EDIFICACIÓN ESPIRITUAL CRISTIANA EN GRACIA Y VERDAD

CÓMO VENCER AL MUNDO (J. T. Mawson)

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Duración: 24 minutos y 45 segundos

CÓMO VENCER

 

Pláticas acerca del Libro de Jueces

J. T. Mawson

 

Todas las citas bíblicas se encierran entre comillas dobles ("") y han sido tomadas de la Versión Reina-Valera Revisada en 1960 (RV60) excepto en los lugares en que además de las comillas dobles ("") se indican otras versiones mediante abreviaciones que pueden ser consultadas al final del escrito.

 

2.ª Plática: Cómo Vencer al Mundo

 

Lectura Bíblica: Jueces 1: 9 a 15

 

¿Qué es el Mundo?

 

MESOPOTAMIA es un tipo del mundo, no en su carácter material que nuestros ojos pueden ver sino que es un tipo de sus principios y usanzas, motivos y máximas que gobiernan y controlan a los hombres que no están sujetos a Dios. El mundo material es la esfera en que estas cosas hallan holgura, y la pompa y la gloria de él son el producto de la voluntad del hombre, pero la voluntad del hombre y sus esfuerzos para su propio placer y exaltación son el espíritu y la vida de esa voluntad, mientras que el mundo material es solamente su envoltura.

 

El mundo en este carácter se opone a Dios; es como una fortaleza que alberga rebeldes contra el legítimo soberano de ellos, y todos los que tienen relaciones amistosas con él están en contra de Dios pues leemos: "¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios". (Santiago 4: 4). El mundo atrae las codicias en el interior del hombre y un resumen de ello se nos da en el versículo que reza, "Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo". (1ª. Juan 2: 16). Es evidente que el mundo no tiene nada en común con Dios. Ya sea culto o degradado, religioso o profano, el mundo es Su gran rival, reteniendo mediante su poder magnético los corazones de los hombres que deberían estar rendidos a Dios.

 

Los Tres Grandes Rasgos del Mundo

 

Los tres grandes rasgos del mundo aparecieron por vez primera en la tentación en el Huerto en Edén. Bajo el poder maligno de Satanás Eva vio que el árbol prohibido era:

 

1. Bueno para comer —    Deseo de la carne

2. Agradable a los ojos — Deseo de los ojos

3. y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría — Vanagloria de la vida (Génesis 3: 6),

y como hojas barridas por el torbellino desde el árbol que les daba vida, la mujer y luego el hombre fueron barridos lejos de Dios por este ataque del enemigo. Dios fue destronado en sus corazones; el yo se convirtió en el centro de sus vidas. Desde entonces el hombre ha sido controlado por la codicia de lo que no tiene y por el orgullo de lo que tiene; y vemos en Caín y sus descendientes que a los hombres les resultó fácil hacerse una felicidad temporal al margen de Dios y en independencia de Él. (Génesis 4: 16 a 22).

 

Abram fue Llamado a Salir de Mesopotamia

 

Fue a salir de Mesopotamia que Abram fue llamado por Dios (Génesis 12: ). Y el llamamiento a Abram es figurativo del llamamiento a los hombres mediante el evangelio hoy en día. El gran objetivo del evangelio no es ennoblecer o mejorar el mundo (si bien el mundo sería un lugar lamentable sin él) sino libertar a los hombres de sus seducciones y llamarlos a salir a Dios. La voluntad de Dios es que Su pueblo sea libertado de la esclavitud y el poder del mundo pero para esto tuvo que haber un gran sacrificio. Aquel sacrificio ha sido hecho pues nuestro Señor Jesucristo "se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén". (Gálatas 1: 4, 5). El evangelio de la gracia de Dios, el cual habla del gran sacrificio que el amor ha hecho, es un evangelio libertador; pues liberta a los hombres de los engaños y seducciones de un mundo que está condenado a ser juzgado y les da esperanzas celestiales. Este evangelio los une al cielo de modo que aquel cielo se convierte en la Patria y el hogar de ellos. Leemos, "Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros". (1ª Pedro 1: 3, 4).

