor del Señor todo el día. Esto nos preservará en una condición que es agradable para Él, mientras esperamos Su regreso.

 

H. J. Vine

 

Traducido del Inglés por: B.R.C.O. – Noviembre 2019.-

 

Otras versiones de La Biblia usadas en esta traducción:

 

JND = Una traducción del Antiguo Testamento (1890) y del Nuevo Testamento (1884) por John Nelson Darby, versículos traducidos del Inglés al Español por: B.R.C.O.

LBLA = La Biblia de las Américas, Copyright 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation, Usada con permiso.

VM = Versión Moderna, traducción de 1893 de H. B. Pratt, Revisión 1929 (Publicada por Ediciones Bíblicas - 1166 PERROY, Suiza).

Título original en inglés:
"The Fear of the Lord", by H. J. Vine
Traducido con permiso

Versión Inglesa
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