Sinopsis de los Libros de la Biblia - Nuevo Testamento (J. N. Darby)

3 JUDAS (Sinopsis de los Libros de la Biblia (John N. Darby)

ÍNDICE SINOPSIS N.T.
INTRODUCCIÓN AL NUEVO TESTAMENTO
MATEO 1 - 14
MATEO 15 - 28
MARCOS
LUCAS 1 - 8
LUCAS 9 - 24
JUAN 1 - 12
JUAN 13 - 21
HECHOS
LAS EPÍSTOLAS: INTRODUCCIÓN
ROMANOS
1 CORINTIOS
2 CORINTIOS
GÁLATAS
EFESIOS
FILIPENSES
COLOSENSES
1 TESALONICENSES
2 TESALONICENSES
1 TIMOTEO
2 TIMOTEO
TITO
FILEMÓN
HEBREOS
SANTIAGO
1 PEDRO
2 PEDRO
1 JUAN
2 JUAN
3 JUAN
JUDAS
APOCALIPSIS

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SINOPSIS

de los Libros de la Biblia

 

Todas las citas bíblicas se encierran entre comillas dobles (" ") y han sido tomadas de la Versión Reina-Valera Revisada en 1960 (RV60) excepto en los lugares en que además de las comillas dobles ("") se indican otras versiones mediante abreviaciones que pueden ser consultadas al final del escrito.

 

JUDAS

 

El alcance de la breve epístola de Judas

en cuanto a la apostasía de la cristiandad

 

La Epístola de Judas desarrolla la historia de la apostasía de la cristiandad desde los primeros elementos que se infiltraron encubiertamente en la asamblea para corromperla hasta el juicio de ellos cuando nuestro Señor se manifieste, pero como apostasía moral al convertir la gracia de Dios en libertinaje. En la primera epístola de Juan ellos han salido; aquí se han infiltrado encubiertamente, corrompiendo. Se trata de una epístola muy breve que contiene enseñanza presentada con mucha brevedad y con la enérgica rapidez del estilo profético, pero enseñanza que tiene un inmenso valor y una amplia trascendencia.

 

El mal que se había introducido subrepticiamente entre los cristianos no cesaría hasta ser destruido mediante juicio.

 

Apóstatas, los que una vez formaron parte de la compañía

de cristianos profesantes; el arrebatamiento de los santos

los ha dejado atrás para el juicio como enemigos

 

Nosotros ya hemos mencionado esta diferencia entre la Epístola de Judas y la segunda de Pedro, en cuanto a que Pedro habla de pecado, y Judas habla de apostasía, la desviación de la asamblea de su estado primitivo delante de Dios. El tema que trata Judas es el apartamiento de la santidad de la fe. Él no habla de separación exterior. Él considera a los cristianos como un número de personas que profesan una religión en la tierra, y originalmente fieles a lo que ellos profesaban. Ciertas personas se habían infiltrado encubiertamente entre ellos. Ellos comían impúdicamente durante los ágapes de los cristianos; y aunque el Señor vendría acompañado por todos Sus santos (de modo que los fieles ya habrán sido arrebatados), aun así en el juicio estas personas todavía son consideradas como estando en la misma clase: "y dejar convictos", dice, "a todos los impíos de todas sus obras impías". Ellos realmente pueden estar en abierta rebelión en el momento del juicio, pero ellos eran individuos que una vez habían formado parte de la compañía de cristianos; eran realmente apóstatas, enemigos dejados atrás.

 

Cuando se dice. "Estos son los que se separan a sí mismos" (versículo 19 – JND, KJV, RV1602P, RV1865),  ello no quiere decir que se separan públicamente en la asamblea visible pues el autor habla de ellos como estando en medio de ella; sino que ellos mismos se separan a sí mismos estando en ella, como siendo ellos más excelentes que los demás, como los fariseos entre los judíos. Judas los señala como estando en medio de los cristianos y presentándose como tales. El juicio cae sobre esta clase de personas; el arrebatamiento de los santos los ha dejado atrás para juicio.

 

La fidelidad de Dios y Su cuidado para con Sus santos;

Judas se dirige a los que son guardados

 

Judas comienza declarando la fidelidad de Dios y el carácter de Su cuidado para con los santos, lo cual responde a la oración de Jesús en Juan 17. Ellos fueron llamados, fueron santificados por Dios el Padre y preservados en Jesucristo. ¡Feliz testimonio! que magnifica la gracia de Dios. "Padre santo", dijo el Señor, "guárdalos" (Juan 17:11); y éstos eran santificados por Dios el Padre y preservados en Jesucristo. El Apóstol habla teniendo presente el abandono de la santa fe por parte de muchos; él se dirige a los que eran guardados.