 

El cielo es el hogar de todos los que han creído al evangelio y sólo en la medida que nos demos cuenta de esto seremos extranjeros y peregrinos en el mundo.

 

Ahora bien, Dios llamó a Abram a salir de Mesopotamia para que en lo sucesivo él y sus descendientes pudieran ser Su propio pueblo; y habiendo obedecido el llamamiento de Dios es evidente que el rey de esa tierra no tuvo más derecho sobre ellos. Es igualmente evidente que aquellos que han creído al evangelio y pertenecen a Cristo no son del mundo, pues Él ha dicho: "No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo". (Juan 17: 14). Pero, Israel se alejó de Dios y al hacerlo cambió el gozo y la libertad de servirle a Él por amarga servidumbre; y el primer rey bajo cuyo yugo ellos llegaron a estar fue Cusan-risataim, rey de la tierra de la cual Abram había sido llamado. De igual manera a menudo los cristianos se apartan de la fuente de vida y alegría para buscar satisfacción en este mundo, y aquello que ellos buscan y siguen los esclaviza y ellos pierden su libertad y gozo. Todos nosotros estamos en este peligro y necesitamos prestar atención a la exhortación, "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo". (1ª. Juan 2: 15).

 

El Rey de Mesopotamia

 

El nombre del rey, " Cusan-risataim",  significa 'doble iniquidad', y en esto es un tipo verdadero del mundo pues nosotros sabemos que aquel que controla el mundo es el diablo. (1ª. Juan 5: 19). Detrás de la escena él mantiene el dominio; él ofreció toda la gloria de sus reinos al Señor (Mateo 4: 8, 9); él todavía ofrece estas cosas a los hijos de los hombres, y mediante el fulgor de ellas hechiza y destruye sus almas. Su iniquidad en este respecto tiene un doble carácter pues él es a la vez el dios y el príncipe del mundo que controla. (Juan 12:31; 2ª Corintios 4: 4).

 

Los israelitas comenzaron a sentir el yugo de hierro al que se habían sometido y clamaron a Jehová en su angustia. Él oyó sus clamores y les levantó un libertador que fue más que un rival para todo el poder de Mesopotamia.

 

El Libertador

 

El hombre a quien Dios pudo usar para libertar a Su pueblo se llamaba Otoniel que significa 'poderoso hombre de Dios.' Él nos es presentado en el capítulo 1. Allí su valor fue plenamente probado y comprobado y también fue recompensado dándosele la mano de la hija de Caleb, y con ella recibió la tierra del Neguev (la tierra meridional), — el lugar soleado y fructífero, — y con esta tierra meridional, los manantiales de arriba y los manantiales de abajo.

 

Fue el varón que poseyó como herencia suya la tierra meridional con los manantiales de arriba y los manantiales de abajo el que venció al Mesopotámico.

 

El modo de obrar de Dios en estos días resplandecientes de la gracia es obrar mediante la ley de la atracción. Él desea apartarnos de lo que es malo mediante el poderoso magnetismo de Su bondad y Su amor, y expulsar el mundo de nuestros corazones mediante el poder expulsivo de alguna cosa mejor. Esta cosa mejor es la tierra meridional con sus manantiales de arriba y de abajo.

 

La Tierra del Neguev o Tierra Meridional

 

La radiante hermosura de esta herencia maravillosa se despliega ante nuestra visión en el Evangelio de Juan; y en los escritos de Juan, más a menudo que en cualquier otra parte de la Escritura, se nos advierte contra el mundo; pues lo que Dios tiene para nosotros y el mundo están en antagonismo perpetuo. Ellos no pueden ser mezclados ni pueden ser reconciliados.

