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El Intervalo Actual - Las Fiestas de Jehová. ( G. C. Willis)

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Duración: 17:37 min.

Las Fiestas de Jehová - George Christopher Willis

Capítulo 9

El Intervalo Actual

(Levítico 23: 15 a 21)

 "Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre". (Hechos 15: 14)

        "Ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles". (Romanos 11: 25)


'Su esposa escogida, ordenada con Él,

Para reinar sobre toda la tierra,

Primero debe ser formada, antes que Israel conozca

El inigualable valor del Salvador de ella.'


 

        Recordarán ustedes que la Fiesta de la Pascua, la de los Panes sin Levadura y la de las Primicias, son todas celebradas en una semana. Comenzaban el día catorce del mes primero, y duraban siete días. Cincuenta días después de la Fiesta de las Primicias, venía la Fiesta de Pentecostés a principios del mes tercero.

Después de la fiesta de Pentecostés había un largo intervalo de tiempo en el que no había fiesta alguna. Desde el comienzo del mes tercero hasta el comienzo del mes séptimo, durante casi cuatro meses, no había ningún nuevo llamamiento de Dios para venir a Él.

¿Qué hacían las personas durante este largo período? Segaban sus campos, reunían sus gavillas.

Este largo intervalo de tiempo nos habla acerca del día de hoy. ¿Qué está haciendo el Señor durante el tiempo actual? Él está segando Sus campos, recogiendo Su grano de este mundo para llevárselo a Él mismo. Ustedes recuerdan que el Señor Jesús dijo: "Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto". (Juan 12: 24).

El Señor Jesús era este grano de trigo. Él ha muerto y ha resucitado, como las Primicias, y ahora Él da mucho fruto. Así que podemos ver que esos cuatro meses sin fiesta corresponden al tiempo actual en que el Señor está recolectando, en Su siega, a aquellos que ha redimido, del mundo. Nunca leemos en la Biblia que todo el mundo se convertirá, sino que leemos que "los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor". (2ª Timoteo 3: 13).

La iglesia está compuesta por aquellos que son llamados a salir de este mundo malo.

Pero justo en medio de las Fiestas de Jehová, entre la Fiesta de Pentecostés y la de las Trompetas, tenemos lo que parece ser una interrupción, un paréntesis. — En Levítico 23: 22, leemos, "Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no segaréis hasta el último rincón de ella, ni espigarás tu siega; para el pobre y para el extranjero la dejarás. Yo Jehová vuestro Dios". Y así, cuando el granjero israelita hubo cortado el último grano en sus campos de siega, ¿qué es lo que vemos? Vemos gavillas esperando ser recogidas en el granero, pero también vemos, puesto en un rincón del campo, buen grano, y, yaciendo en el suelo, vemos puñados de grano que han sido dejados caer, pero no recogidos.

El propio Señor Jesús nos dice que "el campo es el mundo" (Mateo 13: 38), y aunque se habla de ello en una parábola, creemos que también es cierto acerca de este tipo. "El "rincón" del campo nos habla de las partes distantes, — de " los últimos confines de la tierra" (Hechos 1: 8 - VM), a los que el Señor había enviado a Sus siervos justo antes de regresar al Cielo, pero, lamentablemente, la mayoría de esos 'rincones de los campos' están todavía en las tinieblas del paganismo. No piensen ustedes, ni por un momento, que esto nos da, a ustedes o a mí, una excusa para no ir a esos 'rincones' donde el Señor nos ha enviado. La obediencia sencilla requiere que vayamos. ¿Debía este buen grano en el campo ser desperdiciado? No, ciertamente el Señor no permitiría que esto se pierda. Aquel que dijo: "Recoged los pedazos que sobran, para que no se pierda nada", (Juan 6: 12), no perdería este buen grano. Este remanente era dejado para el pobre y para el extranjero. ¿Y acaso este pequeño remanente de buen grano dejado en los campos de los que se han cortado las gavillas, no nos habla acerca de otro remanente? Nosotros creemos que sí.

La palabra "remanente" significa, 'lo que queda'. En nuestra conversación diaria nosotros la usamos acerca de muchas cosas diferentes. En la Biblia, el Espíritu de Dios la usa muy a menudo para describir la fiel porción piadosa de un pueblo, más especialmente del pueblo judío, o de la nación de Israel, después que la mayor parte de la nación se haya alejado de Dios. Los profetas de la Biblia dejan perfectamente claro que existirá tal remanente. Isaías dice (Isaías 1: 9), "Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto [un remanente] pequeño, como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra". En Isaías 10: 21, 22, leemos de nuevo acerca del remanente, y en estos versículos se trata, evidentemente, del remanente de un día futuro. "El remanente volverá, el remanente de Jacob volverá al Dios fuerte. Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas del mar, el remanente de él volverá". El lector también puede comparar las siguientes escrituras: Isaías 11: 11, Joel 2: 32; Joel 3: 1, 2, Miqueas 4: 7. Véase también Romanos 11. Creemos que estas Escrituras nos hablan de un remanente de Israel que será salvo en esta tierra después que la iglesia haya sido convocada a estar con Cristo.

