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La Fiesta de los Panes sin Levadura - Las Fiestas de Jehová. ( G. C. Willis)

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Duración: 18:11 min.

Las Fiestas de Jehová - George Christopher Willis

Capítulo 6

La Fiesta de los Panes sin Levadura

"Siete días comerás con ella pan sin levadura, pan de aflicción" (Deuteronomio 16: 3)

"Nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad. (1ª Corintios 15: 7, 8)

«Entonces, dentro de Su casa me llevó,

Él me trajo donde se celebra la Fiesta,

Me hizo comer con Él mi Padre,

A mí, que rogué por el pan del esclavo.

No como un suplicante a Su puerta,

Sino como hijo dentro de Su casa —

Al amor, al gozo, al cántico,

A la gloria, he llegado»

La Fiesta de los Panes sin Levadura comenzaba el día después de la Pascua, y duraba siete días. Siete días tiene el significado de un período de tiempo perfecto. El cordero era inmolado el día catorce al atardecer; la Fiesta de los Panes sin Levadura comenzaba después que principiaba el día quince, lo cual era inmediatamente después del atardecer, por lo que no quedaba tiempo entre la Fiesta de la Pascua y la Fiesta de los Panes sin Levadura. No había ningún intervalo de tiempo entre la muerte del cordero, la aspersión de la sangre y la celebración de la Fiesta.

Los siete días de la Fiesta de los Panes sin levadura es un retrato de toda la vida del creyente, y así podemos comprender que tan pronto como una persona confía en la preciosa sangre de Cristo, entonces su vida como creyente comienza a celebrar la Fiesta de los Panes sin Levadura.

La inmolación del cordero era un solo acto, y la Pascua era considerada como una Fiesta de un día. También lo eran la Fiesta de las Primicias, la Fiesta de Pentecostés y el Día de la Expiación. Estas Fiestas de un solo día apuntan a ciertos grandes actos de la mano de Jehová, cada uno de los cuales era perfecto y completo en sí mismo. Pero esas Fiestas de siete u ocho días apuntan al resultado de estos grandes actos de Dios.

Así como la Pascua es un cuadro de la muerte de Cristo, la Fiesta de los siete días de los Panes sin Levadura habla de la vida del creyente en la tierra desde el día en que él confía en Cristo hasta que deja esta tierra. Ella habla de la comunión con Dios, basada en la redención, en santidad y verdad. La sangre de Cristo es el fundamento de toda verdadera comunión con Dios. La única manera de continuar en esta comunión es alimentarse del cordero sacrificado, — alimentarse de Cristo, el cual murió por nosotros. La única manera de disfrutar del cordero sacrificado es quitando la levadura (el mal) lo cual da lugar a la santidad en la senda del creyente aquí abajo.

El Espíritu Santo nos dice el significado de este tipo. Él dice: "Nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad. (1ª Corintios 15: 7, 8).

La sangre en los postes y en el dintel era el fundamento de todo, no sólo de la seguridad sino de la paz. Mientras yo procure examinar la sangre, no tendré verdadera paz, — pero cuando yo aprendo que es el pensamiento de Dios acerca de la sangre, y no el mío, lo que me hace estar a salvo, entonces puedo tener paz verdadera. La sangre era para los ojos de Dios, los que estaban dentro de la casa no podían verla, pero por medio de la fe tenían una paz perfecta cuando estaban protegidos en ella.

Debemos recordar, también, que no se trataba acerca de si acaso las personas de la casa eran buenas o malas. No se trataba de si ellos estaban felices o tristes, — pacíficos o asustados, — lo que los hacía estar a salvo era la sangre en la puerta para los ojos de Dios.

Cuando yo aprendo esto, y confío sólo en la sangre, y en la Palabra de Dios, hay conocimiento de la salvación y de la paz verdadera con Dios.

Sólo con esta paz verdadera en nuestros corazones podemos alimentarnos con gozo del cordero asado. Todos los redimidos se reunían alrededor de esa mesa con un solo corazón para celebrar la Fiesta.