 

Ahora bien, el Evangelio de Juan posee un carácter muy peculiar. En él el Señor no nos es presentado como el pobre Hombre sin un lugar donde apoyar Su cabeza, sino como "el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre". (Juan 1: 18). Ese era Su hogar, Su reposo, y Su lugar de gozo. Él podía hablar de Su posesión a los oídos de Sus discípulos, y la palabra característica del Evangelio es el adjetivo posesivo de primera persona, "Mi". En los capítulos 14 al 17 el Señor lo utiliza unas treinta veces. Él estaba allí en medio de Sus preciadas posesiones, — las cosas que Él podía llamar Suyas: "La casa de mi Padre", "Mi Padre", "Mi gozo", "Mi nombre", "Mi paz", "Mi gloria", etc. Es nuestro bienaventurado privilegio contemplarle como el Unigénito regocijándose en el perenne sol de Su herencia. Pero Él vino a este mundo para buscar y encontrar compañeros que compartieran estas cosas con Él para siempre.

 

Ahora bien, el Cristianismo no se compone solamente de dogmas y credos, es real y vivo y consiste en el disfrute de estas cosas de las que el Señor habla aquí.

 

Él desea que todos aquellos a los que Él puede llamar Suyos disfruten estas cosas, pues Él dijo: "Mi paz os doy". (Juan 14: 37). "Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros". (Juan 15: 11). "La gloria que me diste, yo les he dado" (Juan 17: 22). "Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios". (Juan 20: 17). Para que estas cosas puedan ser nuestras Él nos ha asociado con El mismo como Sus hermanos, y es Su deleite darnos, no como el mundo da, sino compartir con nosotros esta herencia maravillosa. Él nos ha llevado a Él mismo para que podamos conocer y disfrutar lo mejor de Su porción, el amor de Su padre; pues Él oró a Su Padre "para que el mundo conozca que tú… los has amado a ellos como también a mí me has amado". (Juan 17: 23). Y además, "Les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos". (Juan 17: 26).

 

Aquí se nos lleva a la infinitud y a la eternidad del amor divino, amor demasiado vasto para que nuestras pobres mentes puedan comprenderlo; pero, aunque apenas hemos comenzado a entender el precioso significado de las palabras, somos conscientes de que son en verdad palabras de vida eterna, y su sonido conmueve nuestros corazones y los hace palpitar respondiendo a este amor inconmensurable.

 

Cómo Podemos Disfrutar esta Herencia

 

Pues bien, nosotros podemos entender al Señor regocijándose en esta tierra meridional donde todo es de Dios porque Él era el Hijo de Dios, pero, ¿cómo podemos nosotros entender o disfrutar este lugar que Él nos da en asociación con Él mismo?

 

Si el Rey de estos reinos descendiera a una prisión de presidiarios y perdonara allí a un criminal eso sería un acto de clemencia; pero ello no sería una benevolencia si él lo llevara a su palacio como compañero. El hombre estaría muy fuera de lugar allí y probablemente sería mucho más feliz en la prisión que en el palacio. Pero si el Rey pudiese darle el espíritu de uno de sus hijos entonces todo cambiaría, pues entonces el hombre sería capaz de apreciar las cosas del Rey y se sentiría a gusto en su compañía. Ahora bien, lo que el Rey nunca podría hacer Dios lo ha hecho. Él nos ha dado el Espíritu de Su Hijo, — el Espíritu Santo, — y el Espíritu no solamente nos capacita para clamar, "¡Abba, Padre!", sino que nos revela las cosas de Cristo, y nos capacita para disfrutarlas, y en el Espíritu dado así a nosotros tenemos los manantiales de arriba y de abajo.

 

Disfrutaremos este lugar de bendición en toda su plenitud cuando lleguemos a la casa del Padre en lo alto, pero es tal Su amor para con nosotros que no nos hará esperar este gozo hasta que lleguemos a esa bendita morada; Él nos ha dado Su Espíritu para que podamos empezar a disfrutarlo ahora.