Las Escrituras hablan también del remanente de otras naciones como Siria, Asdod, los filisteos, etc., pero en casi todos los casos "el remanente" se refiere a Israel, y muy a menudo al de Israel en un día futuro.

Esto es muy importante para el cristiano que desea entender la Biblia, entender claramente esta verdad del "remanente". Para aquellos que estén interesados, les recomendamos el libro de W. Trotter, 'Escritos sencillos acerca de temas proféticos". En los escritos 16 y 17 encontrarán este tema tratado de manera más completa.

Nosotros creemos que este remanente de buen grano dejado en los campos para los pobres después que las gavillas eran recogidas, nos habla, en tipo, de este remanente de Israel. Pobre y despreciado a los ojos del hombre, pero precioso a los ojos de Dios. Noten la frecuencia con que en los salmos Dios habla de los "pobres". A menudo se refieren al remanente de Israel.

Pero este pequeño remanente de buen grano era dejado no sólo para los pobres, sino también para el extranjero. ¿De quién nos hablaría "el extranjero"? Creemos que el extranjero nos habla de un remanente de gentiles que también va a ser salvo, después que la Iglesia haya sido arrebatada para estar con Cristo. Creemos que a este remanente se hace mención en Apocalipsis 7: 9, "Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos".

Creemos que este remanente gentil es visto de nuevo en Mateo 25: 31 a 46. Allí vemos varias personas o compañías diferentes, vemos al Rey, a los "hermanos" del Rey, a "todas las naciones", a las que separa "como aparta el pastor las ovejas de los cabritos".  Ustedes notarán que lo que decide el destino de las naciones es la forma en que ellas han tratado a los "hermanos" "del Rey. Creemos que estos son el remanente piadoso de los judíos. La Biblia nos dice que "las ovejas" son de todas las naciones, — es decir, los gentiles. De modo que en esta parábola vemos el remanente de judíos y gentiles, de los cuales hemos estado hablando.

No piensen ustedes, por favor, que esto significa que la Escritura enseña que cualquier hombre que continúa con sus pecados puede ser salvo, rechazando a Cristo y Su oferta de salvación a través de la Cruz. La Biblia es bastante clara sobre esto. "El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado". (Marcos 16: 16). El Señor Jesús se revelará desde el Cielo con los ángeles de Su poder, en llama de fuego, dando retribución a los que no conocen a Dios, y a los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo, "los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron". (2ª Tesalonicenses 1: 7 a 10).

No, la Biblia es perfectamente clara. Hay ahora una salvación completa, gratuita, para el peor pecador, judío o gentil, que acepta la oferta de misericordia de Dios a través de Cristo. Pero hay condenación y castigo eterno para aquellos que desprecian o rechazan esta oferta ahora. De hecho, incluso no es necesario ni siquiera despreciarla o rechazarla mediante ninguna señal exterior. Ustedes pueden admirarla y tener la intención de aceptarla algún día, — pero es la palabra de Dios la que hace esa pregunta solemne: "¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?" (Hebreos 2: 3).

No dejen ustedes que los maestros de hoy en día los engañen para ir al infierno. No les crean cuando dicen a ustedes que hay una segunda oportunidad después de la muerte, o que, aunque ustedes sean dejados atrás en la venida del Señor, ustedes pueden entonces dar la vuelta y escapar. No, en aquel entonces, "Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia". (2ª Tesalonicenses 2: 11, 12).

Nosotros sabemos que el diablo tiene sus siervos que predican 'el evangelio de la segunda oportunidad'. Pero queden ustedes advertidos de que este es el evangelio del diablo, no el de Dios. Dios dice, "He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación". (2ª Corintios 6: 2). Qué terrible para muchos que clamarán, "Pasó la siega, terminó el verano, y nosotros no hemos sido salvos". (Jeremías 8: 20).

Por favor, que quede bien en claro. Debido a que la gracia de Dios nos habla de un remanente tanto de judíos como de gentiles, perdonados y salvados, (aunque muchos sufren la muerte), después que la Iglesia sea quitada, esto no es motivo para que usted, o cualquier hombre, aplace aceptar a Cristo y Su Gran Salvación un momento más.

Dejaremos ahora ese grano en los rincones de los campos de Israel, y volveremos nuestros ojos a las gavillas, cortadas y listas para ser recogidas en los graneros.

Nosotros hemos sugerido que el largo período de unos cuatro meses desde la Fiesta de las Semanas hasta la Fiesta de las Trompetas habla del actual largo período, más de 1900 años, mientras el Señor ha estado reuniendo a los Suyos de cada tribu y nación para formar la iglesia. Llegará el día en que Él recogerá las gavillas en el granero. (Mateo 13: 30). Nosotros llamamos a ese día el "Hogar de la Siega". Es un día de alegría, cuando los preciosos frutos de la tierra, por los que hemos trabajado y esperado durante meses de cansancio, son finalmente llevados al Hogar. Y ese gran día de la Siega se acerca, viene en breve, cuando el propio Señor de la Siega venga a buscar Su precioso grano. "El Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor". (1ª Tesalonicenses 4: 16, 17).