 

Exhortación necesaria a contender por la fe que ya estaba

siendo corrompida; los dos elementos del mal son presentados:

rechazo de la autoridad de Cristo y abuso de la gracia

 

Él se había propuesto escribirles acerca de la común salvación a todos los cristianos; pero se vio en la necesidad de exhortarlos a estar firmes, a contender por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Porque esa fe ya estaba siendo corrompida mediante la negación de los derechos de Cristo a ser Señor y Maestro; y así también al dar libre curso a la voluntad propia, ellos abusaban de la gracia y la convertían en un principio de libertinaje. Estos son los dos elementos del mal que introducían los instrumentos de Satanás: a saber, el rechazo de la autoridad de Cristo (no de Su nombre) y el abuso de la gracia para satisfacer sus propias concupiscencias. En ambos casos era la voluntad del hombre, la cual ellos liberaron de todo lo que la refrenaba. La expresión, "Dios el único soberano" ("Lord God en la Biblia KJV) señala este carácter de Dios. "Lord" (Señor", no es aquí la palabra griega generalmente usada; es δεσπότης (despótes), es decir, "amo, señor".

 

El juicio de Dios sobre los que no andan donde Él los ha colocado

 

Habiendo señalado el mal que se había infiltrado secretamente la epístola continúa mostrándoles que el juicio de Dios es ejecutado sobre aquellos que no andan de acuerdo con la posición en la que Dios los había colocado originalmente.

 

Malos hombres infiltrándose;

corrupción sigue a continuación

 

El mal no era sólo que ciertos hombres se habían infiltrado entre ellos, — lo que era en sí mismo un mal inmenso porque la acción del Espíritu Santo es así obstaculizada entre los cristianos, — sino que definitivamente todo el testimonio delante de Dios, el vaso que contenía este testimonio, se corrompería (como ya había sido el caso con los judíos) hasta tal punto que haría caer sobre sí el juicio de Dios. Y así se ha corrompido dicho testimonio.

 

Dos ejemplos de corrupción moral y su juicio:

Israel y los ángeles que no guardaron su primer estado

Este es el gran principio de la caída del testimonio establecido por Dios en el mundo, por medio de la corrupción del vaso que lo contiene y que lleva su nombre. Al señalar la corrupción moral como caracterizando el estado de los profesantes Judas cita como ejemplos de esta caída y de su juicio el caso de Israel que cayó en el desierto (con la excepción de dos, Josué y Caleb), y el de los ángeles que no habiendo guardado su primer estado han sido guardados bajo oscuridad, en prisiones eternas para el juicio del gran día.

 

Sodoma y Gomorra como testimonio perpetuo en la tierra

del juicio que cayó sobre ellos

 

Este último ejemplo le sugiere otro caso, el de Sodoma y Gomorra, caso que presenta la inmoralidad y la corrupción como causa del juicio. La condición de ellos es un testimonio perpetuo aquí en la tierra del juicio que cayó sobre ellos.

 

La inmundicia de la carne

y el rechazo a la autoridad desarrollados;

 la cohibición de Miguel y su recurso a Dios

 

Estos hombres impíos con el nombre de cristianos no son más que soñadores porque la verdad no está en ellos. Los dos principios que hemos mencionado se desarrollan en ellos: la inmundicia de la carne y el rechazo a la autoridad. Esto último se manifiesta de una segunda forma, a saber, la abusiva libertad de la lengua, la voluntad propia que se manifiesta blasfemando de las potestades superiores. Mientras que el texto dice que el arcángel Miguel no se atrevió a proferir juicio de maldición ni siquiera contra el diablo, sino que con la seriedad de quien actúa conforme a Dios recurrió al juicio de Dios mismo.

 

Tres tipos de mal y animadversión hacia Dios

 

Judas resume entonces las tres clases o caracteres de mal y de la animadversión hacia Dios; en primer lugar, el de la naturaleza, la oposición de la carne al testimonio de Dios y a Su verdadero pueblo, el ímpetu que esta enemistad da a la voluntad de la carne; en segundo lugar, el mal eclesiástico, enseñar el error por lucro sabiendo todo el tiempo que ello es contrario a la verdad y es contra el pueblo de Dios; en tercer lugar, la oposición pública, la rebelión, contra la autoridad de Dios en Su verdadero Rey y Sacerdote.