 

Los Recursos del Mundo

 

Mesopotamia significa, 'tierra entre dos ríos', y este es otro rasgo que la destaca como siendo figurativa del mundo. Sería un error suponer que el mundo no tiene nada que ofrecer ya que tiene dos corrientes de agua que, a sus ojos, son tanto nobles como suficientes. Pero ellas no son lo que parecen ser; no pueden producir lo que el corazón ansía; y sin embargo los hombres, rechazando la verdad, las buscan ciegamente, como Naamán en su soberbia clamó: "Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel?" (2º Reyes 5). Las dos grandes corrientes de agua de las que se jacta el mundo son expuestas en su carácter insatisfactorio en el Evangelio de Juan. Ellas son la falsificación de lo que Dios tiene para los hombres, y son: en primer lugar, el placer (Juan 4) y en segundo lugar, la religión (Juan 7). Se acude a los dos aspectos de la naturaleza del hombre, pero del primero el Señor de la Verdad dijo: "Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed". (Juan 4: 13). Y en el gran día de la mayor fiesta religiosa Jesús miró con compasión a la multitud insatisfecha y clamó: "Si alguno tiene sed". (Juan 7: 37).

 

Así como todos los ríos desembocan en el mar y sin embargo el mar no se llena, así todas las aguas de los recursos de este mundo pueden fluir al corazón del hombre y éste permanece insatisfecho. Su corazón es demasiado grande para el mundo porque él fue creado para Dios y sólo Dios puede satisfacer su sed. El placer del mundo es totalmente inadecuado para darle un gozo duradero y la religión del mundo no puede salvar ni elevar su alma.

 

Las Propuestas del Señor ― Los Manantiales de Arriba y de Abajo

 

Cuán bienaventurado es encontrar al Señor preparado para satisfacer por igual al sediento corazón del buscador del placer, y llenar los pechos de aquellos que verifican cuán incapaz de llenarlos eran todas las fiestas de una religión vacía. Él propone hacer que los hombres sean independientes del mundo en estas maravillosas palabras: "Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna". (Juan 4: 13, 14 - NBA). Del mismo modo, Él también propone hacer que ellos contribuyan a la necesidad profunda de sedientos corazones dentro del mundo pues, "En el último día, el gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie, y clamó, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de adentro de él fluirán ríos de agua viva. Esto empero lo dijo respecto del Espíritu, que los que creían en él habían de recibir; pues el Espíritu Santo no había sido dado todavía, por cuanto Jesús no había sido aún glorificado". (Juan 7: 37 a 39 – VM). ¿Podría haber algo más magnífico que esto? Tener un profundo manantial de satisfacción en el interior que fluye para vida eterna el cual se eleva a su Fuente y Dador en inteligentes apreciación y adoración, esto es el manantial superior; y además, tener estas mismas aguas de refrescante efusión que fluyen en ríos a los demás para su bendición, también esto es el manantial inferior.

 

Estas cosas no son una mera fantasía; es cierto que ellas superan los más elevados sueños del poeta, pero son, no obstante, las sólidas verdades de Dios, y son muy tangibles y reales para aquellos que Le aman.

 

No es difícil ver que cuando el corazón disfruta esta herencia maravillosa el mundo no tendrá encanto alguno. Sus sonrisas no seducirán, ni sus ceños fruncidos consternarán: la correa de él se soltará y el alma se liberará de él.

 

Solamente los que poseen y disfrutan esta herencia son Cristianos verdaderos, — hombres de Dios, — ellos mismos son libres, y también libertan a otros.

 

Pero no es por medio de la energía de la naturaleza o por grandes esfuerzos de nuestra parte para negarnos a nosotros mismos que vencemos al mundo; todos esos esfuerzos sólo terminarían en una miserable legalidad y un miserable fracaso, pues es cuando entramos por fe en estas cosas y el corazón realmente las disfruta que nos deleitaremos en los mandamientos del Señor, y probaremos que Sus mandamientos no son gravosos. "Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?". (1ª. Juan 5: 4, 5).

