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La Fiesta de las Trompetas - Las Fiestas de Jehová. ( G. C. Willis)

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Duración: 18:51 min.

Las Fiestas de Jehová - George Christopher Willis

Capítulo 10

La Fiesta de las Trompetas

 

"He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados". (1ª Corintios 15: 51, 52).

"El Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor". (1ª Tesalonicenses 4: 16, 17)


Ya hemos mencionado que las cuatro primeras fiestas son cercanas en el comienzo del año. Luego vienen casi cuatro meses de siega hasta que la última gavilla era cortada, aunque todavía quedaba buen grano en el rincón del campo.

Ahora procuraremos, con la ayuda de Dios, considerar las tres últimas fiestas. Todas ellas se acercan mucho en el mes séptimo.

En la creación, Dios hizo el mundo en seis días y reposó en el séptimo. En la dispensación de la ley, los hombres trabajaban seis días y reposaban el séptimo. En las fiestas de Jehová, seis meses del año pasaban, pero una vez llegado el mes séptimo, el primer día del mes séptimo, Dios dice: "Tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación. Ningún trabajo de siervos haréis; y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová". (Levítico 23: 24, 25).

Nosotros hemos visto que las cuatro fiestas que han pasado se han cumplido con gran exactitud. Hemos visto que en la actualidad todavía estamos en ese largo espacio de tiempo que queda para la siega, entre la fiesta de Pentecostés y la Fiesta de las Trompetas.

La Fiesta de las Trompetas y las dos fiestas que la siguen rápidamente, el Día de la Expiación y la Fiesta de los Tabernáculos, aún no se han cumplido. Estas tres fiestas señalan a acontecimientos futuros. Así como las cuatro fiestas pasadas se han cumplido con tanta exactitud, podemos esperar confiadamente que las tres fiestas futuras se cumplirán con la misma exactitud en un día venidero.

En las fiestas pasadas, sólo hemos visto acontecimientos en la tierra, aunque, de hecho, estos acontecimientos han incluido la resurrección y la ascensión al Cielo de nuestro Señor Jesús, y el descenso desde el Cielo del Espíritu Santo. Pero durante este tiempo, los cielos y la tierra han estado divididos por el pecado, pero, en un día venidero, el Señor Jesús juzgará este mundo con justicia, y luego lo tomará para Sí mismo. Él no sólo será Rey de los Judíos, sino que también "Dominará de mar a mar, Y desde el río hasta los confines de la tierra". (Salmo 72: 8). "Y Jehová será rey sobre toda la tierra". (Zacarías 14: 9).

El mismo Señor que ahora está glorificado en el Cielo como Cabeza de la iglesia, también reinará en la tierra como Rey de Israel y Señor de toda la creación. Será "Rey de reyes y Señor de señores". Será honrado en los cielos arriba y en la tierra abajo, y los hombres de todas las naciones, pueblos y lenguas, se unirán para reconocer a Jesús de Nazaret, "Señor de todos". Por estos motivos, nosotros sugerimos que las fiestas restantes tienen, quizás, un doble significado. Su significado primario es, sin duda, un relato de los acontecimientos que vienen a esta tierra, especialmente en relación con Israel, pero, así como las fiestas anteriores también incluyen los acontecimientos del más profundo interés para la iglesia, parecería que las fiestas restantes también tienen una aplicación secundaria que podría predecir acontecimientos relacionados con la iglesia en el Cielo. Pues nunca debemos olvidar que la porción de Israel es la tierra, pero la porción de la iglesia está siempre en los Cielos.

La Fiesta de las Trompetas comienza la segunda serie de las "Fiestas señaladas por Jehová".

En Números 10: 2, Dios ordenó a Moisés que hiciera dos trompetas de plata. Estas trompetas se usaban para convocar a la asamblea y para poner en marcha los campamentos. Ellas debían ser usadas cuando Israel fuera a la guerra; y Dios prometió que cuando estas trompetas fueran tocadas, Él se acordaría de Su pueblo y lo salvaría de sus enemigos. (Números 10: 9). También eran usadas en sus fiestas y en sus lunas nuevas. Dios dijo, "serán para vosotros como recordatorio delante de vuestro Dios". (Números 10: 10 – LBLA).  La plata nos habla de redención, y esas notas en las trompetas de plata no sólo traerían a la memoria el pacto de Dios con Su pueblo terrenal, y Su promesa a Su pueblo celestial, sino que también traían a la memoria el precio que se pagó en la cruz para comprar la redención tanto del pueblo celestial como del pueblo terrenal.