 

El carácter de los apóstatas; su fin profetizado;

un sistema continuo de mal desde la época de los apóstoles

hasta que el Señor venga

 

En la época en que Judas escribió su epístola aquellas personas que Satanás introducía en la Iglesia para suprimir su vida espiritual y para causar el resultado que el Espíritu ve proféticamente, estaban morando en medio de los santos, participaban en esos convites piadosos en los que ellos e reunían en señal de su amor fraternal. Ellos eran "manchas" en aquellos "ágapes", comiendo impúdicamente, apacentándose en los pastos de los fieles. El Espíritu Santo los denuncia enérgicamente. Ellos estaban dos veces muertos, por naturaleza y por su apostasía; sin fruto, dando un fruto que perecía como fuera de temporada; desarraigados; arrojando como espuma su propia vergüenza; estrellas errantes reservadas para las tinieblas. Desde antaño el Espíritu había anunciado por boca de Enoc el juicio que debía ser ejecutado sobre ellos. Esto presenta un aspecto muy importante de la enseñanza presentada aquí; a saber, que este mal que se había infiltrado entre los cristianos continuaría y aún sería hallado cuando el Señor regresara para juicio. Él vendría con Sus santas decenas de millares para ejecutar juicio sobre todos los impíos entre ellos por sus actos de iniquidad y sus palabras impías que habían hablado contra Él. Habría un sistema continuo de mal desde la época de los apóstoles hasta que el Señor viniera. Este es un testimonio solemne de lo que sucedería entre los cristianos.

 

Los amparadores del libertinaje identificados con los rebeldes

que serán juzgados; advertencia ya dada en cuanto a ellos

 

Es muy notable ver que el escritor inspirado identifica a los amparadores del libertinaje con los rebeldes que serán el objeto del juicio en el día postrero. Es el mismo espíritu, la misma obra del enemigo, aunque reprimida por el momento, que madurará para el juicio de Dios. ¡Lamentable para la asamblea! Sin embargo ello no es más que la progresión universal del hombre. Sólo que, habiendo la gracia revelado plenamente a Dios y liberado de la ley, ahora debe haber o bien santidad de corazón y alma y las delicias de la obediencia bajo la ley perfecta de la libertad, o bien permisión y rebelión abiertas. En esto es cierto el refrán con respecto a que la corrupción de lo más excelente es la peor de las corrupciones. Nosotros debemos añadir aquí que la adulación a los hombres para sacar provecho mediante ellos es otro rasgo característico de estos apóstatas. No es a Dios a quien miran.

 

Ahora bien, los apóstoles ya habían advertido a los santos en cuanto a que vendrían estos burladores andando según sus malvados deseos, exaltándose ellos mismos, no teniendo el Espíritu sino estando en el estado natural.

 

Exhortación práctica a los guardados

a edificarse en la santa fe de ellos

 y a conservarse en la comunión de Dios y en oración

 

Sigue a continuación una exhortación práctica para los que eran guardados. Según la energía de la vida espiritual y al poder del Espíritu de Dios ellos debían por gracia edificarse y conservarse en la comunión de Dios. Para el creyente la fe es una santísima fe; él la ama, porque ella es así; ella lo coloca en relación y en comunión con Dios mismo. Lo que él tiene que hacer en las circunstancias dolorosas de las que habla el Apóstol (con independencia de cuál pueda ser la medida de su desarrollo) es edificarse en esta santísima fe. Él cultiva la comunión con Dios y se beneficia por gracia mediante las revelaciones de Su amor. El cristiano tiene su propia esfera de pensamiento en la que él se oculta del mal que lo rodea y crece en el conocimiento de Dios de quien nada puede separarlo. Su porción es siempre tanto más evidente para él cuanto más el mal aumenta. Su comunión con Dios es en el Espíritu Santo, en cuyo poder él ora y el cual es el vínculo entre Dios y su alma; y sus oraciones son de acuerdo con la intimidad de esta relación y animadas por la inteligencia y la energía del Espíritu de Dios.

 

El motivo del cristiano: misericordia en presencia de tanto mal;

los apartados a ser diferenciados de los que son malos y corruptos

Así se mantenían ellos en la conciencia, en la comunión y en el disfrute del amor de Dios. Ellos permanecían en Su amor mientras residían aquí abajo, pero como motivo ellos estaban esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. En efecto, cuando uno ve cuáles son los frutos del corazón del hombre uno siente que debe ser Su misericordia la que nos presenta sin mancha ante Su rostro en aquel día para vida eterna con un Dios de santidad. Sin duda es Su fidelidad inmutable pero en presencia de tanto mal uno piensa más bien en la misericordia. Compárese, en las mismas circunstancias, con lo que dice Pablo en 2ª Timoteo 1:16. Es la misericordia la que ha hecho la diferencia entre los que caen y los que se mantienen en pie (compárese con Éxodo 33:19). Nosotros debemos diferenciar también entre los que son cautivados. Hay algunos que sólo son desviados por otros, hay otros en quienes están en acción los malvados deseos de un corazón corrompido; y donde nosotros vemos a estos últimos debemos manifestar aborrecimiento a todo lo que testifique de esta corrupción como algo que es insoportable.