 

 

Nuestro Gran Ejemplo

 

No ha existido más que un Hombre perfecto sobre la tierra, el cual, en dependencia de Dios, recorrió un camino siempre victorioso y nos ha dejado un ejemplo para que andemos en Sus pisadas. Si Le amamos nos deleitaremos en seguirle y comprobaremos que Su yugo es fácil y ligera su carga. El Evangelio de Lucas nos presenta al Señor en el carácter particularmente atractivo del Hombre en dependencia de Dios, y es en ese Evangelio que el diablo lo confrontó con la triple tentación que había provocado tamaño desastre en Edén. (Lucas 4).

 

La tentación en el desierto consistió en:

 

1.  Los deseos de la carne, — dí a esta piedra que se convierta en pan.

2.   Los deseos de los ojos, — todos los reinos de la tierra.

3.   La vanagloria de la vida,— lánzate abajo desde aquí.

 

El primer ataque fue afrontado mediante una respuesta perfecta: "Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de DIOS". Ciertamente, el Señor tenía el poder de convertir las piedras en pan, pero él estaba aquí para hacer sólo la voluntad de Dios y nunca utilizó su poder en Su propio beneficio; además, él no fijó la vista en la tierra para Su satisfacción sino en Dios. No buscó el sustento que provenía de abajo sino de arriba.

 

"DIOS" llenaba Su corazón y fue Su respuesta a la tentación del diablo. Dios suplía todas Sus necesidades y Él no utilizó Su propio poder para salir Él mismo del lugar de la dependencia total de Dios, pues Él no estaba aquí para complacerse a Sí mismo sino para hacer la voluntad de Dios; y los deseos de la carne no tenían lugar en Su corazón. Fue aquí donde Adán y Eva fracasaron: pues antepusieron el yo a Dios, pero allí donde ellos fueron derrotados Jesús se mantuvo firme y el diablo fue frustrado y fue hecho retroceder.

 

El ataque fue renovado desde otro lugar y todos los esplendores de los reinos del mundo fueron puestos ante Sus ojos: pero el poder y la pompa y la grandeza que deslumbran y fascinan a los hombres, y por los que ellos venderían sus almas y negarían a su Dios, no tenían ningún encanto para Jesús. Palmerston, el gran Primer Ministro dijo: «Cada hombre tiene su precio», y nadie conocía mejor a los hombres. Pero aquí estaba Uno a quien ningún incentivo podía desviar de Su propósito. Sus ojos estaban puestos en DIOS, y él se enfrentó a la prueba con la respuesta decisiva: "Porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás". Un verdadero adorador de Dios es uno cuyo corazón está lleno de Su gloria. Así fue siempre con Jesús aquí en la tierra, y en ese corazón lleno no había lugar para el mundo; su vacío esplendor no le atraía. "DIOS" fue también Su respuesta a la segunda tentación.

 

Una vez más el demonio volvió al ataque y Le sugirió que se lanzara abajo desde el pináculo del templo en presencia de la multitud que estaba abajo, y al hacerlo Él demostraría que era el Hijo de Dios, —el objeto del cuidado especial de Dios según Su palabra. Pero la trampa fue tendida en vano: Jesús esperaría el tiempo de Dios para la manifestación de Sí mismo y de Su gloria. Él no tentaría a Dios tomando los asuntos en Sus propias manos y reivindicándose a Sí mismo, por lo que respondió: "Dicho está: No tentarás al Señor tu DIOS".

 

"DIOS" es nuevamente la respuesta del Hombre verdaderamente dependiente y por ello siempre victorioso. Él era invulnerable pues ponía al Señor siempre delante de Él. Esperó en "DIOS" para Su sustento. "DIOS" llenaba Su corazón con exclusión de todo lo demás. "DIOS" era Su confianza, de modo que dejaba Sus tiempos enteramente en Sus manos y no podía ser conmovido.