Este es el tiempo de la Siega, cuando el Señor reúne a los Suyos para Sí mismo, para llevarlos a la casa de Su Padre. Es cierto que hay más grano en los rincones de los campos, y dejado en la tierra para ser espigado, que sin duda formará una parte más de la siega, pero esta gran recolección, cuando el Señor tome a la Iglesia, a muertos y a vivos, para Sí mismo, este es el gran comienzo de Su siega.

Observen ustedes que se da un tiempo definido para todas las Fiestas de Jehová, pero para esta recolección de las gavillas, no se da ninguna fecha definida. Por lo que dice este capítulo, ello podría haber tenido lugar en cualquier momento después de la Fiesta de Pentecostés. Y así en el Nuevo Testamento era esperable que los santos estuvieran siempre esperando de los Cielos al Señor, y velando. No se fijó un momento definido para Su regreso, pero los Tesalonicenses se convirtieron "de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo". (1ª Tesalonicenses 1: 9, 10).

Pablo podía hablar de sí mismo y decir, "nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor". (1ª Tesalonicenses 4: 15). Pablo no esperaba la muerte, esperaba de los Cielos al Señor.

'Podemos no morir, sino resucitar y encontrarnos con el Señor,

Oh, la resplandeciente gloria que estas pocas palabras proporcionan,

Transformados al instante, en un abrir y cerrar de ojos,

Y Te veré cara a cara, nuestro Señor, para siempre.

Algunos no morirán, sino que se levantarán y se encontrarán con su Señor,

Oh, preciosa promesa, fiel, verdadera y buena,

Aunque no sabemos ni el día ni la hora,

Sabemos que Él mismo vendrá en poder'.

 

Hay hombres que nos dicen que muchas cosas deben suceder antes que el Señor regrese, pero la Biblia no nos dice esto. La enseñanza clara y sencilla de la Escritura es que podemos esperar que el Señor venga por nosotros en cualquier momento.

        Nos hemos preguntado si las palabras de nuestro Señor en Juan 4: 35, se referían a estos cuatro meses. Leemos, "¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega". Sus ojos miraron a lo largo de los siglos hasta el gran día del Hogar de la Siega, cuando todo los Suyos serían arrebatados para estar para siempre con Él mismo, pero mientras tanto, al mirar alrededor en los campos, Él vio el grano maduro y muy maduro, esperando ser segado o perdido.

        Querido compañero cristiano, ¿has levantado los ojos en respuesta a Su propio mandato? ¿Están los campos menos "blancos" que en Su época? Mientras esperamos, esperando sólo la voz de mando que nos llame a Su hogar, a Él mismo, que el Señor de la siega mueva nuestros corazones para buscar y segar algo de ese grano que ha madurado, antes que se pierda.

¡Oigan la trompeta! He aquí que suena,

El sueño de las edades ahora,

Y, ¡he aquí! la luz de la gloria resplandece,

En muchas frentes doloridas.

 

Transformados en un momento, — levantados a la vida,

Los vivos, los muertos se levantan,

En respuesta a la voz del ángel,

Que nos llama a los cielos.

 

Ascendiendo a través del concurrido aire,

En alas de águila nos elevamos,

Para morar en el pleno gozo del amor,

Y allí no hay más dolor.

 

No deslumbrado por la luz gloriosa,

De ese amado rostro,

Vemos sin una sola nube,

¡Vemos al Salvador ahora!

 

Oh Señor, la resplandeciente y bendita esperanza

Que nos animó en el pasado

De pleno descanso eterno en Ti,

Por fin se ha cumplido toda ella.

 

El clamor de dolor aquí es silenciado,

La voz de la oración ha finalizado

Es innecesaria ahora, — porque, Señor, no imploramos más

De gracia Tu socorro.

 

Sólo la alabanza, la alabanza sin fin, conviene

A este resplandeciente y bienaventurado lugar,

Donde todo ojo contempla desvelado

Los misterios de Tu gracia.

 

Pasado aquí el conflicto, oh Señor, nos corresponde,

A través de los días eternos,

Cantar nuestro cántico de victoria ahora,

Y sólo vivir para alabar

 


 

La mies es mucha. Lucas 10:2.

Los campos están blancos para la siega. Juan 4:35.

La mies de la tierra está madura. Apocalipsis 14:15.

Pasó la siega. Jeremías 8:20.

G. C. Willis

Traducido del Inglés al Español por B.R.C.O.-

 

Todas las citas bíblicas se encierran entre comillas dobles ("") y han sido tomadas de la Versión Reina-Valera Revisada en 1960 (RVR60) excepto en los lugares en que además de las comillas dobles ("") se indican otras versiones mediante abreviaciones tal como las que son indicadas a continuación:

 

VM = Versión Moderna, traducción de 1893 de H. B. Pratt, Revisión 1929 (Publicada por Ediciones Bíblicas - 1166 PERROY, Suiza).

Título original en inglés:
The Feasts of Jehova, by G. C. Willis
Traducido con permiso

Versión Inglesa
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