¡Qué Fiesta es para el pecador redimido! Ese cordero asado es el mismo Señor Jesús que ha soportado la ira y el juicio de Dios contra mis pecados. Alimentarse de Él es fortaleza. Lomos ceñidos, calzado en nuestros pies, bordón en la mano, todo ello nos habla de que somos peregrinos. Ellos estuvieron en Egipto, pero no eran de él, — estuvieron listos para dejar Egipto en cualquier momento. Así que los santos de Dios son sólo peregrinos aquí abajo, el mundo no es nuestro hogar. Estamos en él, pero no somos de él. La cruz cortó los lazos que nos unían a este mundo.

 

Las cuerdas que ataban mi corazón a la tierra

fueron soltadas por la mano de Jesús:

Ante Su cruz me hallé —

Como un extranjero en la tierra.

 

No importa si la Fiesta de los Panes sin Levadura era celebrada en Egipto, en el desierto o en la tierra de Canaán, estas señales eran siempre las mismas. No importa si el cristiano es visto como un "extranjero" en el mundo, Éxodo 12: 11; como un "peregrino" en el desierto, Números 9:  3; o como "poseedores" de la tierra de la promesa, Josué 5: 10, la Fiesta es exactamente la misma. Así que aprendemos que la comunión del santo se basa en la redención, es sostenida por medio de alimentarse de Cristo, y es mantenida segura en santidad y separación del mal. Estos son principios que nunca cambian, son como el carácter de Dios mismo.

En nuestro último capítulo nos dimos cuenta de que los israelitas alimentándose del cordero asado, pueden ser comparados con los santos participando de la cena del Señor hoy en día. La verdadera marca de esa cena es la adoración. Mientras nos alimentamos de Aquel que murió por nosotros y recordamos Su muerte, nuestros corazones se inclinan ante Él en adoración, desbordándose en alabanza y adoración a Él mismo. Nada de ese cordero asado debía ser dejado hasta la mañana, Éxodo 12: 10, y ello nos habla acerca de que la verdadera adoración no puede ser conocida separada de la muerte de Cristo. La adoración verdadera no puede estar nunca rancia: debe ser una adoración que está siempre fresca.

La Fiesta debía celebrarse con "panes sin levadura", y no debían ser vistos levadura o pan con levadura en sus casas. Por favor, observen ustedes lo cuidadosos que fueron los mandamientos de Jehová sobre este asunto.

1º. No se debía comer pan con levadura.

2º. No debía ser vista ninguna levadura.

3º. No se permitía que hubiera levadura en sus casas. (Éxodo 13: 7).

¿Qué es la levadura? Es el material que ahora ponemos en la harina para hacer pan. Los pequeños agujeros que vemos en el pan son causados por la levadura que hay en él. Un muy pequeño trozo de levadura pronto afectará a una gran cantidad de harina. Podemos ver que hincha la masa y la hace parecer grande. Si dejamos que siga trabajando en la masa, pronto la masa se agriará, y en poco tiempo se pudrirá y deberemos desecharla. Un pequeño trozo de esta masa leudada puesta en una masa fresca y limpia sin levadura pronto leudará, o agriará, todo el trozo de masa que antes no había leudado. De esta manera vemos que la levadura aumenta muy rápidamente.

Se requería que las personas procurasen diligentemente que toda la levadura fuera quitada, o de lo contrario, "un poco de levadura" dejada atrás pronto leudaría "toda la masa".

La levadura es una figura del mal, — solamente del mal, — siempre del mal, y de un mal tal que lleva la corrupción dondequiera que ella obra. Nada de esto debe ser permitido donde la comunión con Dios es buscada. La carne siempre estará presente, pero no se debe permitir que el pecado obre y entre en nuestras vidas, ya sea en secreto o públicamente, o de lo contrario, la comunión con Dios es imposible.

"Dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, etc." (Colosenses 3: 8).

"Desechando, pues, toda malicia". (1ª Pedro 2:1).

"Desechando toda inmundicia". (Santiago 1:21).

        Estas son palabras que muestran lo que Dios quiere decir en cuanto a quitar la levadura por parte de aquellos que querrían tener comunión con Dios.

        Quizás la vieja levadura se refiere a viejos hábitos, viejos pecados que hemos llegado a amar, viejas asociaciones en las que continuamos y disfrutamos antes de convertirnos. Estos viejos pecados pueden llevar al creyente nuevamente al cautiverio si él no vela, y no busca diariamente la comunión con nuestro Señor Jesucristo.