 

Las maquinaciones de Satanás;

confianza en Dios que es quien puede guardarnos sin caída

y presentarnos sin mancha delante de Su gloria

 

En esta epístola el Espíritu de Dios no presenta la eficacia de esta redención. Él está ocupado con las maquinaciones del enemigo, con sus esfuerzos por relacionar los actos de la voluntad humana con la profesión de la gracia de Dios, y así ocasionar la corrupción de la asamblea y la ruina de los cristianos situándolos en el camino a la apostasía y al juicio. La confianza está en Dios; a Él se dirige el escritor sagrado al concluir su epístola mientras piensa en los fieles a quienes él estaba escribiendo. "A aquel", él dice, "que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría".

 

El poder que puede guardarnos; el pecado nunca es perdonable

 

Es importante observar la manera en que el Espíritu de Dios habla en las epístolas de un poder que puede guardarnos de toda caída e irreprensibles; así que un solo pensamiento de pecado nunca es perdonable. No es que la carne no está en nosotros, sino que con el Espíritu Santo actuando en el hombre nuevo nunca es necesario que la carne actúe o influencie nuestra vida (compárese con 1ª Tesalonicenses 5:22). Nosotros estamos unidos a Jesús: Él nos representa delante de Dios, Él es nuestra justicia. Pero al mismo tiempo Aquel que en Su perfección es nuestra justicia es también nuestra vida; de modo que el Espíritu tiene como objetivo la manifestación de esta misma perfección, perfección práctica, en la vida diaria. El que dice: «Yo permanezco en Él», "debe andar como él anduvo". (1ª Juan 2:6). El Señor dice también: "Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto". (Mateo 5:48).

 

El progreso cristiano: Cristo resucitado es el motivo y el objetivo

 

Hay progreso en esto. Es Cristo resucitado quien es la fuente de esta vida en nosotros la cual asciende de nuevo hacia su fuente y que ve al Cristo resucitado y glorificado, a quien seremos conformados en gloria, como su motivo y objetivo (ver Filipenses 3). Pero el efecto de esto es que no tenemos otro motivo: "Una cosa hago". Así, con independencia de cuál puede ser el grado de comprensión, el motivo es siempre perfecto. La carne no entra en absoluto como motivo y en este sentido somos irreprensibles.

 

Nuestra vida vinculada al resultado final

de una condición irreprensible delante de Dios;

toda gloria e imperio atribuidos a Aquel que puede lograrlo

 

Entonces el Espíritu, — puesto que Cristo, que es nuestra justicia, es nuestra vida, — vincula nuestra vida al resultado final de una condición irreprensible delante de Dios. La conciencia sabe por gracia que la perfección absoluta es nuestra porque Cristo es nuestra justicia; pero el alma que se regocija en esto delante de Dios es consciente de la unión con Él y busca la realización de esa perfección conforme al poder del Espíritu, mediante quien estamos unidos así a la Cabeza.

 

A Aquel que puede lograr esto, guardándonos de todo tipo de caída, nuestra epístola Le atribuye toda gloria e imperio por todas las edades.

 

Lo que es peculiarmente sorprendente en la epístola

 

Lo que es peculiarmente sorprendente en la Epístola de Judas es que él sigue la corrupción de la asamblea desde la infiltración encubierta de algunos hasta su juicio final, mostrando además que dicha corrupción no es detenida sino que pasa por sus diversas fases hasta aquel día.

 

J. N. Darby

 

Traducido del Inglés por: B.R.C.O. – Julio 2023

 

Otras versiones de La Biblia usadas en esta traducción:

JND = Una traducción del Antiguo Testamento (1890) y del Nuevo Testamento (1884) por John Nelson Darby, versículos traducidos del Inglés al Español por: B.R.C.O.

KJV = King James 1769 (conocida también como la "Authorized Version en inglés").

RV 1602 P = Versión Reina-Valera 1602 Purificada.

RV1865 = Versión Reina-Valera Revisión 1865 (Publicada por: Local Church Bible Publishers, P.O. Box 26024, Lansing, MI 48909 USA).

Título original en inglés:
JUDE, by J.N.Darby 
Synopsis of the Books of the Bible
Traducido con permiso
Publicado por:
Bible Truth Publishers
59 Industrial Road
P.O. Box 649
Addison, IL  60101
U.S.A.

Versión Inglesa
Versión Inglesa

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