Esta fiesta era un momento especial para hacer sonar estas trompetas. Era llamada, "una conmemoración al son de trompetas". (Levítico23: 24). Era verdaderamente una fiesta de recuerdo. ¿No nos habla esto de la gran trompeta que va a ser tocada en un día venidero? En aquel entonces Él "enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro". (Mateo 24: 31).

En Isaías 18: 3 a 7 leemos, "¡Todos los moradores del mundo y los habitantes de la tierra, cuando fuere alzada la bandera sobre los montes, vedla! ¡y cuando fuere tocada la trompeta, oídla!... ¡En aquel tiempo será traído un presente a Jehová de los Ejércitos, de parte de un pueblo tirado y despojado… al lugar del Nombre de Jehová de los Ejércitos, al Monte de Sión!" (Isaías 18: 3 a 7 – VM). Y de nuevo, en Isaías 27:13, "Acontecerá en aquel día, que se tocará la gran trompeta; y vendrán los que perecían en la tierra de Asiria, y los que eran parias en la tierra de Egipto, y adorarán a Jehová en el monte santo en Jerusalén". (Isaías 27: 13 – JND). Compárese también con Zacarías 10: 8 y 9, "Los llamaré con un silbido, y los juntaré; porque yo los he redimido; y se multiplicarán como antes se multiplicaban. Aunque los haya esparcido entre los pueblos, en tierras lejanas se acordarán de mí". (Zacarías 10: 8, 9 – VM).

Hay muchos más pasajes que hablan de la reunión de Israel y Judá de regreso a su propia tierra, pero estos dejan muy claro que, en un momento determinado, un llamamiento especial saldrá de Dios para llevar a Su pueblo de regreso a la tierra de ellos. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento hablan de este llamado como una Trompeta, de modo que nosotros creemos que la Fiesta de las Trompetas predice ese toque de trompeta que llamará a Israel de regreso a su tierra.

Pero la Fiesta de las Trompetas era también para llamar a recordar, y en Números 10, cuando Dios le dijo a Moisés que hiciera trompetas de plata, Él le dijo a Israel que cuando fueran a la guerra contra el enemigo que los oprimía, "tocaréis alarma con las trompetas; y seréis recordados por Jehová vuestro Dios, y seréis salvos de vuestros enemigos". (Versículo 9). Y aunque ahora Israel parece haber sido desechado y rechazado, la Palabra de Dios nos dice que esto no siempre será así. En Ezequiel 16: 60 leemos, "Yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto sempiterno". Y oigan ustedes estas gloriosas palabras dirigidas a Israel, en respuesta a la queja de Israel, — "Sión dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí". (Isaías 49: 14). Eso se parece a justo ahora, pero ¿es realmente así? Oigan ustedes, — "¿Puede una mujer olvidar a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Aunque ellas se olvidaran, yo no te olvidaré. He aquí, en las palmas de mis manos, te he grabado; tus muros están constantemente delante de mí". (Isaías 49: 15, 16 – LBLA).

Podríamos recurrir a muchos otros pasajes que nos dicen que Dios recordará de nuevo a Su pueblo. Pero, en la Fiesta de las Trompetas, ¿acaso no es Dios quien toca la trompeta Él mismo? Si Dios, en Su gracia, habla de recordar de nuevo a Su pueblo, ¿no es verdaderamente Dios quien toca la trompeta para llamar a Su pueblo a recordarle? Ya hemos hablado del versículo en Zacarías 10: 9, donde Dios dice, "en tierras lejanas se acordarán de mí". (Zacarías 10: 9 – VM). Los versículos de Ezequiel 16 que ya hemos citado, siguen de esta manera, — "por mi pacto que yo confirmaré contigo; y sabrás que yo soy Jehová; para que te acuerdes y te avergüences". (versículos 62, 63).