 

Satanás volvió al ataque cuando las sombras de la cruz caían oscuramente sobre la senda del Señor. Desviar al Señor del camino de la obediencia seguía siendo la intención del enemigo. Él no había logrado esto con las atracciones y los favores del mundo así que trató de hacerlo con los terrores y el ceño fruncido de éste. (Mateo 16: 21). El Señor comenzó a mostrar a Sus discípulos lo que Él debía padecer a manos de los hombres: todo el horror de ello se apoderó de Su espíritu; y, aprovechando esta oportunidad, por medio de Pedro, Satanás dijo: "¡No lo permita Dios, Señor! Eso nunca te acontecerá". (Mateo 16: 22 – NBA).  Pero el Señor detectó enseguida al enemigo en su nuevo carácter de aparente amigo y enfrentó su sutileza con una severa reprimenda: "¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de DIOS, sino en las de los hombres". (Mateo 16: 23 – NBA).

 

"DIOS" seguía estando ante Su alma bienaventurada; Él era Su único objetivo para el cual vivir aquí. No quiso salvarse a Sí mismo, — eso no era asunto Suyo, — y por tanto, todas las grandes armas de asedio del diablo fueron asestadas contra Él en vano: y Él salió victorioso del conflicto. El príncipe de este mundo vino pero no encontró ningún punto vulnerable: fue completamente derrotado. No podía ser de otro modo cuando intentó impugnar a Aquel cuyas primeras palabras registradas fueron: "¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?" (Lucas 2: 49), a Aquel que vivía solamente en razón de Su Padre, y que nunca se volvió a diestra ni a siniestra hasta que pudo decir: "Consumado es". (Juan 19: 30).

 

Él venció al mundo: sus atracciones y asechanzas fueron puestas en vano para Él. Su corazón estaba satisfecho y cada suspiro de Su alma era controlado por Dios mismo. Él es nuestro Modelo y Guía, y en Él está toda la gracia y el poder que necesitamos para que sin vacilar podamos seguir Sus pisadas.

 

Nosotros lo debemos todo a la consagración y al amor del Señor Jesucristo, y nuestros corazones han sido enseñados a apreciar a Aquel en quien hemos encontrado una hermosura trascendente. Pero, ¿cómo Le trató el mundo cuando Él se manifestó en él? Contemplaron Sus obras maravillosas, y se vieron obligados a exclamar: "Todo lo ha hecho bien". (Marcos 7: 37 - NBA). Ellos oyeron las palabras de Su boca, y reconocieron: "¡Jamás hombre alguno ha hablado como este HOMBRE". Y sin embargo, al final de todo, Le escupieron en el rostro, Le coronaron de espinas y Le crucificaron entre dos homicidas. No hubo lugar en el mundo para el solitario pero adorable Hombre de Nazaret.

 

Él fue aborrecido y expulsado por el mundo. Tengan ustedes esto en cuenta, todos los que pertenecen a Él. Recuerden también que el mundo nunca ha ido en profunda contrición al escabel de Dios y ha expresado allí su dolor por este hecho; el mundo todavía es culpable de la sangre del amado Hijo de Dios. Ante esto formúlese usted la pregunta: ¿Cuál debe ser mi actitud hacia este mundo? ¿Nos puede extrañar que Pablo diga: "Mas nunca permita Dios que yo me gloríe sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo; por medio de la cual el mundo me ha sido crucificado a mí, y yo al mundo"? (Gálatas 6: 14 - VM); o que esté registrado para nuestra enseñanza y advertencia, "¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios". (Santiago 4: 4)

 

J. T. Mawson

 

Traducido del inglés por: B.R.C.O. – Marzo 2021

 

Otras versiones de La Biblia usadas en esta traducción:

 

NBA = Nueva Biblia de las Américas, Copyright 2005 by The Lockman Foundation.

VM = Versión Moderna, traducción de 1893 de H. B. Pratt, Revisión 1929 (Publicada por Ediciones Bíblicas - 1166 PERROY, Suiza).

Título original en inglés:
HOW TO OVERCOME - How to Overcome the World,
by J. T. Mawson
Traducido con permiso
Publicado por:

Versión Inglesa
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