        Aunque ello nos humilla, es algo muy bueno que nosotros recordemos que las raíces de cada pecado que el hombre ha cometido alguna vez permanecen en la carne de todo hijo de Dios, — y si no fuera por la gracia de Dios que nos guarda por medio del poder del Espíritu Santo, estos pecados producirían su fruto. Aquellos que nos dicen que las raíces del pecado ya no permanecen en su carne, sólo se engañan a sí mismos, y hacen un daño muy grande a los santos de Dios y traen deshonra al Nombre de Cristo. (1ª. Juan 1: 8). El Señor no les diría a los santos del Nuevo Testamento que se deshicieran de estos pecados, si la raíz de los mismos hubiese desaparecido de sus corazones, y no hubiera peligro de caer en ellos.

        Si la "vieja levadura" representa esos viejos pecados cometidos antes de la conversión, tal vez podamos considerar también la "nueva levadura", que tal vez representaría otros pecados a los que el incrédulo no es tentado. Estos pecados, desgraciadamente, podemos verlos a menudo en el pueblo del Señor ahora. Algunos de estos pecados son la soberbia espiritual, los celos, la jactancia, un espíritu sectario, el deseo de tener preeminencia, la mala doctrina, la duda y la crítica de la Palabra de Dios, y muchos otros pecados que ustedes pueden haber encontrado en ustedes mismos.

        Estos pecados, si no son juzgados, y si no velamos, estropearán nuestra comunión tan verdaderamente como los pecados que para el hombre parecen ser peores. Satanás usa a menudo estos pecados para estropear nuestra comunión con el Señor y con los demás. Por lo tanto, queridos hermanos, velemos y seamos sobrios, apartemos la levadura de nuestras vidas, y busquemos la gracia de Dios para juzgarla tan pronto como aparezca.

        Es bueno que recordemos que la Fiesta de los Panes sin Levadura, cuando el pueblo de Dios se reunía alrededor de ese cordero asado, con los Panes sin Levadura sobre la mesa delante de ellos, no sólo representaba la comunión con Jehová, sino la comunión en la separación del mal, con la persona de Cristo como centro. El método del hombre para la unidad y la comunión es restar importancia al mal, — cubrirlo, y no tomarlo en cuenta, — y podemos ver esto constantemente en las uniones y concilios que a menudo llevan el título de cristianos, pero que en realidad están lejos de estos principios fundamentales que Dios ha establecido tan claramente para nosotros en Su Palabra.

Un gran hombre del mundo dijo una vez acerca de un cristiano, «No conozco a nadie en toda Inglaterra con mayor habilidad que Juan, — pero él se somete a ese antiguo Libro como un necio». Que ustedes y yo, queridos hermanos, procuremos siempre someternos a «ese antiguo Libro», aunque el mundo, incluso el mundo religioso, nos considere necios. El mal debe ser juzgado y eliminado si se quiere disfrutar de la comunión con Dios, ya sea en nuestras vidas individuales o en la asamblea de los santos.

Los panes sin levadura debían ser comidos durante siete días. Los "panes sin levadura, de sinceridad y de verdad", es lo que el Espíritu de Dios nos dice que significa esta parte del tipo. Quitar la levadura es un aspecto de esta verdad, comer Panes sin Levadura es el otro aspecto de esta verdad.