Israel olvidó a su Dios y Le abandonó, y ahora parece como si Dios se hubiera olvidado y abandonado y desechado a Su pueblo Israel. Pero es sólo apariencia. Pablo pregunta: "¿Ha desechado Dios a su pueblo?" Y la respuesta es clara y decisiva, "En ninguna manera" — "No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció" (Romanos11: 1, 2), pero nosotros creemos que se acerca el día en que se tocará la Trompeta que muestra que Dios se acuerda de nuevo de Israel, y de Su pacto con ellos, y esa Trompeta llamará a Israel para que se acuerde de su Dios, y se vuelva a Él de nuevo. ¡Qué día tan feliz será para Israel! Dios describe la Fiesta de las Trompetas, diciendo: "Tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación". (Levítico 23: 24). Y el Espíritu de Dios en los Salmos dice de ella, "Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra; Al Dios de Jacob aclamad con júbilo. Entonad canción, y tañed el pandero, El arpa deliciosa y el salterio. Tocad la trompeta en la nueva luna, En el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne". (Salmo 81: 1 a 3). Pobre Israel, qué poco saben ellos de reposo y gozo ahora, echados de un país a otro, — ¡no tienen reposo alguno! Pero, aunque sabemos que Israel debe pasar primero por los juicios más terribles, sin embargo, el reposo y el gozo de ellos están a punto de llegar, de hecho, ¿acaso puede no ser posible que las primeras notas de esa trompeta de plata, o el eco de ellas desde lo alto, empiecen a caer en los oídos de Israel? Por todas partes vemos que ellos oyen un llamamiento a recordar y a regresar a la tierra de sus padres, y decenas de miles están atendiendo el llamamiento y regresando. ¿No es evidente para todos que Israel está nuevamente comenzando a venir en recuerdo ante Dios? Le recuerda a uno la descripción de otra trompeta en un día más tarde. (Apocalipsis 10: 7 - RVA). Leemos, "En los días de la voz del séptimo ángel, cuando él esté por tocar la trompeta". ¿No podría ser esta una descripción de la forma en que la trompeta 'está por ser tocada' en la actualidad con respecto a Israel? (Aunque, por supuesto, la trompeta de Apocalipsis 10: 7 no tiene ninguna referencia a la trompeta predicha en Levítico 23). Tememos, tristemente, que Israel no haya oído todavía esa trompeta de manera que les haga recordar a su Dios, y volverse a Él de nuevo. En Isaías 27: 13 vimos que Israel iba a volver a adorar "a Jehová en el monte santo". Ellos sólo pueden hacer esto cuando acepten al Señor Jesús como su Mesías, su Cristo. Pero, lamentablemente, no están dispuestos a hacer esto, así que podemos saber que, en la actualidad, esas dulces notas de la trompeta de plata no están sonando como pronto lo harán. Tal vez ello será como la trompeta en el Monte Sinaí, cuyo sonido "aumentaba más y más". (Éxodo 19: 19 – LBLA).

Pero, si incluso el eco de las notas desde lejos están empezando a sonar, diciéndonos que la trompeta de plata está 'por ser tocada', regocijémonos y levantemos la cabeza, y oigamos con más anhelo la nota de otra trompeta, que parecería ser un toque corto y agudo, — "En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta". (1a Corintios 15: 52).

No, no es la trompeta que llama a Israel a su tierra lo que nosotros, la iglesia, estamos esperando, sino al mismo Señor Jesús, porque, "El Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor". (1ª Tesalonicenses 4: 16, 17.) Y, por otra parte, "He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados". (1ª Corintios 15: 51, 52).

¡Qué día de gozo y alegría y reposo será éste para la iglesia! Entonces estaremos para siempre con el Señor. Seremos como Él, porque Le veremos tal como Él es. Entonces, ya no por espejo, oscuramente, ¡sino cara a cara! Y los seres queridos que han partido antes, serán resucitados primero, ¡y estaremos juntos de nuevo para no salir más!

