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Todas
las citas bíblicas se encierran entre comillas dobles ("") y han sido tomadas
de la Versión Reina-Valera Revisada en 1960 (RVR60) excepto en los lugares en que, además de las comillas dobles (""),
se indican otras versiones, tales como:
VM = Versión Moderna,
traducción de 1893 de H.B.Pratt, Revisión 1929 (Publicada por Ediciones Bíblicas - 1166 PERROY, Suiza)
SOLDADOS DE JESUCRISTO
Con la ayuda
del Señor, procuremos exponer en breve una idea de lo que es un soldado en las lides espirituales.
«Soldado»
es uno que, en la milicia, no discute, sino obedece. Para el cometido que se le
asigna (sea para el ataque o la defensa) está dotado de las armas idóneas en cada caso. Esta es la milicia de este siglo,
la idea que tenemos de ella, y de las armas de los soldados de este siglo (Siglo 20). Aun recordamos cómo los hombres fueron
lanzados unos contra otros a destruirse. Vivimos en una época de amargas experiencias bélicas. El hombre intenta imponerse,
pero siempre es a costa de su prójimo. Lucha, violencia, odio, muerte, es el resultado y la secuela de esta clase y estado
de cosas. Se habla de paz y se amasa la guerra. Todos se arman - para destrucción, pero... "las armas de nuestra milicia no son carnales" (2 Corintios 10:4), y nuestra filiación no corresponde tampoco
a la milicia de este siglo; pues "Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo
tomó por soldado." (2 Timoteo 2:4). Nuestras ordenanzas tampoco son las que dictan "el presente siglo malo" (Gálatas 1:4),
sino "toda palabra que sale de la boca de Dios." (Mateo 4:4), y si somos, amados
hermanos, exhortados de esta manera: "tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo
acabado todo, estar firmes." (Efesios 6:13), Efesios capítulo 6 nos enseña cual es esta armadura. Es la apropiada para
pelear "la buena batalla" (2 Timoteo 4:7). No seamos engañados y llevados a usar otras armas, pues "el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente." (2 Timoteo 2:5).
En 2 Timoteo
capítulo 4 leemos acerca de un soldado de Jesucristo (¡y, qué soldado!) mostrando el gozo de una lucha finalizada y la victoria
conseguida: "he acabado la carrera, he guardado la fe", y el galardón de esta victoria,
"Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día." Mas no es el único
atributo o privilegio personal del amado Apóstol: "y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida." (2 Timoteo
4: 7, 8).
Lleno de días
("Pablo, ya anciano" Filemón 1:9), en prisión, con la perspectiva de su próximo martirio: "Porque yo ya estoy para ser sacrificado,
y el tiempo de mi partida está cercano." (2 Timoteo 4:6). ¡He aquí como habla y siente este valiente y fiel soldado de Jesucristo!
"Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me
gozo y regocijo con todos vosotros." (Filipenses 2:17). Magnífico modelo que el Espíritu Santo nos muestra: "Un hombre en Cristo" (2 Corintios 12:2) que jamás se enredó "en los negocios
de la vida." (2 Timoteo 2:4). Se entregó al Señor y con la visión de aquella gloria que de Él vio, se extendía "a lo que está delante." (Filipenses 3:13). ¡Maravillosa
expresión!
David nos ofrece
otro singular modelo como soldado. Hombre joven, de insignificante apariencia para esta clase de lides, el enemigo "le tuvo en poco; porque era muchacho, y rubio, y de hermoso parecer." (1 Samuel 17:42). Son con instrumentos como
estos que Dios muestra su poder. Creyentes vacíos de sí mismos ("seré despreciable a mis propios ojos" (2 Samuel 6:22 - VM), he aquí sus palabras), llenos del Espíritu Santo (como Esteban), desechando la confianza en sus propios
recursos y echando a un lado la tentadora armadura del esfuerzo y la mente humana. Testificando: "nunca lo practiqué" y entregando
todo su ser, abandonándose a su Dios en segura confianza. "Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti
en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel,
a quien tú has provocado. . ." (1 Samuel 17: 39, 45 y 36). ¡Qué son los gigantes delante de la fe! En cambio, nosotros salimos
huyendo muchas veces ante pigmeos. La confianza en sí mismo, ¡cuán amargos fracasos cosecha!... Aprendamos, meditemos,
leamos las enseñanzas que las Escrituras nos dan, referente a los "valientes" de
David (2 Samuel 23:8; 1 Crónicas 11:10), y a los setenta que "rodean la litera
de Salomón." (Cantares 3:7).
Toda nuestra
confianza pongámosla en Dios, sin reserva alguna. Todo triunfo o victoria para la gloria
de Dios. Nuestro lema es: luchar y vencer todo para la gloria de Dios; no olvidando nunca que "no tenemos lucha contra sangre y carne" (Efesios 6:12); así, de esas "cinco piedras lisas del arroyo" (1 Samuel
17:40), una sola basta para decidir la lucha contra Goliat (el enemigo operando dentro del país). Una piedra lisa del arroyo
es una cosa que ha sido sometida a una fuerza de pulimento; el agua es el agente que con su continuo obrar sobre la piedra,
va limando sus aristas, eliminando sus asperezas (figura de la voluntad y carácter del viejo hombre), transformándola
de su estado primitivo y dejándola en condiciones de utilidad para ser lanzada eficazmente por la "honda." Una piedra irregular
en su forma no sirve para lograr un tiro tan certero como el de David. (Pensaba que siendo el agua figura de la Palabra, la
piedra lisa fuese un creyente trabajado por aquella y usado por el verdadero David para un trance difícil como aquel por el
cual pasaba en ese entonces Israel: lucha contra el poder del enemigo entablando la batalla dentro del país.)
Así nos anime
el Señor, y que nosotros nos esforcemos y escuchemos su voz. Así también, él que escribe—joven en años y en el Señor—
invita en humildad a los amados hermanos, y en especial a los jóvenes, a que juntos "andemos
por esta misma regla." (Filipenses 3:16 - VM), considerando la riqueza
instructiva que encierran epístolas cómo las dirigidas a Timoteo (que lo son para nosotros también) para que sepamos como
debemos portarnos "en la casa de Dios (la cual es la iglesia del Dios vivo) columna
y apoyo de la verdad." (1 Timoteo 3:15 - VM), y para que sepamos "que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos" (2 Timoteo 3:1), de los cuales es necesario guardarse persistiendo
en lo que hemos aprendido, persuadidos, sabiendo de quien hemos aprendido (2 Timoteo 3:14), realizando así el ser
unos fieles soldados de Jesucristo.
Que el Señor
nos conceda en su gracia el que retengamos lo que tenemos para que nadie tome nuestra
corona (Apocalipsis 3:11). "Al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria
y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén." (Judas 25).
G. B. C.
Revista "VIDA CRISTIANA", Año 1953, No.3.-
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