Estos dos aspectos son sacados a relucir muy claramente en Santiago 1: 21, "Por lo cual, desechen ustedes toda inmundicia y abundancia de malicia", (esto nos habla acerca de que hay que desechar la levadura), y, "recibid con mansedumbre la palabra implantada", (esto nos habla acerca de que hay que alimentarse de los Panes sin Levadura). Tenemos el mismo pensamiento en 1ª Pedro 2: 1, 2, donde leemos, "Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada (o, sincera), para que por ella crezcáis". Siempre es peligroso ver sólo un aspecto de cualquier verdad. ¿Qué significa "no adulterada" (o, sincera)? En Filipenses 1: 10 tenemos la palabra «sincero», allí significa algo «puro cuando se lo ve a la luz del sol». Ustedes pueden sostener un vaso, o una gota de agua al sol, y encontrarlos bastante puros. Ello es ser «sincero» en esta significación. De modo que «sinceridad» significa dejar que el radiante resplandor de la luz de Dios en Su Palabra resplandezca en nuestro andar y en nuestros modos de obrar, y entonces juzgar cualquier cosa que yo encuentre contraria a ella. Pero, ¿quién hay que deje que este radiante resplandor de la luz de Dios resplandezca en sus modos de obrar, y que ella no encuentre nada más que lo que es puro? Sólo Uno, y ese es el Señor Jesucristo. Él es el "Pan que descendió del Cielo". Él es el pan sin levadura "de sinceridad y de verdad". Otro ha traducido la palabra «sinceridad» como «un carácter transparente». Así como el cordero asado Le presenta como el Cordero de Dios sin mancha que soporta la ira y el juicio de Dios contra mi pecado, así el pan sin levadura Le presenta como el Hombre santo, puro y sin mancha que descendió del cielo. ¡Qué Fiesta ha sido preparada para mí aquí! Ciertamente ella hará que yo deje que el radiante resplandor de la luz de la Palabra de Dios resplandezca en mi andar, y también en mis modos de obrar. Sin duda esto mostrará a menudo en nuestras vidas aquello que no es "puro" para esa luz, y nos humillará, y hará que nos postremos en confesión y vergüenza ante nuestro Señor. Pero este es Su modo de obrar, y es la senda de santidad y salud para nuestras almas. Sólo de esta manera podemos disfrutar de la Fiesta; es una senda amarga para la carne, y Jehová sabía esto porque mandó, "con hierbas amargas lo comerán". (Éxodo 12:  8). Nunca el alma disfruta tanto de Cristo como cuando se juzga a sí misma. Las hierbas amargas nos permiten disfrutar más del cordero asado y del pan sin levadura.

Estar 'al resplandor del sol' ante Dios siempre nos lleva a la Cruz y a la Persona de Cristo. "El "pan de aflicción" (Deuteronomio 16: 3) y las hierbas amargas, siempre formaban parte de la Fiesta. En 1ª Corintios 5: 8, encontramos que no sólo eran "panes sin levadura, de sinceridad", sino "panes sin levadura, de sinceridad y de verdad". Esto también es parte de la Fiesta. Cristo dijo, "Yo soy la verdad". Todo es Cristo. Él es nuestro alimento. La verdad de Dios debe tener su lugar. "Todo el consejo de Dios" (Hechos 20: 27) debe ser recordado, nada retenido, — ninguna parte descuidada, — ninguna parte exaltada en forma desmedida. De esta manera, la "comunión de los santos", primero con su Dios, y luego entre ellos, se mantendrá ininterrumpida a través de los "siete días" de la Fiesta, — es decir, durante toda nuestra vida terrenal, "hasta que Él venga", y luego, en esa resplandeciente mañana de resurrección, los santos vivos y los santos que duermen serán todos reunidos a la casa del Padre, al brillante Hogar donde la levadura nunca puede entrar, y donde todo lo que ha quebrantado y estropeado la comunión aquí abajo ha pasado para siempre, y con un solo corazón y una sola voz nos reuniremos alrededor del Cordero que fue inmolado, — Él,  nuestro único objeto, — y su alabanza, nuestro único tema.

¡Apura Señor ese día!

¡Oh, feliz mañana! El Señor vendrá

Y llevará a Su pueblo que espera al hogar

¡Más allá del alcance de las preocupaciones!

Donde la culpa y el pecado son todos desconocidos:

El Señor vendrá y reclamará lo Suyo,

Y los situará con Él en Su trono,

Para compartir la resplandeciente gloria.

 

La mañana de la resurrección romperá

Y todos los santos dormidos despertarán,

¡Sacados de nuevo en luz!

¡Oh, mañana, demasiado resplandeciente para ojos mortales!

Cuando toda la iglesia rescatada se levantará

Y volará hacia cielos insondables —

Llamada con Cristo a reinar.

 

¡Oh Señor! Nuestros espíritus peregrinos anhelan

Cantar el cántico eterno

De la gloria, el honor, el poder;

Hasta entonces, cuando todo Tu poder ejercerás

Bendito Salvador, nuestro escudo serás,

Porque Tú te has revelado a nuestras almas

Tú mismo — nuestra fuerza y nuestra torre.

G. C. Willis

Traducido del Inglés al Español por B.R.C.O.-

 

Todas las citas bíblicas se encierran entre comillas dobles ("") y han sido tomadas de la Versión Reina-Valera Revisada en 1960 (RVR60).

Título original en inglés:
The Feasts of Jehova, by G. C. Willis
Traducido con permiso

Versión Inglesa
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