Pero no sólo era un día de gozo y alegría y reposo, sino que el Señor advierte especialmente contra cualquier "trabajo de siervos" en aquel día. ¡Qué diferente a la enseñanza de algunos de que es sólo con nuestro propio esfuerzo en el velar y en la superación que nosotros podemos siquiera esperar ver aquel día, u ¡oír aquella trompeta! Tales maestros poco conocen la gracia de Dios, o el valor de la redención de la que se nos habla en esas notas de la trompeta de plata, ni conocen la inutilidad o aborrecimiento de su propio trabajo de siervos para hacerse a sí mismos aptos para aquel día. No, no es el temor a quedarse atrás en ese día lo que Dios coloca ante nosotros como motivo para mantenernos limpios aquí abajo, sino la bendita esperanza de verle, y ser semejantes a Él, — leemos, "todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro". (1ª Juan 3: 3)

La Fiesta de las Trompetas sigue a continuación de la siega descrita en el versículo 22 de Levítico 23. Hay un pasaje muy interesante en Isaías 27: 12 y 13, donde leemos, "Vosotros, hijos de Israel, seréis reunidos (o, espigados) uno a uno (Isaías 27: 12 - RVR60), y, "Acontecerá en aquel día, que se tocará la gran trompeta; y vendrán los que perecían en la tierra de Asiria, y los que eran parias en la tierra de Egipto, y adorarán a Jehová en el monte santo en Jerusalén". (Isaías 27: 13 – JND). "Reunidos (o, espigados) nos recuerda Levítico 23: 22, e inmediatamente le sigue la "gran trompeta" que nos habla de la Fiesta de las Trompetas. Nosotros creemos que es la siega que tipifica la venida del Señor por Su iglesia, pero las trompetas de plata de esta fiesta no pueden dejar de recordar la Trompeta que llama a la iglesia para estar para siempre con el Señor, y, evidentemente, ellas están íntimamente relacionadas con ella. La Fiesta de las Trompetas caía en el primer día del mes, es decir, en el momento en que la luna es más negra y es más pequeña. En China la llamamos, 'la Luna Negra'. Quizás esto nos recuerda que "los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor". (2ª Timoteo 3: 13). Al igual que las iglesias en Apocalipsis 2 y 3, que empeoran gradualmente, hasta que al final Laodicea es vomitada de la boca de Cristo. La estrella de la mañana aparece justo antes del amanecer, cuando la noche es más oscura. Así que, hermanos, mientras vemos que la iglesia profesante empeora, mientras la vemos volverse más oscura y fría, y más y más parecida al mundo, miremos hacia arriba y velemos más fervientemente a la espera de la Estrella de la Mañana, y oigamos más intensamente el sonido de la Trompeta.

El Señor siempre deja claro que Su venida es inminente. "Aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará". (Hebreos 10: 37). Tengamos cuidado de que nada en absoluto de lo que venga a nuestros corazones nos permita decir, — incluso en lo más recóndito de nuestros pensamientos, "Mi señor tarda en venir". (Lucas 12: 45). Las palabras de despedida del Señor a Su iglesia nos hablan acerca de cuándo Él regresará, — "Ciertamente vengo en breve". Nosotros podemos esperarle de esta manera cada día y cada hora, y con nuestros corazones siempre clamando, "Amén; sí, ven, Señor Jesús". (Apocalipsis 22: 20).

"¡Hasta que Él venga!", entonces miren a lo alto,

Todos los que aman Su aparición.

Oigan Sus últimas dulces palabras de estímulo

A Sus santos que ahora están aquí abajo —

" Ciertamente vengo en breve".

Ven, Señor Jesús, Ven, ¡Amén!

G. C. Willis

Traducido del Inglés al Español por B.R.C.O.

 

Todas las citas bíblicas se encierran entre comillas dobles ("") y han sido tomadas de la Versión Reina-Valera Revisada en 1960 (RVR60) excepto en los lugares en que además de las comillas dobles ("") se indican otras versiones mediante abreviaciones tal como las que son indicadas a continuación:

 

JND = Una traducción del Antiguo Testamento (1890) y del Nuevo Testamento (1884) por John Nelson Darby, versículos traducidos del Inglés al Español por Benito Carnio.

LBLA = La Biblia de las Américas, Copyright 1986, 1995, 1997, 2000 por The Lockman Foundation, Usada con permiso.

RVA = Versión Reina-Valera 1909 Actualizada en 1989 (Publicada por Editorial Mundo Hispano)

VM = Versión Moderna, traducción de 1893 de H. B. Pratt, Revisión 1929 (Publicada por Ediciones Bíblicas - 1166 PERROY, Suiza).

Título original en inglés:
The Feasts of Jehova, by G. C. Willis
Traducido con permiso

Versión Inglesa
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