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LA CURA PARA EL RITUALISMO (H.F.Witherby)

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Duración: 6 minutos y 29 segundos

La Cura para el Ritualismo

 

H. F. Witherby.

 

Todas las citas bíblicas se encierran entre comillas dobles ("") y han sido tomadas de la Versión Reina-Valera Revisada en 1960 (RVR60).

 

Es sólo ayer que el entusiasmo de la superstición se impuso en una peregrinación de este país a los supuestos huesos de un cuestionable ¿santo? Cientos de personas, en su humildad voluntaria, besaron la vitrina donde, con oropel y vistosos ropajes, yacía la figura de cera que cubría los huesos, antes que los nobles y los educados, así como los pobres e ignorantes,  se postraran delante de esta reliquia. Cantaban y lloraban en su frenesí. Arrancaron puñados de hierba, arrancaron hojas y se llenaron los bolsillos de tierra, para llevar a casa sus tesoros desde el lugar que ¡los astutos sacerdotes llamaban 'sagrado'!

 

¡Lamentable espectáculo de corazones y conciencias insatisfechas! Hombres y mujeres sinceros y, sin embargo, ilusos; se trata del pasatiempo del propio rechazo de ellos para con Cristo que está a la diestra del Padre. No obstante, peor que la vergüenza de su necedad, peor que su culto, que no tiene ni siquiera "valor alguno contra los apetitos de la carne" (Colosenses 2: 23), — es el desprecio de ellos por el cristianismo, la degradación de ellos del elevado y celestial evangelio de Dios al nivel más vil del paganismo. ¿En qué se diferencian, salvo en el nombre, el culto a las reliquias y el servicio sacerdotal de los paganos, de lo que los países 'iluminados' siguen llamando religión cristiana?

 

Si ellos sólo conocieran a Cristo en la gloria como la vida de ellos, — si la esperanza de sus almas fuera ser como Él es, — las reliquias, los sacerdotes y los rituales serían barridos de sus corazones en un momento; barridos por el Espíritu de Dios como repugnantes y abominables para el alma, como completamente aborrecibles para Cristo. El Espíritu de Dios dice que "los débiles y pobres rudimentos" del judaísmo son detestables para el cristianismo (Gálatas 4: 9); pero, ¿qué lenguaje describirá la mezcla de judaísmo y paganismo que ahora es llamada fe cristiana?

 

Nos preguntamos, ¿de qué manera librarse de la religiosidad que lleva a las almas cautivas a los sacerdotes y a las reliquias, y las encadena, corazón y mente, a las cosas de la tierra? Leemos, "Si habéis muerto con Cristo a los principios elementales del mundo, ¿por qué, como si aún vivierais en el mundo, os sometéis a preceptos", es la pregunta de Dios, la cual proporciona la respuesta. (Colosenses 2: 20 – LBLA).

 

Cristo, en Su perfecta obediencia a Dios, guardó la ley (Él la cumplió) y observó las fiestas; pero Él ha muerto para los templos y para la religión terrenal. Él ha subido a lo alto. Ha entrado en el cielo mismo, y se encuentra allí, y es ahora el centro de una nueva adoración; y, además, Él es la Cabeza, y de Él, personalmente, por medio de Su Espíritu, todo alimento espiritual y toda enseñanza vienen a los miembros de Su cuerpo, de Su carne y de Sus huesos en la tierra. (Efesios 5: 30).

 

Cuando Cristo murió a los principios elementales del mundo, — a todo lo que es de la tierra y del sentido, Su pueblo murió con Él. Ellos están con Él muertos a las comidas, a las bebidas, a los días de fiesta, a las lunas nuevas y a los días de reposo; muertos para la sombra, pero estando en Cristo, — vivos de entre los muertos, sentados en lo alto, — ellos viven en la nueva atmósfera de la nueva creación, y son alimentados por Él mismo. (Colosenses 2: 16 a 23).

 

 

¿Qué tienen que ver estos preceptos con la nueva vida, que es nuestra, de los que creemos en el Cristo resucitado? ¿Quién, conociendo a Cristo en la gloria, — querría tocar, rebajar a Cristo como para besar, — la vitrina de una figura de cera, en la que fueron enclaustrados ciertos huesos atados con hilo de oro? La dignidad del Resucitado rechaza con desdén, pero, al mismo tiempo, con compasión por los que hacen esas cosas, la pueril invitación.

 

No nos corresponde a nosotros, cuya "vida está escondida con Cristo en Dios" (Colosenses 3: 3), rebajarnos al nivel de los desventurados paganos, rebajar el poder y la magnificencia de "Cristo en vosotros, la esperanza de gloria" (Colosenses 1: 27), a cualquier tipo de ceremonial terrenal.

 

¡Lector!, ten la seguridad de esto, a saber, que Dios te acepta como estando en Cristo; cualquier cosa inferior es muerte. Dios ve al hombre como estando en Adán, o como estando en Cristo, — como muerto en sí mismo, o vivo en Su Hijo. ¿Conoces tú a Cristo, — a Cristo en el cielo? El camino a Su gloria es Su cruz. ¿Crees tú en Aquel "que no conoció pecado", y que " por nosotros" fue hecho "pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él"? (2ª Corintios 5: 21). ¿Conoces tú a Aquel que fue crucificado por los pecadores, pero vive para siempre? Un Jesús resucitado y glorificado es la verdad para el día actual. Esto te salvará de incontables engaños; y además, esto, cuando el Espíritu de Dios llene tu corazón y tu mente con ello, te preservará en medio de las asechanzas de Satanás. Si, pues, has resucitado con Cristo, pon tus afectos en las cosas de arriba, (Colosenses 3: 1), no los pongas en los principios elementales del mundo, no los pongas en la música, ni en las vidrieras, ni en el incienso, ni en los sacerdotes, ni en los ropajes de lujo; ponlos en Cristo resucitado y en Sus cosas celestiales. Y así, deleitándote en el Hombre que está a la diestra de Dios, — teniendo a Cristo en tu corazón como la esperanza de gloria, — teniendo la semejanza de Aquel que está en lo alto como tu perspectiva, tu destino, — tú te emanciparás para siempre de toda servidumbre, sea ella causada por la duda, por el temor, por incrédulos, o por sacerdotes.

 

H. F. Witherby.

 

 Traducido del Inglés por: B.R.C.O. – Noviembre 2020.

Título original en inglés:
The cure for Ritualism, by H. F. Witherby
 Publicado en Inglés por:
A. HOLNESS, 21, PATERNOSTER Row.
London. U. K.

Versión Inglesa
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